EU y su negra historia en Groenlandia: en 1953 expulsó nativos y puso su base militar

13/01/2026 - 8:59 pm

El historial militar estadounidense en la isla está marcado por el desplazamiento forzado de la comunidad de Uummannaq en 1953 para la Base Pituffik, el fallido "Proyecto Iceworm" y un accidente nuclear.

Ciudad de México, 13 de enero (SinEmbargo).– Donald Trump ha dicho que “de una forma u otra” Estados Unidos va a tener Groenlandia, una isla autónoma que forma parte del reino de Dinamarca y la cual es rica en recursos naturales, hierro, grafito, tungsteno, paladio, vanadio, zinc, oro, uranio, cobre, petróleo, pero particularmente en tierras raras, fundamentales para los sectores tecnológicos y militares. Lo cierto es que EU tiene desde hace décadas la puerta abierta a este territorio, sobre todo en lo que conlleva aumentar su presencia militar gracias a un acuerdo de la Guerra Fría.

De hecho, uno de los antecedentes de despliegue estadounidense en Groenlandia, en el marco de este acuerdo firmado con Dinamarca en 1951, fue el que permitió la construcción de la base Pituffik, en el noroeste de la isla, que juega desde hace décadas un papel clave en el sistema estadounidense de alerta temprana para detectar ataques con misiles. Antes llamada Base John Thule, la instalación está a cargo del Grupo Base Espacial 821, "los guardianes" de Estados Unidos en el Ártico, como les llamó el vicepresidente JD Vance en su visita a este territorio en marzo de 2025.

Detrás de esta base militar existe una historia de Imperialismo, desplazamiento y destrucción, todo ello en el marco de las tensión de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS. Fue en la primavera de 1953 cuando con el plan en mente de construir esta base se dio a los habitantes de Uummannaq sólo cuatro días para abandonar sus hogares.

Fue a instancias del gobierno danés, recuerda The Washington Post, que los aldeanos empacaron apresuradamente sus pertenencias y se despidieron de la tierra donde estaban enterrados sus antepasados. Sus casas quedaron atrás y se perdieron entre las llamas. De esa manera, viajaron en trineo tirado por perros hasta una península rocosa 128 kilómetros al norte, donde pasaron meses viviendo en tiendas de campaña mientras esperaban la construcción de una nueva ciudad, llamada Qaanaaq.

“Quienes lo recuerdan llevan algo malo dentro”, dijo Toku Oshima, líder comunitario de Qaanaaq, a los periodistas del Washington Post que visitaron la ciudad en 2023. “Todavía les duele”.

Este desplazamiento forzado es uno de los legados perdurables de la intervención estadounidense durante la Guerra Fría en Groenlandia, hoy territorio autónomo de Dinamarca, refiere el Post.

De hecho, la hoy llamada Base Espacial Pituffik fue el escenario de algunas de las operaciones árticas más secretas y extrañas de Estados Unidos, indica el medio. Fue la plataforma del "Proyecto Iceworm", un fallido plan ultrasecreto para convertir parte del Ártico en una plataforma de lanzamiento de misiles nucleares y, al mismo tiempo, construir “una ciudad bajo el hielo”.

También fue escenario del accidente de un bombardero B-52 que transportaba cuatro bombas termonucleares B28FI. Un incendio en la cabina obligó a la tripulación a abandonar la aeronave antes de intentar un aterrizaje de emergencia en la Base Aérea de Thule. El avión se estrelló sobre el hielo marino de la Bahía Estrella del Norte, provocando la detonación de los explosivos convencionales a bordo y la ruptura de las cargas nucleares, cuya dispersión contaminó radiactivamente la zona.

El Ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca confirmó una reunión en la Casa Blanca con el Secretario de Estado de EU para tratar la crisis en Groenlandia.
El Ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, confirmó una reunión con el Secretario de Estado de EU, Marco Rubio. Foto: Ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca

“Nos vamos porque vienen los estadounidenses”

En la primavera de 1953 unas 116 personas de 26 familias abandonaron Uummannaq y sus hogares fueron incendiados. En aquel entonces, reseña un reporte de Type Investigations, el gobierno danés dijo que la mudanza era voluntaria, pero, en realidad, las familias fueron desalojadas para permitir la expansión de una base de la Fuerza Aérea estadounidense llamada Thule, hoy llamada Pituffik.

Antes de partir de Uummannaq, las familias se reunieron en el cementerio para despedirse. “Dejamos nuestras tumbas atrás”, recuerda Regina Kristiansen que le dijeron sus padres. Ella tenía en ese entonces 14 años. “Dejamos a nuestros seres queridos atrás. Nos vamos porque vienen los estadounidenses”, compartió Kristiansen a Type Investigations.

Los residentes de Qaanaaq comenzaron a solicitar la restitución pocos años después de la reubicación, pero no fue hasta principios de la década de 2000 que el gobierno danés se disculpó por lo sucedido, explica The Washington Post. La comunidad finalmente recibió 500.000 coronas (equivalentes a unos 100.000 dólares estadounidenses actuales) de Dinamarca, y el gobierno autónomo de Groenlandia se sumó al acuerdo de defensa de 1951 que autorizó la presencia estadounidense en Pituffik.

De hecho en abril de 2023, el ejército estadounidense celebró una ceremonia en la base durante la Semana del Patrimonio de Groenlandia y reconoció las dificultades y el dolor causados ​​por la reubicación. El propósito del evento fue revelar un nuevo nombre para las instalaciones: Pituffik, una palabra groenlandesa que se refiere a la región más extensa, donde los cazadores inuit han vivido durante milenios, desde que los primeros habitantes de Groenlandia cruzaron el hielo desde Canadá hace unos 4500 años.

Pero a pesar del gesto del cambio de nombre, la ceremonia, a la que asistieron altos funcionarios de defensa daneses y estadounidenses, también marcó el regreso de Estados Unidos.

La fallida base subterranea secreta

Se llamó “Proyecto Iceworm”. Su objetivo fue el despliegue de hasta 600 misiles balísticos de largo alcance (MRBM) bajo el casquete glacial de Groenlandia. Fue diseñado alrededor de 1960 por el Ejército estadounidense como una apuesta por participar en la disuasión estratégica estadounidense, y posteriormente se presentó como candidato a una fuerza nuclear de la OTAN, como expuso el profesor Nikolaj Petersen de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) en 2007 en la Revista Escandinava de Historia.

Estados Unidos buscaba que en lugar de ubicar misiles balísticos intercontinentales (ICBM) de largo alcance en silos en Estados Unidos, donde la Unión Soviética podría atacarlos, el Ejército podría excavar bajo un lugar menos vigilado, más cercano a la URSS: Groenlandia. El proyecto fue visto favorablemente por las altas esferas de la administración John F. Kennedy, pero fracasó por otros motivos, principalmente técnicos y organizativos, y nunca se planteó a los daneses.

El plan de colocar misiles nucleares bajo el hielo de Groenlandia fue inspirado por Bernt Balchen un coronel del ejército estadounidense nacido en Noruega que en la década de 1930 había encabezado la aviación polar y había señalado la ventaja estratégica de la ubicación de Groenlandia entre las superpotencias, refiere The Washington Post.

De esa manera, el Gobierno de EU construyó el Campamento Century en 1958, aproximadamente a 240 kilómetros al este de Thule, el cual presentó a los daneses como un sitio de investigación científica y una zona de pruebas para trabajos de construcción en condiciones árticas. En realidad, refiere el Post, Camp Century era una importante instalación militar, con casi tres kilómetros de trincheras cubiertas, además de laboratorios, una vía férrea subterránea y un reactor nuclear portátil PM-2A para suministrar energía.

El mismo reporte indica que el plan era levantar una ciudad subterránea que triplicara el tamaño de Dinamarca, con 134 mil kilómetros cuadrados, e incluyera más de 2 mil puestos de tiro a través de los cuales se podrían transportar los 600 misiles balísticos intercontinentales en vagones de ferrocarril. Once mil militares vivirían bajo el hielo y serían rotados de sus puestos mediante aeronaves equipadas con esquíes de aterrizaje que aterrizarían en pistas de aterrizaje en la superficie. Incluso se pretendía contar con un hospital, una escuela y un cine , y estaba previsto que recibiera dos generadores nucleares adicionales para abastecer la instalación una vez terminada su construcción.

Nada de eso ocurrió. El plan fue derrotado por el hielo,

“El plan preveía la excavación de zanjas subterráneas a través de las cuales se podrían desplegar misiles balísticos de mediano alcance (MRBM). Pero antes de que se pudiera instalar la cantidad necesaria de ojivas, el Proyecto Iceworm se enfrentó a una fuerza incluso mayor que la Unión Soviética o las limitaciones presupuestarias: la Madre Naturaleza”, reseñó al respecto The Washington Post.

Donald Trump dijo que negociará con Groenlandia "por las buenas" o "por las malas" para hacerse de este extenso territorio.
El Presidente volvió a amenazar a Groenlandia para hacerse de este extenso territorio. Foto: X @WhiteHouse

El desplome que acabó en derrame tóxico

Años después la presencia militar de EU en Groenlandia derivó en otro episodio con implicaciones ambientales, Fue en enero de 1968 cuando un bombardero estadounidense B-52, que transportaba cuatro armas nucleares, se estrelló contra el hielo en las inmediaciones de la Base Aérea de Thule, lo que provocó la dispersión de plutonio y otros materiales en el entorno circundante.

Tras el accidente, Estados Unidos acordó con las autoridades danesas llevar a cabo una limpieza exhaustiva del hielo. Posteriormente, en el verano de 1968, expertos daneses realizaron mediciones y recogieron muestras ambientales de la zona, que se midieron en Dinamarca. En 1986, diversas fuentes sugirieron que los trabajadores daneses que habían participado en las operaciones de limpieza tras el accidente habían estado expuestos a radiación perjudicial para su salud.

La Junta Nacional de Salud recopiló la información danesa y estadounidense disponible sobre este tema y, sobre esta base, inició una serie de estudios de registro, laboratorio y salud entre 1986 y 1991, en colaboración, en parte, con la Sociedad Danesa del Cáncer, el Instituto Nacional de Salud Pública y las clínicas de medicina del trabajo. Estos estudios abarcaron tanto a antiguos trabajadores de Thule como a tramperos groenlandeses.

Con base en estos estudios, la Junta Nacional de Salud no pudo confirmar la sugerencia de un aumento de la enfermedad y la mortalidad entre estas personas como resultado del accidente aéreo.

Obed Rosas

Obed Rosas

Obed Rosas es editor de la Unidad de Investigación y encargado de la sección de Libros de SinEmbargo, en donde también se ha desempeñado como Jefe de Mesa y Editor de Redes. Es conductor de Close UP y Co-conductor, junto a Álvaro Delgado, de Siete Días, programas de SinEmbargo Al Aire. Ha trabajado en otros medios como Expansión, Newsweek en Español y Revista Zócalo. Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM y estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma casa de estudios.

Lo dice el reportero