
Ciudad de México,11 mar (SinEmbargo).- “Un creador insustituible, un gran poeta, muy querido por sus lectores”, dice la crítica francesa Fabienne Bradu, directora de la Fundación Gonzalo Rojas de México.
“Más allá del estricto aprecio poético o la simple admiración que se pueda tener hacia su obra, también Gonzalo Rojas sabía contagiar a través de su poesía un afecto. No era un ser sentimental ni nostálgico y sin embargo era una persona muy cálida, cuyos lectores adoraban”, afirma Bradu, nacida en las afueras de París en 1954 y residente en México desde 1978.
La también escritora e investigadora de la UNAM conoció personalmente a Gonzalo Rojas en 1998, cuando en vísperas del fallecimiento del poeta Octavio Paz, el artista chileno vino al Distrito Federal a recibir el premio que llevaba el nombre del Nobel mexicano, en su primera edición.
“En lugar de un premio, recibió la triste noticia de que se había muerto su amigo y Gonzalo fue el encargado de hablar en nombre de la poesía durante el velatorio de Octavio Paz llevado a cabo en el Palacio de Bellas Artes. Fue un bálsamo que cayó sobre todos nosotros”, recuerda Bradu.
La Fundación de Estudios Iberoamericanos Gonzalo Rojas fue constituida el 8 de noviembre de 2004 por el propio poeta chileno, quien según Bradu “hacía las cosas de un modo muy particular. En este caso, quiso que la Fundación tuviera tres sedes simultáneas, precisamente por su interés de unir no sólo Chile con México, sino también sumar a España”.

“La sede primera por supuesto está en Santiago de Chile, hay una sede en México, que es la que presido y está pendiente la institución de la sede en Madrid, que todavía no ha podido arrancar por problemas presupuestarios. Hay que dedicarle tiempo a una fundación y faltan las personas todavía, pero no existe en Madrid ningún impedimento ni obstáculo reales”, precisa Bradu.
En México, además de Fabienne, el crítico mexicano Christopher Domínguez Michael, el director de la Casa Refugio de Escritores, el francés Philippe Ollé-Laprune, el poeta local Adolfo Castañón y el historiador Carlos López Beltrán completan el equipo que da rumbo y actividad a la Fundación Gonzalo Rojas.
LA GENERACIÓN DE 1938
Gonzalo Rojas había nacido en la ciudad chilena de Lebu el 20 de diciembre de 1917 y fue un poeta perteneciente a la llamada “Generación de 1938”.
Su obra se enmarca en la tradición continuadora de las vanguardias literarias latinoamericanas del siglo XX. Ampliamente reconocido a nivel hispanoamericano, fue galardonado, entre otros, con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1992, el Premio Nacional de Literatura de Chile 1992 y el Premio Cervantes 2003.
El poeta fallecido el 25 de abril de 2011 es noticia por la publicación de su obra reunida en dos volúmenes, Íntegra (FCE), que se presentará hoy, a las 19:30 horas, en la librería del Fondo Octavio Paz, con comentarios a cargo de Fabienne Bradu, Adolfo Castañón, David Huerta y Tomás Granados, como moderador.
Rojas es autor de una veintena de títulos que han sido traducidos a idiomas como el inglés, alemán, francés, portugués, ruso, italiano, rumano, sueco, chino, turco y griego. Entre ellos destaca la antología Qedeshím Qedeshóth (2009), que editó la filial en Chile del Fondo de Cultura Económica.
Íntegra, que se publica en la colección Tierra Firme y contará con dos volúmenes, reúne la amplia y variada obra del poeta chileno.
Figuran, entre otros, los libros La miseria del hombre (1948), Contra la muerte (1964), Oscuro (1977), Transtierro (1979), Del relámpago (1981), 50 poemas (1982), El alumbrado (1986), Antología personal (1988), Materia de testamento (1988), Antología de aire (1991), Desocupado lector (1990), Las hermosas (1991), Zumbido (1991), Río turbio (1996) y América es la casa y otros poemas (1998).
“Hacía mucho que yo no leía poemas tan intensos, palabras cargadas de la verdad de este mundo y quemadas por el roce del otro. Poesía en los límites y de los límites”, dijo en una ocasión Octavio Paz sobre la obra de Gonzalo Rojas.





