La represión arrecia en EU. Trump fortalece al ICE al tiempo que justifica los abusos

16/01/2026 - 4:08 pm

En su segundo periodo al frente de la Casa Blanca el magnate republicano ha fortalecido a su policía migratoria hasta convertirla en la que posee el mayor financiamiento.

–Con información de agencias

Ciudad de México/Minneapolis, 16 de enero (SinEmbargo).– Cuenta la periodista Isabela Días en Mother Jones, un medio estadounidense independiente, que después de que un oficial de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos disparó y mató a Renée Good en Minneapolis el miércoles pasado, los funcionarios del gobierno de Donald Trump se apresuraron a defender al agente que en las redes se califica como “asesino”.

La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que Jonathan Ross, un veterano oficial de la división de Operaciones de Detención y Deportación del ICE, identificado en múltiples medios como el tirador, siguió su entrenamiento y el protocolo de la agencia. El Vicepresidente J.D. Vance afirmó que Ross tenía motivos para temer por su vida y actuó en defensa propia. La Secretaria de prensa, Karoline Leavitt, se refirió a Good como una “lunática trastornada” que intentó atropellar al oficial usando su vehículo “como arma”. Las autoridades acusaron repetidamente a Good de perpetrar “terrorismo doméstico”.

La segunda Presidencia de Trump ha liberado al ICE de su control, dice la periodista. “La agencia es ahora el organismo policial con mayor financiamiento de Estados Unidos, con un presupuesto que eclipsa el de las fuerzas armadas de algunos países. Con recursos casi ilimitados y las enérgicas instrucciones de la Casa Blanca, el ICE está enviando agentes federales de inmigración sin formación en policía comunitaria a realizar arrestos en ciudades de todo el país”.

Un análisis del video sobre el incidente, realizado por The New York Times y publicado hoy, dijo que “no muestra indicios de que el agente que disparó, Jonathan Ross, haya sido atropellado. Las imágenes permiten ver la posición entre el agente y la camioneta de Good, así como los momentos clave de la escalada. También establecen cómo Ross se puso en una posición peligrosa cerca de su vehículo.

Renee Good estaba preocupada por las acciones de los agentes de inmigración en Minneapolis, dijo un abogado de su familia en otro texto, “pero Good y su pareja ‘no estaban siguiendo a nadie’ la mañana en que uno de esos agentes le disparó fatalmente”. Los agentes federales y hasta el mismo Presidente acusan a la víctima de haber perseguido a los agentes.

Minnesota vive hoy mismo episodios de una “guerra civil”. Agentes se enfrentan a ciudadanos y autoridades locales confrontan al gobierno federal por provocar este gran caos.

En un discurso pronunciado el miércoles por la noche, el Gobernador de Minnesota, Tim Walz, argumentó que lo que está sucediendo en su estado actualmente es “una campaña de brutalidad organizada contra el pueblo de Minnesota por parte de nuestro propio gobierno federal”.

“Agentes de ICE armados, enmascarados y poco entrenados van de puerta en puerta, ordenando a la gente que indique dónde viven sus vecinos de color [morenos o negros]. Detienen a personas indiscriminadamente, incluyendo a ciudadanos estadounidenses, y exigen ver sus documentos. Y en supermercados, paradas de autobús e incluso en escuelas, rompen ventanas, arrastran a mujeres embarazadas por la calle, simplemente agarran a minnesotanos y los meten a la fuerza en camionetas sin identificación, secuestran a personas inocentes sin previo aviso ni el debido proceso”, narra hoy la periodista Susan B. Glasser en The New Yorker.

“Al escuchar este trágico relato, me costó no pensar en todas las oscuras fantasías sobre Estados Unidos que Trump ha difundido a lo largo de los años. El próximo martes se cumplirá un año desde su regreso al cargo. Puede que Trump comenzara hablando mal de Estados Unidos; ahora simplemente lo está destrozando. Minnesota es su legado. Es la masacre estadounidense hecha realidad”, agrega.

¿La resistencia?

Bajo la presión de cumplir con la meta de la administración de tres mil arrestos diarios, “el ICE ha estado en una ola de contrataciones. La agencia ofrece a los candidatos bonos por firmar y planea una iniciativa de reclutamiento en tiempos de guerra de 100 millones de dólares que incluye anuncios geolocalizados y personas influyentes dirigidas a defensores del derecho a portar armas y asistentes a las peleas de la UFC para atraer hasta 10 mil nuevos empleados. A principios de este mes, el DHS anunció la incorporación de 12 mil oficiales y agentes, de un grupo de 220 mil solicitantes ‘patriotas’ que respondieron a los llamados del gobierno a ‘Defender la Patria’, duplicando con creces la fuerza laboral del ICE”, detalla Isabela Días en Mother Jones.

“Hasta ahora, el resultado de esa expansión ha sido desfavorable, ya que los reclutas no superan las pruebas de aptitud física ni se someten a la debida investigación de antecedentes . Los expertos también han expresado su preocupación por la reducción de los estándares y los tiempos de capacitación para los nuevos empleados, a medida que el gobierno presiona para aumentar la presencia de más agentes en las calles y aumentar rápidamente el número de arrestos”, agrega.

En otro medio alternativo, el periodista David Dayen publica un texto que llama: “Cómo es un movimiento impulsado por el pueblo. La valentía de los ciudadanos de Minneapolis es el único tipo de resistencia a la ocupación que tiene posibilidades de funcionar”.

Dayen cuenta que mientras los fiscales estatales y locales intentan mantener vigente el caso Good, los agentes del ICE están violando indudablemente sus propias políticas escritas y los derechos constitucionales de los ciudadanos que expresan su oposición mediante la libertad de expresión y la reunión pacífica. “En cuestión de días, supongo, Donald Trump invocará la Ley de Insurrección, con la que ha amenazado en numerosas ocasiones pero nunca ha puesto en marcha. Esto le permitiría desplegar al ejército estadounidense o federalizar la Guardia Nacional para sofocar los disturbios civiles. La última vez que se utilizó para reprimir los disturbios de Los Ángeles fue tras el veredicto de Rodney King en 1992”, dice en The American Prospect.

“Las batallas libradas y ganadas por el movimiento por los derechos civiles solo terminaron en los pasillos del poder. Comenzaron con la decisión de la gente de negarse a someterse a un statu quo extremadamente injusto. Los organizadores dedicaron años a perfeccionar sus técnicas para impugnar los restaurantes sólo para blancos y los autobuses segregados, mientras que los grupos desorganizados de Minneapolis, como en Los Ángeles, Chicago y Portland antes que ellos, han tenido horas o días para formular estrategias. Y los organizadores de hoy no buscan hacer un comentario ni un espectáculo; su objetivo principal es salvar las vidas de vecinos que se verían condenados a un destino insoportable si el ICE operara sin impedimentos”, detalla el periodista en el diario en línea.

“Han aprendido de otros grupos de respuesta rápida de todo el país. Han surgido operaciones de ayuda mutua a su alrededor. Se les ha puesto contra las cuerdas y han elegido un bando. Los videos de ellos en acción muestran a gente común descubriendo cómo frustrar y ralentizar una ocupación sobre la marcha”, afirma.

Luego de detallar cómo los demócratas están pasmados ante Trump y no reaccionan frente a lo que vive el país, Dayen dice: ‘“Los políticos pueden hacer muchísimas cosas, pero generalmente reaccionan más que actúan. Es la determinación de la gente común, que arriesga su vida, lo que los impulsa a reaccionar. Solo hay una manera de enfrentarse a una ocupación radical por parte de matones armados, y los habitantes de Minneapolis ya están involucrados en ella. Están activos y no están dispuestos a ceder. No sopesan las consideraciones políticas ni si su comportamiento influirá en las encuestas. Ven lo que está mal y tratan de corregirlo, incluso cuando los males los cometen hombres armados”.

Concluye: “En esto, como en la mayoría de los casos, el pueblo marcará el camino”. Susan B. Glasser dice en The New Yorker que Trump y sus asesores han llamado a quienes se les oponen en Minnesota lunáticos radicales, terroristas domésticos e insurrectos declarados, y pregunta: “ ¿Acaso esperan que ya hayamos olvidado que, en el primer día de regreso de Trump a la Casa Blanca, indultó a más de mil insurrectos reales que asaltaron violentamente el Capitolio de los Estados Unidos en su nombre, en un vano esfuerzo por bloquear su derrota electoral de 2020?”

“El martes, apenas una hora después de instar a los manifestantes en Teherán a ‘¡SIGAN PROTESTANDO - TOMEN EL CONTROL DE SUS INSTITUCIONES!’, Trump lanzó un llamado a la retribución contra los ‘anarquistas y agitadores profesionales’ que protestaban contra él en Minnesota. Para el miércoles, se había retractado de su promesa de ayuda a los manifestantes en Irán. ‘La ayuda está en camino’, había dicho. Pero no fue así. La confrontación violenta que Trump más anhela es la guerra en casa, contra el enemigo interno”, escribe la periodista.

Redacción/SinEmbargo

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