
Ciudad de México, 12 de enero (SinEmbargo).- La tolerancia al alcohol varía en cada persona, dependiendo de varios factores que influyen en los efectos de las bebidas embriagantes en el organismo.
Sin embargo, más allá de una empírica cuestión de "aguante", la velocidad con la que las personas consumen alcohol puede verse influenciada por la forma del vaso en que se sirve, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Bristol.
Esto fue comprobado por Angela Attwood y sus colegas de la Escuela de Psicología Experimental de la universidad británica, quienes concluyeron que los vasos curvados invitan a beber cerveza el doble de rápido que los vasos rectos, publicó la revista PLoS One.
De esta manera, cuando los mismos vasos se rellenaban de bebidas no alcohólicas, como refrescos por ejemplo, la velocidad de consumo resultó ser independiente de la forma del recipiente.
Los investigadores reunieron a 160 personas jóvenes, entre estudiantes y público en general que son bebedores sociales y aplicaron el test de la Organización Mundial de la Salud, AUDIT, para identificar el abuso de alcohol.
Se dividió a los voluntarios en ocho grupos y se les ofreció refresco y cerveza en cantidades de 354 y 177 mililitros en vasos curvos y vasos normales. Asimismo, mientras bebían fueron filmados y se monitoreo el tiempo que tardaban en terminarse su bebida mientras veían un documental.
Los resultados demostraron que sólo quienes bebían en el vaso curvo eran los que terminaban más rápido su bebida en la presentación de 354 mililitros, al hacerlo en ocho minutos, contra 13 minutos en vaso normal.

Después, se les pidió a los participantes que valoraran la cantidad de líquido en fotografías de cristales curvos y rectos, y los resultados confirmaron los del primer experimento.
Fue así que los investigadores pidieron a los participantes que valoraran si la cantidad de líquido que contenía el vaso era superior o inferior al 50 por ciento de su capacidad. La conclusión fue que el número de errores fue mayor cuando la bebida se sirvió en los recipientes curvos.
Attwood propone que la razón para beber más rápido es que es difícil determinar el punto medio en un vaso curvo, algo que, normalmente, usan los bebedores sociales para calcular el ritmo de sus tragos.
"Una solución sencilla para este problema sería marcar el punto medio en los vasos de cerveza, pues no podemos decirle a la gente que no beba, pero podemos darles un poco más de control”, dijo Attwood.
Asimismo, dado que la velocidad a la que se consume alcohol afecta al nivel de intoxicación que experimenta cada persona, así como al número de vasos de bebida que se ingieren consecutivamente, mientras que los investigadores concluyen que sería positivo potenciar el uso de vasos rectos que inviten a consumir alcohol de manera más lenta.
Por su parte, Jan Gill, psicóloga experimental de la Universidad Queen Margaret, que ayudó a establecer que las personas tienen una tendencia a beber en exceso, coincide en que Attwood y sus colegas mostraron un efecto interesante en la manera en que la forma del vaso influye en la velocidad con la que la gente bebe, publicó la revista Science.
Sin embargo, varios aspectos del estudio la hacen detenerse. Por ejemplo, piensa que la inclusión de las personas que beben hasta 50 unidades de alcohol por semana (aproximadamente 12 litros de cerveza de 3.5 a 4 por ciento de volumen de alcohol de graduación) empuja los límites de lo que se considera un "bebedor de cerveza social." A ese nivel de consumo –piensa– la gente va a beber rápidamente sin importar el motivo "sólo beben para emborracharse", concluye.




