MONTERREY, N.L., 22 de junio.- Los partidos de izquierda en México están unidos en torno del proyecto presidencial de Andrés Manuel López Obrador, pero en Nuevo León están irremediablemente divididos entre ellos.
En los comicios federales para elegir presidente de la República, además de senadores y diputados federales, los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC) se unieron para conformar la coalición ‘Movimiento Progresista’.
No obstante, en Nuevo León directivos del PRD y de MC acusan al senador Alberto Anaya Gutiérrez, sempiterno dirigente del PT, de ajustar las negociaciones a sus necesidades, con lo que se complicaron los acuerdos en la entidad.
En entrevista, Ernesto Cerda Serna, consejero nacional de MC, señala directamente: “Es el agandalle de Beto Anaya. Dice que Nuevo León es su territorio, donde tiene fuerza. Y los que están en la capital del país, a mil kilómetros, se la creen”.
Según Cerda, cuando se había anunciado la creación de una coalición entre los tres partidos para candidaturas locales, el PT de última hora abandonó el acuerdo.
Al respecto, Anaya alega que simplemente no cuajaron las alianzas porque la ley está creada para separar a los partidos.
Sin acuerdos
El 1 de julio se realizarán en todo el país las elecciones federales para renovar el Poder Ejecutivo y las cámaras de Diputados y Senadores.
Simultáneamente, ese día habrá renovación de congresos locales y ayuntamientos en 15 estados. En siete de ellos también habrá cambio de gobernador, incluido el jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Arriba, en las posiciones federales, los tres partidos de la izquierda llegaron a algunos acuerdos. Abajo, en las locales, batallaron.
Alberto Anaya Gutiérrez, el petista más cercano a Andrés Manuel López Obrador, señala que en el caso Nuevo León se desintegró de última hora la coalición porque la ley imposibilita las alianzas.
“La ley local está hecha para que no haya coalición, para que los partidos no encuentren incentivo en coaligarse. Y los partidos consideraron que les iba mejor a sus intereses yendo solos”, argumenta.
El dirigente del PT es parco al hablar del tema. Únicamente señala que a nivel nacional sí existe la figura de candidatura común, inexistente en la legislación nuevoleonesa.
“Buscábamos una forma de coalición de acuerdo político, similar a la que hubo a nivel federal en 2006, pero no se pudo cuajar”, insiste.
De acuerdo con datos proporcionados por el PT, a nivel nacional tienen 13 diputados federales y cinco senadores, y en total cuentan con 33 legisladores locales, 42 alcaldes, 490 regidores y 23 síndicos.
El caso de Nuevo León fue singular, pues aquí se evidenció la desorganización de la izquierda.
En 2006, las tres fuerzas políticas aliadas reunieron 15% de los sufragios totales en la entidad, y el PAN arrasó con 49%.
A nivel nacional, en los comicios de ese año la coalición arrojó excelentes dividendos, pese a que su candidato fue derrotado por apenas .58% de los sufragios emitidos.
Para las próximas elecciones del 1 de julio, PRD, PT y MC no consiguieron aliarse en Nuevo León, sin embargo hicieron una presentación de candidatos conjuntos en presencia de López Obrador, padrino de lujo de una sociedad partidista que nunca cristalizó.
El evento, que resultó ser únicamente una salida en falso, fue celebrado el 19 de marzo. Ese día se hizo una presentación estelar de aspirantes.
El expresidente de Coparmex, Ricardo González Sada, fue lanzado por la alcaldía de San Pedro. Como senadores fueron presentados la promotora cultural Cristina Sada y el empresario Rogelio González Ramírez, mientras que Rogelio Benavides Chapa fue presentado por el municipio de Guadalupe, y por San Nicolás el politólogo Gilberto Miranda.
El municipio rural de Ciénega de Flores estaría abanderado por Pedro Alonso casas Quiñones.
El día de la presentación, Ricardo Monreal, coordinador de campaña de López Obrador, dijo eufórico que esa era la avanzada de candidaturas independientes a las que convocaban a nivel nacional.
Tras ello, en Nuevo León los tres partidos corrieron por su lado. El PT fue el primero que decidió abandonar la alianza, después del lanzamiento con AMLO, en tanto que PRD y MC buscaron a las prisas conformarse como opción única, pero también fracasaron.
El 10 de abril la Comisión estatal Electoral (CEE) les negó el registro a estas dos últimas fuerzas políticas por incumplir con requisitos básicos.
Fallaron en presentar una plataforma electoral conjunta, además de que no crearon un emblema o logotipo de los partidos que pretendían coaligarse y no precisaron quién sería la entidad política responsable del financiamiento y su representante común.
Tampoco especificaron la manera en que distribuirían las prerrogativas que recibirían ni qué porcentaje de los votos le correspondería a cada uno de ellos.
En el caso de las diputaciones, no definieron a qué grupos legislativos representarían los elegidos en 10 distritos.
La CEE cerró el registro de las coaliciones el pasado 29 de marzo.
A diferencia de esa solicitud rechazada, el órgano aprobó la coalición ‘Compromiso por Nuevo León’, integrada por el Partido Revolucionario Institucional, el Verde Ecologista y los estatales Cruzada Ciudadana y el Partido Demócrata.
Rubén Mario Garza Morales, secretario general del PRD en el estado, asegura que la falta de acuerdos entre partidos le ha generado un problema al PT, pues la ciudadanía –afirma– asocia a López Obrador con el sol azteca.
A la organización laborista le hubiera convenido que en cada posición del estado sus candidatos fueran respaldados por la marca de AMLO. “El PT trae un serio problema. La gente reconoce afuera al PRD como el partido de Andrés Manuel. Beto quería la configuración y manejo electoral pleno de un estado con comodidad”, denuncia.
Cuando intentaron armar la coalición en Nuevo León, Anaya los relegó en las negociaciones realizadas en el Distrito Federal, dice Garza Morales.
“Él quería que la definición del convenio de prerrogativas también le favoreciera. La diferencia con él fue que no quiso respetar los capitales políticos. ¿Por qué agandallar la coalición? Nosotros tenemos una encuesta en la que preguntamos cuál es el partido de referencia de Andrés Manuel. Todos, sin excepción, respondieron PRD”, puntualiza.
Garza Morales acusa al senador petista de impedir que se hicieran los acuerdos para conjuntar a los tres partidos en la entidad, donde serán elegidos 26 diputados locales y 51 alcaldes.
“El que lo impidió fue el Partido del Trabajo, principalmente Beto Anaya. (La coalición) Estaba preparada para generar, por primera vez en el estado, candidatos ganadores en el área metropolitana y en la rural. Por ejemplo, en el municipio de China se perdió en 2009 por 100 votos. Con la coalición, ese municipio estaba en la bolsa, junto con Iturbide, Abasolo, El Carmen. Ocho de ellos, matemáticamente hablando”, explica.
Pero Anaya Gutiérrez, sostiene, pidió que en los municipios con posibilidades fueran efectuadas encuestas, lo que resultó inaceptable para el PRD, pues ya había candidatos identificados con sus respectivos partidos en prácticamente todas las posiciones.
En el distrito 20 local, por ejemplo, el exdirigente estatal perredista, Eduardo Arguijo, ya está bien posicionado como candidato. Su esposa María de los Ángeles Herrera es la actual diputada por esa región con cabecera en García.
El distrito 23, de Santiago, es del PT, y actualmente lo ocupa Homar Almaguer, del equipo de Anaya.
No llegaron, pues, a acuerdos.
Ernesto Cerda Serna es consejero nacional de Movimiento Ciudadano. Fue su dirigente estatal de 2000 a 2006, cuando la organización se llamaba Convergencia.
La actual coordinadora de la dirección operativa en el estado, como oficialmente le llaman a su dirigente, es Rocío Carranza Arriaga, integrante del grupo político de Cerda.
El consejero alega que en Nuevo León no cuajó la coalición por que cuando se hizo la negociación en la Ciudad de México no fue convocada la dirigencia estatal.
Hubo cuatro rondas de negociaciones en febrero de este año, aunque, según comenta, siempre supo que la coalición estaba condenada por la ambición de Anaya.
La Comisión Nacional Ciudadana, que buscaba armar entre los tres partidos las alianzas en los estados, envió a Manuel Brito a Nuevo León. Cerda le aclaró que era un iluso por suponer que Anaya aceptaría pactar con los otros dos partidos.
Según Cerda, el 31 de marzo, el último día para registrar las coaliciones, el emisario presentó el documento, faltando 20 minutos para la media noche, para registrarlo ante la CEE, pero sin la firma del PT.
El órgano electoral dio otro plazo de tres días al PRD y al MC para que ajustaran su convenio de tres a dos partidos.
“Estaba tan mal hecho el convenio que presentó el PRD, que no incluía porcentajes para dividir votos y cómo se iban a manejar las finanzas. Nada de eso. Hasta el cuarto día, a la una de la tarde, presentaron la papelería. Y no se dio”, dice.
Afirma que MC deseaba que se creara la coalición en Nuevo León, pero nunca hubo bases reales para fundamentarla.
Anaya Gutiérrez le hizo creer a los organizadores del ‘Movimiento Progresista’ que tenía una gran fuerza en la entidad, insiste.
En Nuevo León, los logros del Movimiento Ciudadano han sido discretos. Históricamente conquistaron un ayuntamiento, Ciénega de Flores, que fue gobernado por Leandro Montemayor, y llevaron a la activista Liliana Flores Benavides al Congreso local.
Para los comicios del 1 de julio tienen candidatos en las 26 diputaciones locales y nueve alcaldías: García, Monterrey, San Pedro, Santa Catarina, Guadalupe, El Carmen, Hidalgo, Linares y Galeana.
A nivel nacional cuentan con seis diputados locales y cinco senadores.
Cerda Serna afirma que tiene consolidada una estructura electoral para impulsar en los comicios presidenciales a López Obrador, pero como desconfía de las dirigencias del PRD y el PT, confió su operación a la dirigencia del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que también hace causa con el tabasqueño.




