Una Jueza de Estados Unidos ordenó este jueves la deportación del activista Mahmoud Khalil por omitir información relevante en su solicitud de permanencia.
Ciudad de México, 18 de septiembre (SinEmbargo).- Una Jueza de Estados Unidos ordenó este jueves la deportación a Siria o Argelia del activista propalestino Mahmoud Khalil, detenido a principios de marzo y liberado meses después en medio de la represión ejercida por las autoridades del país a las protestas contra la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza.
De acuerdo con el dictamen, la Jueza de inmigración de Luisiana, Jamee Coman, justificó su decisión alegando que Khalil omitió información relevante en su solicitud de residencia permanente, según los documentos presentados por sus abogados ante un Tribunal federal, quienes han criticado la falta de un debido proceso sobre las pruebas.
Los expedientes judiciales indican que las omisiones corresponden a empleos anteriores y a su vínculo con organizaciones de apoyo a la causa palestina, entre ellas la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Refugiados Palestinos. Tras conocerse la decisión, el equipo legal del activista confirmó que apelará la orden de deportación a la brevedad.
Los abogados del activista explicaron que disponen de 30 días para presentar la impugnación ante el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito. Sin embargo, admitieron que los recursos similares rara vez prosperan en esa instancia, pese a que otra orden judicial vigente en Nueva Jersey prohíbe al Gobierno ejecutar la deportación de manera inmediata.
🚨 BREAKING: An immigration judge has just ordered Mahmoud Khalil, who led the Palestine riots at Columbia University, be deported to SYRIA or ALGERIA
Good riddance, loser!
This comes after it was found out Khalil LIED on his green card application. pic.twitter.com/gxBmGANipC
— Nick Sortor (@nicksortor) September 18, 2025
El proceso contra Khalil inició tras su detención el pasado 8 de marzo en Nueva York, para luego ser trasladado a un centro de detención en Luisiana, en el que permaneció recluido durante tres meses, hasta que en junio pasado fue liberado bajo supervisión judicial.
Durante su encarcelamiento, Khalil culminó sus estudios de posgrado en la Universidad de Columbia, donde previamente había participado en la organización de manifestaciones estudiantiles contra la ofensiva militar israelí en Gaza. Su activismo incluyó acampadas en el campus y exigencias para que la institución retirara inversiones ligadas a empresas israelíes.
Ante los juicios en su contra, el activista señaló en un comunicado que su caso representa una represalia por ejercer su libertad de expresión, pues acusó al Gobierno estadounidense de utilizar mecanismos judiciales para castigar a quienes defienden públicamente a Palestina.
"No me sorprende que la Administración [del Presidente, Donald] Trump siga tomando represalias contra mí por ejercer mi libertad de expresión. Su último intento, a través de un tribunal de inmigración irregular, expone una vez más su verdadera naturaleza", se lee en el boletín citado por Europa Press.
"Cuando su primer intento de deportarme estaba a punto de fracasar, recurrieron a inventar acusaciones infundadas y ridículas para silenciarme por alzar la voz y apoyar firmemente a Palestina, exigiendo el fin del genocidio en curso", agregó, antes de asegurar que "estas tácticas fascistas nunca me disuadirán de seguir abogando por la liberación de mi pueblo".
El historial de Khalil como líder estudiantil lo colocó en la mira de las autoridades migratorias, que recurrieron a disposiciones legales de política exterior, a fin de solicitar la expulsión de residentes legales si considera que su permanencia puede perjudicar los intereses internacionales del país.
A raíz de ello, Juez Farbiarz frenó en junio pasado la primera tentativa de expulsión al considerar que no existían fundamentos suficientes y que el detenido no representaba riesgo de fuga ni amenaza a la comunidad. Dicha decisión permitió que Khalil regresara temporalmente a su hogar en Nueva York, donde reside con su esposa, ciudadana estadounidense, y su hijo recién nacido.
Sin embargo, el futuro del activista continúa en incertidumbre. Mientras la orden de deportación permanece vigente, la medida de protección dictada en Nueva Jersey evita por ahora su expulsión. No obstante, el desenlace dependerá de la decisión de los tribunales federales en las próximas semanas.




