El aclamado escritor británico-estadounidense de origen indio ofreció en una rueda de prensa con medios en español su perspectiva sobre el actual panorama global.
Ciudad de México, 29 de enero (SinEmbargo).– “Es un momento muy oscuro en la vida pública estadounidense y, como lo vemos con esta discusión sobre Groenlandia, Canadá, etcétera, se está convirtiendo en un momento oscuro no sólo para Estados Unidos, sino para el mundo”, expresó este jueves el escritor y ensayista británico-estadounidense de origen indio Salman Rushdie, al presentar su nuevo libro La penúltima hora (Random House) y ser cuestionado sobre el endurecimiento de la política migratoria y el discurso expansionista del expresidente Donald Trump.
“Todo el mundo está preocupado”, añadió Rushdie, quien evitó profundizar en sus comentarios sobre el mandatario estadounidense.
Durante una conferencia con medios en español, el autor de Los versos satánicos —obra por la cual en 1989 el entonces ayatolá iraní Ruhollah Jomeini emitió una fatua que llamaba a asesinarlo— también fue interrogado sobre el aumento de la censura en Estados Unidos, luego de que en octubre pasado varios estados decidieran prohibir libros como Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera, del Nobel colombiano Gabriel García Márquez.
“El crecimiento de la censura en Estados Unidos es un problema muy grande. En primer lugar, es un crimen contra la Primera Enmienda, es decir, contra la libertad de expresión. Además, la manera en la que esto se lleva a cabo en bibliotecas y escuelas es totalmente arbitraria”, señaló.
Rushdie explicó que en algunos casos basta con que un padre de familia se queje para que un libro sea retirado de los estantes y sometido a un proceso burocrático para decidir si puede volver a circular. “Y no se trata de cualquier tipo de libros, sino de obras sumamente importantes. Has mencionado Cien años de soledad, pero también están los libros de Huckleberry Finn o Matar a un ruiseñor. Son lecturas que las personas jóvenes deberían estar leyendo. Retirarlas de su alcance es algo terrible”, concluyó.
La penúltima hora
En agosto de 2022, Salman Rushdie fue atacado en Nueva York mientras participaba en una conferencia en el condado de Chautauqua. El escritor sufrió tres heridas graves en el cuello y al menos 15 más en el pecho y el torso. A consecuencia del ataque, perdió la vista de un ojo y quedó con una mano incapacitada.
Tras aquel atentado —en el que estuvo a punto de morir y que narró en su libro anterior, Cuchillo—, Rushdie regresa a la ficción con La penúltima hora, un volumen de cinco relatos publicado originalmente en inglés el pasado otoño y que ahora llega a España y América Latina.
En este libro, el autor vuelve a sus orígenes, a las calles del Bombay de Hijos de la medianoche, donde se reencuentra con personajes de su novela de 1981, y completa un recorrido por los tres países que han marcado su vida: India, Inglaterra y Estados Unidos.
“El libro creció de una forma no planificada. La primera historia que escribí fue Finado, una historia inglesa. Cuando la terminé, no sabía qué hacer con ella porque no era lo suficientemente larga como para ser una novela. La dejé a un lado y, meses después, empecé a pensar en otras historias. Al final pensé: ‘Esto podría convertirse en un libro’. Había material de muchos lugares: India, Reino Unido, Estados Unidos. De algún modo, era como el libro que he estado escribiendo toda mi vida”, comentó Rushdie durante la rueda de prensa.
La editorial subraya en un dossier que estas historias —protagonizadas por dos ancianos criminales; un matrimonio infeliz atravesado por la música, los dólares y la magia; el fantasma vengativo de un académico inglés; una muerte misteriosa y una delicada parábola sobre la libertad de expresión— abordan la llamada “penúltima hora” de la vida y reflexionan sobre la muerte y el legado, la identidad y la pertenencia.

La relación de Rushdie con la muerte
“Tengo una relación bastante serena con la muerte y eso se ha convertido en una fuente de inspiración. Me interesa la idea del ‘estilo tardío’: cómo los artistas afrontan el último acto de su vida. Beethoven, pese a acercarse al final, fue capaz de componer una obra inspirada en la alegría como la Novena Sinfonía. Dylan Thomas hablaba de la ira contra el final de los tiempos; la serenidad es otra opción. Espero poder explorar ambas”, señaló el escritor.
—¿La literatura sigue siendo una forma eficaz de resistencia o es, ante todo, una forma de supervivencia?— se le preguntó durante el encuentro con medios.
—Puede ser ambas cosas. La literatura siempre ha sido mi manera de responder al mundo en el que vivo. No suele derrocar regímenes, pero puede ofrecernos formas de pensar la opresión, como hizo George Orwell. En tiempos difíciles, espero que sirva para ampliar la comprensión de lo que está ocurriendo—, respondió.
Durante la rueda de prensa también se le cuestionó por qué su libro concluye con la frase “nuestras palabras nos fallan”. “Es una advertencia. Pienso especialmente en Estados Unidos, donde la profundidad de la división es alarmante. Es como gritarle al vacío. Cuando una sociedad está tan fragmentada, el lenguaje se vuelve insuficiente para comunicarse, y eso es peligroso”, explicó.
—¿Puede la literatura enseñar a despedirse?— se le preguntó casi al final de la conversación.
—No estoy seguro de la utilidad de la literatura —admitió—. A veces, con el arte, lo que ocurre es que quienes lo leen o lo observan encuentran puntos de conexión, se reconocen en las historias, descubren ecos de sus propias experiencias. Cuanto más sucede eso, mejor funciona la literatura. De eso se trata: de construir pequeños mundos para que los lectores habiten en ellos. Primero tienen que disfrutar estar ahí; el disfrute es importante. Si disfrutas un mundo ficticio, puede inspirarte, desafiarte, hacerte reír o llorar.





