
Por David Ordaz
Ciudad de México, 4 de agosto (SinEmbargo/Economíahoy).– En sólo dos meses, Estados Unidos ha importado 70 mil barriles diarios de petróleo ruso, que representa un valor de alrededor de 4.6 millones de barriles, principalmente por la reducción de la diferencia de precios entre dos tipos de crudo, el Brent del Mar del Norte y el WTI de Texas. En el entendido de que EU es el principal comprador de petróleo azteca y su mayor abastecedor de productos energéticos petrolíferos, México, cuyo crudo ayer registró una importante caída de 9.5 por ciento (4.35 dólares), será uno de los países que más sentirán el impacto de este acercamiento.
Las cifras ya comenzaron a encender las alertas de analistas que ven estas importaciones como un acercamiento entre ambas potencias mundiales, los cuales actualmente se muestran distanciadas en el discurso bélico y geopolítico que representan.
La aproximación de EU se explica en los descuentos sobre las cargas físicas que han beneficiado a sus empresas, dado el bajo costo de transportar el producto vía marítima.
Por su parte, Rusia busca abrir nuevos mercados, diversificar sus exportaciones energéticas e incrementar sus flujos comerciales en Norteamérica.
En los estados de Nueva Jersey, Pensilvania y Delaware, están ubicadas las principales refinerías importadoras de petróleo proveniente de Rusia, sin embargo, la "joya de la corona" estadounidense está más al sur, en Texas. Aquí es donde inicia el alejamiento con México.
En 2008, Estados Unidos producía 5 millones de barriles de petróleo crudo pero en 2014 se convirtió en el mayor productor del mundo, rebasando a los propios rusos y a Arabia Saudita, gracias al desarrollo de los campos de shale en Texas y Dakota del Norte. Además, desde 2011 alcanzó el liderazgo mundial en gas natural con la producción de derivados.
Si Texas fuera un país, sería uno de los 10 mayores productores del mundo, pues genera 3 millones de barriles diarios, 25 por ciento más que la producción total de México.
A finales del 2008, México compró 9.5 millones de barriles de derivados de petróleo a EU y cinco años más tarde esa cifra llegó a 22.4 millones de barriles.
La integración económica de América del Norte y la intensa correlación binacional impactarán en las ventas de crudo, al mismo tiempo que se incrementan las compras de gas y derivados petrolíferos, en particular gasolina y diésel.
A esto hay que agregar que la esperanzadora Reforma Energética que el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto ve como la panacea para México, no ha tenido el impacto previsto a inicios del sexenio y hoy, a la mitad de la administración, la primera fase de licitaciones de la Ronda Uno no tuvo el éxito deseado y las estimaciones de la Secretaría de Energía se quedaron muy por debajo de lo esperado.
Apenas ayer, el petróleo se desplomó y la mezcla mexicana fue la que más retrocedió a lo largo de la jornada con una caída de 9.5 por ciento, la mayor registrada en lo que va de año, hasta los 41.28 dólares el barril, marcando mínimos desde finales de enero cuando cerró a 40 dólares.
A este fuerte derrumbe hay que agregarle la baja de producción de Petróleos Mexicanos (Pemex), que alcanza un promedio de 2.2 millones de barriles diarios frente a los 2.4 millones de barriles previstos en el presupuesto.
Los efectos ya empezaron a sentirse, pues la baja en los precios internacionales del crudo ha recortado los ingresos que recibe el Gobierno mexicano, ya que al primer semestre de 2015, este rubro llegó a 381,880 millones de pesos, monto inferior en 38.3 por ciento anual a lo recibido en el mismo periodo del año pasado.
DESPLOME DE LOS PETROPRECIOS
El petróleo empieza agosto de capa caída. Tanto el Brent, como el Texas y la mezcla mexicana han experimentado fuertes caídas en el primer día del mes ante la sobre oferta de crudo y el descenso de la demanda. El petróleo azteca ha sido el que más ha retrocedido a lo largo de la jornada seguido del barril de referencia en Europa, que ha roto la barrera de los 50 dólares y ha llegado a mínimos de enero, y del Texas, que tras caer un 3.71 por ciento ha llegado a niveles no vistos desde marzo.
En concreto, la mezcla mexicana ha perdido un 9.5 por ciento, la mayor caída intradía registrada en lo que va de año, hasta los 41.28 dólares el barril, marcando mínimos desde finales de enero cuando cerró a 40 dólares. Con este nuevo descenso, el oro negro mexicano se acumula un descenso del 25.8 por ciento desde el 30 de junio cuando cerró a 55.6 dólares. Al descenso de los precios se suma la caída de la producción de Pemex, que alcanza un promedio de 2.2 millones de barriles diarios frente a los 2.4 millones de barriles previstos en el presupuesto, lo que se ha traducido en un descenso de los ingresos de la empresas productiva del Estado.
Por su parte, el crudo de referencia en EU, que afecta directamente al petróleo azteca, cerró la primera jornada bursátil de agosto con un descenso del 3.71 por ciento hasta los 45.37 dólares el barril, caída que se suma al retroceso del 20 por ciento registrado en el mes de julio. Mientras, el tipo Brent, de referencia en Europa, retrocedió un 5 por ciento hasta los 49.58 dólares.
Tras el abaratamiento del crudo se encuentra un aumento de la oferta y una menor demanda. Por la parte de la oferta, el último catalizador que está presionando a la baja al precio del oro negro es la llegada del crudo iraní al mercado, tras llegar a un acuerdo el país árabe con las grandes potencias mundiales, que puede levantar las sanciones comerciales que se impusieron en el año 2011.
De esta forma, Irán puede incrementar la oferta de petróleo en un millón de barriles diarios, según anunció el país mientras tenían lugar las últimas negociaciones. De hecho, según recoge Bloomberg, este fin de semana la agencia de noticias controlada por el estado iraní ha publicado que el país está preparado para lanzar 500 mil barriles al día en el mismo instante en el que se levanten las sanciones.
A su vez, la producción de petróleo de la OPEP volvió a marcar un nuevo récord en julio (llegó a los 32 millones de barriles diarios) mientras que la producción de EU se está consolidando en los 9.5 millones de barriles diarios. Según los últimos datos publicados por la Agencia de Energía de EU, las plataformas operativas de extracción de crudo están aumentando de una forma leve pero inesperada. Aunque los analistas y bancos de inversión esperaban que los precios del crudo remontaran a partir de julio de este año, parece que no se va a estabilizar hasta el año que viene cuando se espera que alcance entre los 55 y los 60 dólares por barril.
La actualidad en la demanda de crudo también está teniendo efectos negativos en su precio. China está demostrando tener problemas para mantener su ritmo de crecimiento, algo que se contagió a la bolsa, que durante las últimas semanas ha sufrido un duro revés. Además, ayer se publicó cómo el dato de manufacturas en China cayó hasta los 47.5 puntos durante el mes de julio, por debajo de los 49.4 puntos en los que se mantuvo en junio, además de ser peor que las expectativas.




