Andy Murray, la esperanza británica, enfrenta a Jerzu Janowicz, la sorpresa polaca en semifinales de Wimbledon

04/07/2013 - 1:00 am

Foto: Twitter
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Ciudad de México, 4 de julio (SinEmbargo).- La BBC de Londres cambió de su canal secundario a la señal principal, el partido entre el escocés Andy Murray y el español Fernando Verdasco en busca de un lugar en las semifinales de Wimbledon. En medio de un golpe de estado en Egipto, la televisora inglesa, una de las más grandes del mundo, tenía como prioridad el duelo de la esperanza británica para ganar su propio Grand Slam. La cancha central era una olla en erupción. El nerviosismo de la gente se mezclaba con el ruido de la raqueta con la pelota, era un marco insuperable.

Andy Murray ganó la medalla olímpica el año pasado, en ese mismo césped frente al favorito Roger Federer. Murray supo cargarse la presión de una nación tan antigua como entregada a sus símbolos patrios. Andy dejó de ser un simple jugador de tenis y pasó a ser el centro de atención británica en esta edición del Grand Slam más antiguo. Con gran presente, el local llegó hasta cuartos de final con la expectativa muy en lo alto.

Enfrente, un jugador digno de la armada española. Verdasco jugó frente a todo un ambiente que arropó a su jugador. El de Madrid puso una notable resistencia. Tras perder los dos primeros sets, las banderas de la isla dejaron de ondear con el mismo ahínco. “Andy, ¿Qué estás haciendo?”, se decía a si mismo Murray mientras golpeaba su raqueta. El público caía adormecido ante su desencanto. El escocés, sentado en su silla previo al tercer set, tenía la mirada perdida en el césped. Lo que sea que pasó por su cabeza en esos minutos de descanso, lo activó.

Mientras el español pensaba en terminar el partido, Murray entendió que debía de acatar el reto como un partido nuevo. Los golpes fueron mejores, la concentración se notó mientras alaridos iban y venían entre el peloteo. Wimbledon vivió una historia digna para el recuerdo. Mientras sus paredes se movían, la gente alzaba los puños con gritos enardecidos. El juez de silla intentaba recordar el protocolo de la justa pidiendo silencio, todo era inútil. El héroe nacional, estaba ante una proeza. Andy Murray lo dio vuelta (4-6 3-6 6-1 6-4 7-5) para ubicarse en su quinta semifinal consecutiva del místico torneo.

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A la par de la emoción británica, dos polacos disputaron el lugar para enfrentar a Murray en semifinales. Jerzy Janowicz y Łukasz Kubot ambientaron unos cuartos de final que nadie podía predecir al principio del torneo. Dadas las circunstancias de abandono y derrotas sorpresivas por parte de los favoritos, los dos tenistas llegaron con méritos propios eclipsados por el partido del favorito escocés. Kubot, que le lleva nueve años de ventaja a Janowicz, trató sin éxito de hacerle frente a un joven que con mucha sensibilidad y talento disputó uno de los mejores partidos en su vida.

Jerzu Janowicz se convirtió en el jugador más joven en alcanzar una semifinal de Wimbledon con 22 años, 236 días, superando la marca de Andy Murray que en 2009 llegó a esta misma instancia con 22 años y 51 días. El polaco superó a su compatriota (7-5, 6-4, 6-4) con quien había estado tomándose fotos previo al partido histórico para Polonia que veía a dos de los suyos disputarse un lugar a semifinales. El partido connacional tuvo efectos que generalmente el deporte regala al mundo.

El ganador se desplomó en el césped con las manos tapando su rostro. Cuando se levantó, fue hasta la red para abrazar a Kubot. En un hecho de otro deporte, aplaudido por la grada, intercambiaron camisetas en un gesto que enterneció el ambiente. Sentado en su silla, Janowickz lloró desconsolado. “No pude controlar el sentimiento”, declaró quien alcanza su primera semifinal de un Grand Slam.

Una semifinal de contrastes entre el 2 y 22 del mundo. Murray tiene ante sí la posibilidad de acceder a una final consecutiva. Janowickz va con el empuje juvenil de quien no tiene nada que perder. El polaco intentará arruinar a todo un país que supo empujar a su atleta en momentos de adversidad frente a Verdasco. Con un patriotismo sano que solo los británicos saben generar,  Murray tomará su raqueta en pos de una nación. Janowickz intentará que las lágrimas del final, sean de alegría.

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Francisco Espinosa

Lo dice el reportero