División de chiitas y sunitas más política que religiosa

10/07/2013 - 3:25 pm

Por Verónica Rodríguez

Madrid, 10 Jul (Notimex).- Las tensiones en los países islámicos, como Irak y Siria, obedecen más a factores sociopolíticos, de privilegios y poder, que a cuestiones teológicas, pues chiitas y sunitas comparten el mismo tronco religioso milenario inamovible.

La violencia entre chiitas o sunitas ?las dos principales ramas del Islam- pareciera resultado de "odios ancestrales" que no se pueden evitar, sin embargo sus enfrentamientos van más allá de sus creencias.

Los musulmanes se dividieron tras la muerte del profeta Mahoma, a principios del siglo VII, cuando tuvieron que elegir a su sucesor legítimo y el grupo más grande (ahora sunitas) escogió a Abu Bakr como el Primer Califa (líder político-social).

Un grupo más pequeño (ahora chiitas) juzgaron que Alí, primo y yerno de Mahoma, era el único intérprete legítimo del profeta, política y espiritualmente, pero Bakr fue aceptado por la comunidad para preservar la coherencia del Estado Islámico, en la Península Arábiga.

El primo de Mahoma fue elegido como Cuarto Califa, tras el asesinato del Tercero, Uthman ibn Affan, pero su califato enfrentó el rechazo de Aisha, esposa del profeta, y del gobernador de Siria, Muawiya, quienes acusaron a Alí de no llevar a la justicia a los homicidas.

De la disputa con Aisha, que desencadenó la Batalla del Camello en Basora (sur de Irak), Alí salió victorioso, pero no así del conflicto con Muawiya pues el Cuarto Califa y sus seguidores no quisieron luchar contra sus hermanos musulmanes.

Así la escisión se profundizó en Siria, pues ambos acordaron resolver la disputa con árbitros externos, lo cual fue inaceptable para un grupo de seguidores de Alí, quienes utilizaron el lema "La ley pertenece sólo a Alá" y lo mataron en Kufa, Irak.

Muawiya asumió el califato, que fue monárquico, y trasladó la capital islámica de Kufa a Damasco y hacia el año 680 lo sucedió su hijo Yazid, tras lo cual la gente en Irak invitó a Hussein, hijo menor de Alí y Fátima, hija de Mahoma, y tercer imán chiita, a ser su líder.

Sin embargo antes de llegar a su destino lo enfrentaron los seguidores de Yazid en Kerbala y murió. Esa batalla es uno de los eventos más importantes para los chiitas, pues estiman que Hussein sacrificó su vida por la supervivencia de esa rama del Islam.

Este hecho marcó el martirio como fundamental para su identidad y en la actualidad cada año lo conmemoran en el Día de Ashura, cuando millones de peregrinos visitan la mezquita de Hussein en Kerbala y muchos chiitas participan en actos simbólicos de autoflagelación.

Pese a su división, chiitas y sunitas comparten creencias como la unidad de Alá, que Mahoma fue el último profeta, la oración, el ayuno y la peregrinación a La Meca, pero tienen diferencias en doctrina, ritual, ley, teología y organización religiosa.

Los sunitas se consideran a sí mismos ortodoxos y la rama tradicionalista del islam, de hecho la palabra sunita proviene de "Ahl al-Sunna", que significa el pueblo de la tradición, es decir siguen las acciones de Mahoma.

Veneran a todos los profetas mencionados en el Corán, en particular a Mahoma, y sus líderes son figuras temporales que están bajo el control del Estado, además siguen un sistema codificado de la ley islámica y se adhieren a cuatro escuelas de derecho.

Los chiitas eran una facción política -"Shiat Ali" (Partido de Alí)-, mantienen culto por el martirio y los rituales de duelo, tienen una jerarquía de clérigos que practican la interpretación islámica autónoma y permanente, y son independientes de los gobiernos.

Se estima que en el mundo hay más de mil millones de musulmanes, de hecho el Islam es la segunda religión después del Cristianismo, y se calcula que 85 por ciento de ellos son sunitas y el 15 por ciento restante son chiitas.

Los musulmanes están distribuidos principalmente en África, Asia y algunas áreas de Europa, pero los países con mayor población islámica son Afganistán, Indonesia, Pakistán, Bangladesh, India, Irán, Irak, Turquía, Egipto, Nigeria y Argelia.

Los chiitas son mayoría en Irán, Irak, Bahrein, Azerbaiyán y Yemen, mientras que hay grandes comunidades de éstos en Afganistán, India, Kuwait, Líbano, Pakistán, Qatar, Siria, Turquía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

Históricamente habían convivido en paz, incluso en muchos países las dos comunidades vivían juntas y los matrimonios mixtos entre sunitas y chiitas eran comunes, ahora en la mayoría de las naciones lo hacen separadas.

Según analistas, las actuales tensiones entre las dos sectas tienen su origen en dos situaciones políticas claves, una de ellas en Irán -a raíz de la Revolución de 1979- y la otra en Irak -por la invasión de Estados Unidos que inició el 19 de marzo de 2003-.

La revolución en Irán, entonces con el único gobierno chiita en la región, creó un nuevo poder: su guía supremo Musavi Jomeini, quien se presentó a sí mismo como líder de todo el mundo musulmán y preconizó una doctrina radical hacia los sunitas.

Eso repercutió en los chiitas de la región, pues suscitó desconfianza entre los sunitas, principalmente en sus dirigentes que comenzaron a ver con recelo al chiismo. Ejemplo de esto fue la Guerra Irán-Irak (1980-1988), que confrontó a un gobierno sunita con uno chiita.

Además de disputar el control del río Shatt a-Arab, el entonces presidente iraquí Saddam Huusein -sunita- entró en guerra con Irán temiendo que éste alentara una rebelión chiita para dominar la región a través de la fe. El conflicto dejó más de un millón de muertos.

Pero el recelo entre las dos comunidades musulmanas se agravó en toda la región tras la invasión a Irak, que derrocó al régimen sunita de Hussein, que por décadas gobernó y reprimió a la mayoría iraquí chiita.

El apoyo de Estados Unidos a los chiitas, quienes asumieron el poder tras la caída de Hussein, los hizo ver como "traidores" a los ojos de los sunitas, en quienes se sembró la desconfianza y el resentimiento, pues se sintieron discriminados.

Los sunitas, entre los cuales se formaron grupos que atacan mezquitas chiitas y objetivos del nuevo gobierno, demandan ser integrados a la sociedad con igualdad y oportunidades de empleo, vivienda y derechos políticos, no actúan por asuntos de credo.

Una situación similar se vive Afganistán, cuyo presidente Hamid Karzai es sunita como la mayoría de la población, y Pakistán, de mayoría sunita pero gobernado por el chiita Asif Ali Zardari, donde diariamente se producen ataques contra objetivos gubernamentales.

En Siria, mayoritariamente sunita, está en curso un violento conflicto que inició a mediados de marzo de 2011, cuando la población se levantó contra el régimen alaui (una secta chiita), encabezado por el presidente Bashar al-Assad.

Los alauitas (10 por ciento de la población siria) son una rama peculiar dentro del Islam que relativiza como alegorías algunos pilares básicos de la fe, como la obligatoriedad de las cinco plegarias diarias, el ayuno en el Ramadán o la peregrinación a La Meca.

La oposición política y militar siria está compuesta por sunitas que buscan poner fin al régimen de casi tres décadas de la familia Al-Assad, que en el actual conflicto recibe apoyo de Irán y del grupo libanés Hezbolá (Partido de Dios), ambos chiitas.

La mayoría de la población siria se queja básicamente de la represión, la pobreza y la falta de oportunidades, ya que la riqueza está distribuida entre un pequeño sector de la sociedad.

Las tensiones sectarias se derivan de una población musulmana, ya sea chiitas o sunitas, que se sienten tratados como "ciudadanos de segunda clase", indican los expertos.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

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