Ciudad de México, 8 de marzo (SinEmbargo).- La joven Yakiri Rubí Rubio Aupart, de 20 años, se convirtió esta semana en uno más de los íconos que muestran el trato discriminatorio hacia la mujer en México.
Su caso no sólo movió fibras sensibles que tienen que ver con la discriminación de género sino también con los eternos vacíos en la impartición de justicia, ya que después de tres meses de haber permanecido en el Centro Femenil de Reinserción Social de Tepepan, del Distrito Federal por haber matado a su violador, salió libre tras el pago de una fianza y una modificación en los cargos que se le imputan.
“El machismo me trajo aquí y hoy estoy contenta, pero sé que tengo que seguir luchando”, fueron sus primeras palabras al salir. También reiteró que “y no descansaré hasta que pague por lo que hizo”, dijo el miércoles por la noche a la salida del reclusorio.
El caso de Yakiri causó revuelo en las redes sociales en diciembre pasado, cuando la joven iba paseando por una calle de la céntrica colonia Doctores de la capital mexicana y, según su abogada, fue asaltada por dos sujetos y llevada a un hotel Alcázar donde fue violada.
Mientras la agredían y amenazaban con un cuchillo que “no tiene huellas dactilares de Yakiri”, ella impulsó los brazos del agresor y es cuando éste se corta el cuello, lo que le provocó una una herida que acabó con su vida.
Ensangrentada, con numerosas heridas y medio desnuda, abandonó el hotel y acudió a una oficina de la procuraduría capitalina para denunciar la violación, pero en ese momento también apareció el hermano del fallecido (quien presuntamente también participó en la agresión a la joven) y la acusó de asesinato, por lo que inmediatamente fue aprehendida y trasladada al reclusorio de Santa Martha Acatitla, en el oriente de Ciudad de México, y posteriormente al penal de Tepepan, en el sur de la capital.
Uno de los agresores, ahora la supuesta víctima era un hombre de 37 años, de nombre Miguel Ángel Rodríguez Anaya de 1.80 de estatura y más de 90 kilos, mientras que la joven tiene apenas un peso de 48 kilos.
Luego de la presión de organizaciones civiles y legisladores, así como de una apelación de la defensa de la joven, este miércoles un juez fijó una fianza por 423 mil 800 pesos para que Yakiri quedara en libertad, lo que sucedió ya entrada la noche.
El caso, según la familia y la abogada de la joven, estuvo plagado de irregularidades, pues a pesar de que las fotografías y exámenes acreditan las cortaduras profundas, lesiones y graves heridas que sufrió Yaki durante el ataque, y de que fue ella quien pidió ayuda, la policía la detuvo y la remitió a la cárcel, donde se encuentra actualmente.
Autoridades judiciales informaron que su salida del centro de reclusión ocurrió luego de cubrir una fianza de 100 mil pesos por obligaciones procesales y 130 mil por reparación del daño, la cual fue fijada por el juez 23 de Delitos no Graves.




