
Ciudad de México, 3 de mayo (SinEmbargo).- La visita del escritor estadounidense Paul Auster a la reciente edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires resultó una oportunidad inmejorable para que uno de los autores más importantes de la literatura mundial contemporánea se encontrara como pocas veces lo hace con la prensa latinoamericana.
Fueron diálogos interesantes, que dejaron frases y opiniones para la reflexión, con los principales periódicos de dicho país sudamericano y en los que el autor de El palacio de la luna y Trilogía de Nueva York, entre otros, tocó temas como el marxismo, la importancia del recientemente fallecido Gabriel García Márquez (a quien llama el autor más amado del mundo) y las posibilidades de dejar de escribir.
Auster, de 67 años, recibió en la capital argentina el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad General San Martín, una distinción que compartió con su nuevo mejor amigo, el Nobel sudafricano J.M.Coetzee, con el que publicara en 2012 el libro Aquí y ahora, una correspondencia editada en forma conjunta por Anagrama y Debate.
Autor de libros proverbiales como La invención de la soledad, Auster ha dado a conocer en los últimos tiempos su Diario de invierno, una honda reflexión sobre la vejez y el paso del tiempo, el volumen de sus Poesías Completas, el citado diálogo con Coetzee, La historia de mi máquina de escribir –un libro raro con ilustraciones del propio autor- e Informe del interior, una continuación del Diario…y rompecabezas para seguir armando su autorretrato sensible y literario.
Esta pasión por publicarlo todo, entre Planeta (para Seix Barral), que compró todo su fondo editorial y Anagrama, la firma a la que es leal y a la que entrega siempre sus nuevos libros, no ha logrado sin embargo producir un fenómeno de ventas o de suceso como a los que se acostumbró en el pasado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006.
Eso no impide que lo siga una gran masa de lectores por todo el mundo dispuesta a adquirir sus materiales, aun cuando ya no produzcan el efecto de obras como Leviatán o Mr.Vértigo y que sea más que nunca un escritor que concita gran atención mediática, al que siempre es un placer escuchar y leer.

SOBRE EL OFICIO DE ESCRIBIR
“Supongo que tendría que ser cuando tenía más o menos nueve años. Era un sábado a la mañana y estaba solo, caminando por una plaza en la ciudad donde vivo. Era una mañana preciosa de primavera y de repente quise escribir un poema. Me acuerdo de que crucé la plaza y compré un block de hojas, me senté y empecé a escribir un poema acerca de la primavera. Supongo que probablemente sea el peor poema que alguien escribió; es realmente increíblemente estúpido, repleto de clisés, uno detrás del otro (risas). Pero me acuerdo de la sensación que tuve, una sensación de estar conectado con las cosas que me rodeaban de un modo que nunca antes había sentido. Todo lo que hice desde entonces me dio este sentido de conexión con el mundo, con las cosas y con las personas. Como esa sensación era tan buena, quise seguir escribiendo. Los resultados son secundarios.” (A la periodista Silvina Friera, para el periódico Página 12)
SOBRE DIARIO DE INVIERNO
“Lo titulé Diario de invierno pero no es realmente un diario. Es un libro que sí escribí a lo largo de un invierno. Pero lo veo no como un diario ni como una autobiografía. Lo que estaba intentando conseguir era un trabajo literario compuesto de fragmentos autobiográficos que podrían vincularse con la música. Usted leyó el libro y sabe que no se establece una cronología narrativa, que todo está compuesto por bloques con espacios entre las secciones. Entonces en una sección puedo tener cinco años y en la siguiente, 50. Pero hay ciertos temas que siguen y siguen repitiéndose, como sucede en una pieza musical. Por ejemplo, puedo mencionar algo muy brevemente en la página siete pero en la página 70 lo elaboro un poco más. Todo el libro es una manera de superponer ideas, sentimientos, sentidos, temas.
Por supuesto no pude agregarle más cosas, pero sabía que el largo del libro era importante. Tenía la sensación de que 200 páginas era el largo ideal. Más corto creo que no hubiera podido abrirme lo suficiente. Más largo que eso, se hubiera transformado en un libro patético. Intenté incluir lo que parecían eventos muy significativos, pero también cosas triviales, pequeñas, cosas que no tienen importancia para nada. Pelearme con un taxista en París es mucho menos importante que la muerte de mi madre o de mi padre.” (A la periodista Silvina Friera, para el periódico Página 12)
EL DAÑO DEL ARTE
“Todo artista, ya sea que se dedique a las artes visuales o a la escritura, es gente lastimada, dañada, herida. La compulsión de hacer este trabajo viene de ese dolor que uno ha experimentado. A lo mejor sucedió cuando era tan joven que ni siquiera se puede acordar cuándo fue que comenzó todo. Por supuesto que esto se opone a la aproximación psicoanalítica que trata de entender literalmente todo lo que ha pasado. A menudo pienso que la escritura es una enfermedad, pero que uno lo tiene que hacer porque el mundo no es suficiente. Estoy tan impresionado con la gente que le encanta vivir en el presente y está conforme con el mundo, con la idea de ir a trabajar, tener amigos, tener familia, disfrutar los días lo mejor que puede sin estar encerrada en una habitación todo un día enfrente de una página. Entonces no puedo explicar lo que es.” ((A la periodista Silvina Friera, para el periódico Página 12)
SOBRE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
“García Márquez probablemente era el escritor más amado del mundo. Realmente trascendió lenguajes y culturas. Le dedicaron la portada de The New York Times. García Márquez era como nuestro Dickens contemporáneo, el tipo de escritor que tenía un público enorme y entusiasta y que también era admirado por los críticos.” ((A la periodista Silvina Friera, para el periódico Página 12)

SOBRE UNA NUEVA NOVELA
"Hace exactamente un año empecé a escribir una novela, estoy todavía trabajando en ella, está creciendo mucho. No se habla de las cosas que no están terminadas, sólo puedo adelantarles que va a ser la novela más gorda que haya escrito en mi vida. Imagino que tengo dos o tres años por delante con ella, a lo mejor más". (A la periodista Violeta Gorodischer para La Nación)
SOBRE LA CRÍTICA
“No me importa lo que la gente dice, no pienso en eso. Cuando yo hablo de crítica, además, hablo de investigadores y trabajos serios. La calidad de los que hacen reseñas de libros es muy despareja, probablemente en todos los países, pero en los Estados Unidos específicamente no es muy buena, por eso es mejor no pensar en ella.” (A la periodista Violeta Gorodischer para La Nación)
SOBRE BROOKLYN
“Brooklyn solía ser una broma en los Estados Unidos. Siempre fue considerado un lugar pobre y estúpido para vivir. Estaba lleno de inmigrantes, leí en algún lugar que el 25 por ciento de todos los estadounidenses tenía un pariente que en algún momento había vivido en Brooklyn, ¡lo cual es un montón de gente! Declinó tremendamente tras la Segunda Guerra Mundial, pero después de los ‘50 y después de haber sido un lugar muy pobre, muy sucio y peligroso, se transformó. Hay muchas casas y edificios lindos allí, entonces, a mediados de los ‘60, muchos jóvenes que no querían vivir en la ciudad, que no tenían plata para radicarse en Manhattan, empezaron a comprar viviendas en estos edificios a un precio irrisorio. Y de a poco, las casas se arreglaron y ahora Brooklyn está más lindo que nunca. ¡Está tan de moda que no quiero ni siquiera decir que soy de Brooklyn!” (A la periodista Violeta Gorodischer para La Nación)
SOBRE EL AZAR
“El azar es parte de la vida y probablemente muchos escritores abrazaron esto como uno de los hechos fundamentales de la existencia humana. Yo también escribo sobre eso, aunque no es mi único tema. Tenemos la habilidad de pensar, hacer planes, tener objetivos y siempre estoy interesado en cómo intervienen las cosas inesperadas en nuestro camino y pueden hacer que se caiga nuestro universo. Pero hay que hacer algo con ese árbol que se nos cae en la cabeza para que no nos mate, puede ser que lo tengamos que rodear y probablemente eso te meta en un bosque y eso hará que nunca más estés en el lugar donde estabas antes de que se cayera el árbol. Accidentes: la vida está llena de accidentes. Todos sabemos eso.” (A la periodista Violeta Gorodischer para La Nación)
SER ESCRITOR EN LOS ESTADOS UNIDOS
“Lo que pasa en los Estados Unidos, y ésa es otra curiosidad acerca de este país tan grande y loco, es que es una sociedad que odia el arte y odia la literatura y aun así produce grandes artistas y grandes literatos. En la mayoría de los países los escritores son respetados y cuando necesitan una opinión acerca de los asuntos políticos, les preguntan a ellos qué opinan. Pero en los Estados Unidos, nuestra realeza son los actores de Hollywood, les preguntan a ellos qué piensan de la política. Yo diría que los escritores somos personas marginales, como sombras en los límites de la sociedad.” (A la periodista Violeta Gorodischer para La Nación)
SOBRE LOS ESTADOS UNIDOS
“Lo que vivimos ahora se generó en la época de dos criminales que deberían estar en la cárcel: George Bush y Dick Cheney y van a hacer falta más de 30 años para revertirlo, si es que se puede. Le han hecho demasiado daño a la idea de “Norteamérica”. Luego llegó Obama y ese es uno de los grandes momentos de nuestra historia, pero la reacción de los conservadores ha sido tan furiosa que prácticamente lo han destruido. No creo que alguien que no sea estadounidense pueda llegar a comprender lo que es el racismo en mi país. Es algo miserable.
No está mejorando. El ala conservadora ha destruido el sistema electoral, ya no hay límite de fondos para apoyar a un candidato, con la propaganda sólo mienten y destruyen al otro. Tenemos grandes problemas pero no estamos encarándolos, así que el país se está derrumbando literalmente: puentes, carreteras, desastres ecológicos... la brecha entre los pobres y los ricos es la mayor en los últimos 100 años. Al menos un 30% de los chicos estadounidenses vive bajo el umbral de la pobreza y ahora también les sacaron los vales de comida. Lo cierto es que están matando gente, si leS sacas la comida y el sistema de salud a los pobres, van a morir, y está pasando y no les importa.” (A la periodista Bárbara Álvarez Plá, para Clarín)

CÓMO SE ESCRIBE UNA NOVELA
“En general mis novelas comienzan por la gente más que por la historia, lo primero suele ser el personaje principal. Luego pienso cómo va a hablar y el tono que tendrá la historia. Por ejemplo, durante un tiempo tuve en la cabeza la imagen de un anciano, en pijama, sentado en el borde de la cama mirándose las pantuflas. Luego pensé que era yo en el futuro y meses después, de ahí salió Viajes por el Scriptorium. En Brooklyn follies fue otra cosa, quería escribir una comedia en la que la mayoría de los personajes estuviera mejor al final de lo que estaba al principio. Quería escribir sobre lo que es estar bien y disfrutar de las cosas simples.
Y en Diario de Invierno quería mirar hacia atrás, al hacerme grande, cada vez miro más a la infancia, son momentos de reflexión. Yo lo veo como una pieza musical compuesta de fragmentos autobiográficos. Además, no estaba demasiado contento con la ficción que escribía en ese momento, estuve mucho tiempo haciendo un libro por año y escribir sobre la realidad me dio aire. Ese libro habla de placeres y dolores que todos experimentamos y claro, tenía que ejemplificar con los míos, pero la idea era que cada lector se animara, a partir de ahí, a pensar en los suyos.” (A la periodista Bárbara Álvarez Plá, para Clarín)

SOBRE DEJAR LA ESCRITURA
“puedo imaginarme no escribiendo. Por un lado, escribir es lo más maravilloso que se puede hacer, y por otro lado, se sufre mucho tratando de que todo quede en su sitio. (Philip) Roth tiene 81 años y puede que haya sentido que ya dijo e hizo todo lo que tenía que decir y hacer. Por otro lado, hoy la gente vive más, tenemos novelas de autores de más de 80 años, eso antes no pasaba. Así que si su salud es buena, a lo mejor nos sorprende y en uno o dos años tenemos una nueva obra suya.” (A la periodista Bárbara Álvarez Plá, para Clarín)
SOBRE EL MARXISMO
“En su momento, los jóvenes tomaron la calle para decirles a sus padres: “el mundo no funciona, lo hicieron todo mal, tenemos que cambiar el modo en que vivimos”, pero tras las protestas espontáneas se volvieron a sus casas deprimidos. ¿Por qué? Porque no tienen detrás una filosofía ni una organización política, saben que hay que cambiar pero no saben cómo ni hacia qué, viven en una sociedad que está rota. Con el final de la Guerra Fría y la muerte del marxismo como idea alternativa quedamos indefensos, porque no hay ninguna teoría que discuta con el capitalismo. Nos guste el marxismo o no, el hecho es que le dio a la gente esperanza. Pensaban: “cuando venga la revolución estaremos bien”. ¿Qué esperanza hay ahora? Son problemas globales y habría que tomar decisiones políticas, pero nadie lo hace. Vivimos un momento de gran confusión, pero no significa que vaya a durar siempre, nada lo hace.” (A la periodista Bárbara Álvarez Plá, para Clarín)
CON J.M. COETZEE
En la Feria del Libro de Buenos Aires, Auster mantuvo una charla pública con el Nobel sudafricano J.M. Coetzee, en un diálogo que los organizadores del encuentro librero dieron en llamar “reunión cumbre” de dos de los autores más importantes de la literatura mundial contemporánea.
Ante un auditorio de alrededor de mil personas (y otras 500 que se ubicaron fuera de la Sala Jorge Luis Borges ante la pantalla gigante donde se transmitía el encuentro), los autores leyeron algunas de las cartas que se intercambiaron entre 2008 y 2011, reunidas bajo el título Aquí y ahora en una publicación conjunta de Anagrama y Mondadori.

Los fragmentos elegidos discurrieron sobre las coincidencias extrañas, sobre la competencia tan despreciada por el autor sudafricano a partir de una partida de ajedrez que terminó en tablas y lo torturó durante días; sobre el peso de los nombres y de los números, a la vez vacíos y llenos de significado, según las asociaciones que les asigna cada subjetividad, cuenta la crónica del encuentro llevada a cabo por el departamento de prensa de la Feria.
Tras varios años de este intercambio regular de cartas, Auster le dice a Coetzee que va por todos lados hablándole y deseando que estuviera ahí para compartir con él sus observaciones y mostrarle por ejemplo el lugar donde compra sándwiches para el almuerzo: “Ahí estás, John, en mi cabeza, y el efecto es placentero”.
Para cerrar, el autor de Desgracia leyó una carta donde retoma un poema de A. R. Ammons que dice que envejecer envejece y expresa su desacuerdo: Coetzee considera que ve con más claridad que cuando era joven y que las cosas continúan revelándose para él. “El mundo sigue arrojando sus sorpresas; uno sigue aprendiendo”, concluyó.




