Abraham Cruzvillegas ilumina “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad

12/11/2014 - 12:05 am

Discípulo de Gabriel Orozco, Abraham Cruzvillegas es uno de los artistas más importantes del México contemporáneo. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Discípulo de Gabriel Orozco, Abraham Cruzvillegas es uno de los artistas más importantes del México contemporáneo. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Ciudad México, 12 de noviembre (SinEmbargo).- Su trabajo más reciente es una incursión en el mundo editorial que demuestra por qué Abraham Cruzvillegas (Ciudad de México, 1968) es uno de los nuevos y buenos valores del arte contemporáneo mexicano.

Se trata de la ilustración que ilumina el clásico El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, libro fundamental en la formación de cualquier lector que se precie y que la editorial Sexto Piso presenta con una traducción renovada a cargo de Juan Sebastián Cárdenas.

“No se puede concebir la literatura universal sin pasar por la lectura de esta obra fascinante y estremecedora”, ha dicho Jorge Luis Borges de la famosa obra de Conrad.

“Con su amplia gama de esculturas de ensamblaje dinámico meticulosamente construidas a partir de objetos encontrados, el artista mexicano Abraham Cruzvillegas ha sido apodado como el equivalente de Marcel Duchamp del siglo XXI”, ha dicho Gareth Harris, de The Art Newspaper.

Conrad, Cruzvillegas, Sexto Piso, un lindo trío para armar un acontecimiento editorial y poner la vara muy alta en lo que a este tipo de productos se refiere. Vamos a ser sinceros, libros de esta calidad solemos encontrarlos en el mercado extranjero y pocas veces la oferta viene de nuestras casas editoriales. Felicidades, entonces, a los tres.

Abraham es uno de nuestros artistas más importantes. Ya lo dijimos. Ha expuesto en galerías y museos como la Tate Modern en Londres, el Walker Art Center en Minneapolis, el New Museum en Nueva York, el centro Pompidou de París, la Haus der Kunst de Múnich y el MoCA de Los Ángeles, por mencionar algunos. Su vasta obra, compuesta de esculturas, dibujos, grabados, vídeos y libros tiene en el proyecto Autoconstrucción su eje más emblemático.

Entrevistarlo implica toparse con un artista que tiene también un discurso teórico sólido que expresa con voz clara y firme. Como que da mucho gusto hablar con Cruzvillegas, la verdad.

–De pronto el arte contemporáneo se ha convertido en una materia frente a la que todo el mundo se cree con derecho a opinar…

–Pues me da gusto que la gente piense en el arte en general y en el contemporáneo en particular. Nunca decimos cosas como “la gente está hablando mucho de las sinfonías”. En ese sentido, es verdad que se habla mucho del arte contemporáneo. En todo caso, siento que el hecho de que la gente opine es para bien, aunque no siempre lo haga de la mejor manera. Esas opiniones exigen a los artistas una estructura crítica más poderosa, es decir, los artistas tendríamos que ser capaces de generar una atmósfera en donde la discusión por los presupuestos del arte tuviera que ser más disciplinada y rigurosa.

También escribe libros para niños. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
También escribe libros para niños. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

–Hay críticas como Avelina Lésper que han dicho rotundamente que el arte contemporáneo es un fraude…

–Bueno, no conozco la declaración como tal, pero el arte contemporáneo es todo el arte que se hace en un momento determinado de la historia. Esa declaración comienza por ser demasiado arbitraria y general. Algo demasiado vago. No sé si ella se refiere al arte que no es pintura, escultura o grabado, aunque de todas maneras es otra vaguedad. Creo que si hay una corriente de pensamiento encabezada por quien sea en contra de las prácticas contemporáneas del arte que no son las tradicionales, ojalá sirva para generar un entorno de discusión más serio y que no sea un conflicto basado en prejuicios o basado en la ignorancia, porque de ser así entonces no sería un diálogo.

–El tema es ese, la falta de diálogo entre los artistas contemporáneos y un Arturo Rivera, por ejemplo…

–Es que Arturo es también un artista contemporáneo

–Dices lo que suele decir Eduardo Matos Moctezuma…

–Alguien que no es tonto en estos asuntos. Por el contrario, Eduardo es genial y ha sido piedra angular del pensamiento mexicano contemporáneo, fincado en las raíces más profundas de lo que creemos que es “lo mexicano”. Eso es muy brillante de su parte.

–Ahora bien, más allá del tiempo…un chavo me decía el otro día, con gran ironía, aparecen tres cadáveres colgando de un puente, ¿será un crimen del narco o una instalación de Teresa Margolles?

–¡Qué maravilla! De hecho, siento que es un comentario genial también, porque siento que el que la gente tenga una referencia cotidiana del arte contemporáneo es fantástico. Creo que implica de alguna un grado de cercanía con el arte contemporáneo. Probablemente, es un grado prejuicioso, pero un grado al fin. El primer artista contemporáneo que no quiso pintar en una pared sino hacerlo en una tela, en el 1400, también habrá sido muy criticado. Y aquella gente que pasaba por la calle, veía un rótulo y pensaba: ¿será un rótulo o una obra de Leonardo?...

–Lo tuyo es la autoconstrucción o la manera de mostrar cómo la cultura y el diseño se adaptan a las necesidades cotidianas. Lo que en Argentina suele llamarse con la expresión “lo atamos con alambre”…

–Sí, creo que hay algo que se puede llamar cultural y está atado con alambres a la miseria. Entonces, es humano. Lo que une a las villas miseria de Argentina, las ciudades perdidas de México, las chabolas de España, los shanty towns de Jamaica y las favelas de Brasil, es la distribución desigual de la riqueza. Creo que histórica y culturalmente, es humano. Estoy hablando de mi propia circunstancia, porque crecí en una casa atada con alambres, hecha por mí, por mi familia, por mis vecinos y también de algo que me hermana con muchísima gente del mundo. Creo que en ese sentido, va más allá incluso de “lo latinoamericano”, es decir, de mí y eso es lo que me interesa.

Joseph Conrad by Abraham Cruzvillegas y Sexto Piso. Foto: Sexto Piso
Joseph Conrad by Abraham Cruzvillegas y Sexto Piso. Foto: Sexto Piso

–Sería el verdadero discurso global…

–Claro, la globalización de la pobreza o la globalización de la corrupción o de todo esto que ha generado formalmente una manera de hacer casas que tiene que ver con hacer casas con lo que se pueda Mi papá decía que había que hacer las cosas con recursos, sin recursos y a pesar de los recursos. No se trata de hacer apología de la pobreza ni idealizar la miseria o el ingenio popular. Para nada. En todo caso, tiene más que ver con una proximidad humana de hacer una casa como Dios les da a entender, reciclando y recuperando materiales, construyendo con lo que tenemos entre las uñas.

–Autoconstrucción implica también una afrenta, una rebelión, frente a la carencia

–Sí. La gente que ha construido una casa en esos términos ha producido un arte emancipatorio que significa mucho políticamente hablando. No se trata sólo de construir una casa, sino también de construir el tejido social de una comunidad en el sentido más estricto de la palabra. Lo que hago no es representar casas, lo cual sería un poco torpe de mi parte, sino reproducir el modo ingenioso de atorar una puerta que se está cayendo.

–¿Cómo es tu casa ahora, eres un obsesivo del orden?

–Sí. Mi esposa Alejandra es muy ordenada, pero yo soy directamente un maniático y ella se queja mucho de eso. Vivo en la colonia Tacubaya, San Miguel Chapultepec y he vivido en esa zona durante mucho tiempo. La casa donde crecí queda en la colonia Ajusco, entre el Estadio Azteca y Ciudad Universitaria.

–¿Qué haces ahora?

–Estoy trayendo una exposición que viene desde hace tiempo. La armó el Art Walker Center de Minneapolis y consta de todas las muestras de Autoconstrucción que hice hasta la fecha, salvo un par que no es posible incluir. Son 15 exposiciones completas, todas juntas, que vienen al Museo Júmex y al Museo Amparo, en Puebla. Además preparo un libro de textos que publicará Harvard University Press muy pronto, una nueva versión de un libro que había publicado CONACULTA en 2009 y que pronto también sacará Sexto Piso en edición conjunta con la Universidad de Puebla. Editorial Tecolote sacará un libro para niños y el Museo El Eco de la UNAM publicará un libro sobre un proyecto que hice ahí hace dos años. Además me estoy yendo a Danzig, Polonia y a Lima, Perú, por dos proyectos nuevos. Vengo de hacer en Londres algo relacionado con el punk, como es que nos apropiamos de los discursos del Primer Mundo y los destruimos; en Japón hice recientemente algo relacionado conmigo. Hago obras con materiales del lugar adonde llego.

Sus exposiciones de Autoconstrucción llegan al Museo Júmex y al Museo Amparo. Foto: Art Walker Minneapolis
Sus exposiciones de Autoconstrucción llegan al Museo Júmex y al Museo Amparo. Foto: Art Walker Minneapolis

–Fíjate que Guillermo Fadanelli acaba de sacar la novela Un hombre nacido en Danzig, en homenaje a Immanuel Kant

–La voy a leer, qué buena noticia. En Polonia haré algo relacionado con El tambor de holajata, de Gunter Grass, cuya historia sucede en Danzig. Lo estoy mezclando con la historia de Julián Carrillo y sus instrumentos del “Sonido 13”.

–¿Qué te enseñó Gabriel Orozco, tu maestro?

–Todo. Lo veo. Somos familia y nos queremos mucho. Desde siempre él ha sido mi mentor. Es padrino de mi hija y me dejó otras cosas también muy importantes, además de la amistad, que es lo que más valoro. Me enseñó el amor por el arte, por el trabajo duro, por la literatura. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, junto con Doctor Lakra, Gabriel Kuri, somos una familia de la que ha derivado entre otras cosas la Galería KuriMansutto. Todos hemos crecido de maneras muy distintas y Gabriel Orozco no es sólo el artista más importante de México, sino uno de los más importantes del mundo, diría. Él es consciente de eso, algo que mucha gente cree que lo lleva al territorio de la arrogancia. Lo cierto es que Gabriel siempre fue arrogante. No es ninguna novedad. Una arrogancia con derecho, claro.

–Con la prensa no es tan amable como eres tú

–Creo que tiene una relación conflictiva con la prensa porque él sabe que todos somos necesarios. Él, como yo, es narcisista de un modo natural. A mí se me da bien la relación con la prensa porque me gusta. A él le gusta de otra manera esa relación, pero le gusta.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero