El exceso de petróleo en el mundo disipa dudas de desabasto por conflicto en Medio Oriente

05/01/2016 - 3:36 pm

El exceso de petróleo en el mercado y las pesimistas noticias económicas en China frenaron el alza en el precio de los barriles que se pudo haber originado a partir del posible riesgo de desabastecimiento por el conflicto entre dos de los mayores productores de esa materia prima, Arabia Saudita e Irán.

Foto: EFE.
En estos momentos las preocupaciones económicas pesan más que el conflicto. Foto: EFE.

Ciudad de México, 5 de enero (SinEmbargo/EFE).– El primer martes del año la cotización del dólar se mantuvo estable y cerró en bancos hasta en 17.70 pesos, igual que ayer (a un centavo del máximo histórico), y el FIX bajó ligeramente a 17.32 pesos.

De acuerdo con el índice sobre el dólar del diario The Wall Street Journal, la moneda estadounidense aumentó hoy 0.6 por ciento respecto de una canasta de 16 divisas tanto de países desarrollados como de mercados emergentes, entre ellos México, para ubicarse en 90.98 unidades. El incremento, afirmaron los analistas, tumbó los precios del petróleo poco más de 2 por ciento.

El WSJ destacó que el peso mexicano continúa mostrando una debilidad relativa con respecto del dólar, cuya fortaleza sucede en el marco de la desaceleración de la economía de China, lo que ha afectado la confianza sobre la economía mundial e impulsado a los inversionistas a buscar refugios relativamente seguros para sus recursos. Por el momento, las bolsas chinas vivieron hoy una jornada de cierta estabilidad –luego de la inyección de liquidez– y cerraron con ligeras pérdidas tras el desplome de ayer de 7 por ciento, que obligó a suspender la sesión antes de lo previsto.

En cuanto al mercado energético, hoy el barril de Texas bajó un 2.15 por ciento al concluir la sesión en 35.97 dólares el barril, afectado por el alto valor del dólar y el exceso de oferta en el mercado. Según los analistas, el descenso del precio del WTI en la segunda sesión del año estuvo ligado, entre otras razones, a la apreciación del dólar en los mercados de divisas, lo que encarece la factura petrolera de los países que deben recurrir a importar crudo.

También anticipan un nuevo ascenso en las reservas semanales de petróleo de Estados Unidos, un dato que será dado a conocer mañana.

El barril de crudo Brent para entrega en febrero cerró hoy en el mercado de futuros de Londres en 36.42 dólares, un 2.14 por ciento menos que al término de la sesión anterior.

El exceso de oferta en los mercados y el temor a una ralentización de la economía china mantuvieron a la baja el precio del Brent a pesar de las tensiones entre Arabia Saudí e Irán, dos de los grandes productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

En cualquier otro momento un conflicto entre dos grandes productores de la OPEP, como el que viven Arabia Saudita e Irán, dispararía los precios del petróleo pero, con la cotización en su nivel más bajo desde 2004 por la enorme sobreproducción, no parece que el crudo, de momento, vaya a encarecerse, de acuerdo con un análisis de EFE.

La ejecución el día 2 de enero de un clérigo opositor chií (la corriente del islam predominante en Irán) por parte de Arabia Saudí (un país de mayoría suní) ha provocado una ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales.

La primera reacción del mercado del petróleo fue una abrupta subida del precio. El lunes, en la primera cotización del año, el crudo Brent de referencia en Europa se disparó hasta los 38.5 dólares por barril, un 3.7 por ciento más que el cierre de 2015. Esa subida se moderó luego y hoy el Brent cotizó alrededor de los 37 dólares.

"Debido al exceso de suministro, no creo que los problemas entre Irán y Arabia Saudita puedan conducir a precios significativamente altos. Parece que las preocupaciones económicas pesan en estos momentos más que cualquier otra", dijo hoy a Efe Ehsan Ul-Haq, analista jefe de la consultora británica KBC Process Technology.

Ul-Haq duda que vaya a haber estallidos de violencia que corten el suministro desde los ricos campos petrolíferos del este de Arabia Saudita, donde se concentra la minoría chií del país. "Las instalaciones petroleras saudíes están bajo estricta seguridad. Aunque no se pueden descartar ataques a pequeña escala, no se va a producir una interrupción a gran escala (del suministro)", considera Ul-Haq.

Con él coincide Julius Walker, analista jefe de la consultora vienesa JBC Energy, quien opina que sería necesaria una "grave escalada" en la actual crisis para que se produzca un efecto fuerte en los precios. Walker recordó que el exceso de crudo en el mercado y las pesimistas noticias económicas en China y otras zonas "ayudan a compensar cualquier efecto alcista (del precio) de la crisis".

Esta nueva disputa entre dos países tradicionalmente enfrentados llega con el precio del crudo en sus mínimos de más de una década debido a un exceso de oferta provocado, en gran medida, por la decisión saudí de bombear a todo ritmo.

Esa estrategia ha hundido los precios, perjudicando a países exportadores sin grandes reservas económicas, como Irán, y también a los productores de petróleo de esquisto, especialmente en Estados Unidos, que precisan de un barril más caro para hacer negocio.

El pasado diciembre, los doce socios OPEP (en ese momento aún sin Indonesia) mantuvieron sin cambios su techo máximo de producción, pese a que Irán y Venezuela quieren un recorte que elimine ese sobreabastecimiento que ahoga el precio del oro negro.

Para Irán es especialmente importante, ya que confía en que 2016 sea el año de su pleno regreso al mercado cuando se vayan levantando las sanciones internacionales a la exportación de su crudo, gracias al acuerdo cerrado en 2015 sobre su programa nuclear.

Aunque cualquier conflicto en Oriente Medio provoca inmediatamente el miedo a un aumento del precio ante el riesgo de desabastecimiento, esta disputa entre Arabia Saudí e Irán (si no degenera en un conflicto armado) puede tener el efecto de presionar más a la baja el valor del oro negro.

La tensión entre los dos países hace poco viable que colaboren para defender precios altos.Irán quiere bombear todo lo que pueda, tras años sometidas a restricciones de exportación, y Arabia Saudí no está dispuesta a cerrar los grifos si no lo hacen también otros socios OPEP y Rusia.

 

–Con información de agencias

Redacción/SinEmbargo

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