El mito "Apolo y Marsias" dio vida a obra de Mario Lavista: Quezadas

04/09/2013 - 8:37 pm

México, 4 Sep. (Notimex).- La tragedia de Marsias, un pastor frigio que desafió a Apolo en un concurso de música y que al final fue desollado vivo, motivó al compositor mexicano Mario Lavista (1943) a escribir una obra, aseguró esta noche el director de orquesta Arturo Quezadas.

Durante una charla en el Conservatorio Nacional de Música, el concertista refirió que lo que más le gustó a Lavista del mito griego, fue que Marsias desafió a Apolo en un concurso musical, en el que tocaba el aulos, una especie de oboe.

Por otro lado, explicó que la pieza musical es una obra para oboe y ocho copas de cristal afinadas, y que surgió a partir de la lectura del cuento "Marsias", del poeta español Luis Cernuda, y del mito.

Señaló, además, que el cuento trágico se relaciona con las coincidencias del razonamiento musical de Lavista con el de los románticos Richard Wagner (1813-1883), Friedrich Nietzsche (1844-1900) y Arthur Schopenhauer (1788-1860).

"Al desarrollar ciertos pasajes musicales asignados a Apolo como divinidad, confrontados y enfrentados con el lenguaje de Marsias -que es un lenguaje terrenal y sonante-, Lavista produce lo trágico como consecuencia de la colisión de estas dos fuerzas", comentó.

"Entonces, cada una de estas partes asignadas a Apolo y Marsias, dan lugar a la música trágica que tiene que ver con el nacimiento de la tragedia que elaboró Nietzsche en su ópera prima", refirió.

Quezadas reiteró que Lavista, al tomar al mito de "Marsias" en la narración poética de Luis Cernuda, reprodujo lo trágico, representando dos fuerzas que se colisionan.

Sus sonidos, dijo, remiten a esta flauta dionisíaca, pero que reproducía varios sonidos a la vez auténticos.

El mito narra que cierto día, Pallas tocaba su instrumento a orillas de un lago, cuando de pronto vio reflejado su rostro sobre el agua.

Al contemplar sus mejillas abultadas por el aire, producto de tocar el aulos, se sorprendió y echó a correr, abandonando el instrumento.

Marsias, quien pasaba por ahí, lo encontró, recogió y comenzó a tocarlo. Poco a poco, logró dominarlo y advirtió que los sonidos que producía provenían de su voz más profunda y secreta. Cuando tocaba los seres vivos guardaban silencio para escucharlo.

Su dominio del instrumento llegó a ser tan extraordinario que decidió retar a Apolo, el dios de la música. Éste último aceptó y la contienda se llevó a cabo ante un jurado; Marsias tocaría el aulos y Apolo la lira.

Marsias cautivó al público con los sonidos que producía con su instrumento, pero Apolo tocó con una pureza y perfección que nadie había escuchado antes.

El dios fue declarado vencedor y el sátiro fue desollado vivo, como castigo por su derrota y su arrogancia. Se dice que el río Marsias, en Asia menor, se formó con su sangre y lágrimas.

Para Quezadas, el mito fue lo que motivo a Lavista a reproducir en la partitura una confrontación musical, y que contiene un destino trágico, pues Marsias pese a ser un personaje mitológico, está destinado al fracaso ante la dignidad.

"Es decir, Apolo triunfa pero hay un aspecto melancólico y trágico por sí mismo en el lenguaje musical de Marsias. De ahí que Lavista escogió este tema, porque daba lugar a que pudiera desarrollar un discurso dramático y trágico, algo que conoce muy bien", concluyó.

Redacción/SinEmbargo

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