MICROHISTORIAS: SI ADELITA SE FUERA CON OTRO

14/09/2013 - 12:00 am

No hay duda de que las mujeres revolucionarias se identifican por completo en el concepto e imagen populares de Adelita, cuyas funciones iban desde ser soldados en continentes militares, cocinas, enfermeras y hasta ayudantes en general. Sin embargo el origen del término no ha sido unánime, pero sí ha coincidido en que se le debe a Adela Velarde Pérez, quien fue una enfermera de Ciudad Juárez, inspiradora del popular corrido llamado "Adelita".

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La historia cuenta que Adelita se dedicaba a atender y cuidar a los heridos villistas de la División del Norte como parte de la Brigada de la Cruz, que fue formada por la señora Leonor Villegas de Manón. En 1914 atendió al soldado herido Antonio del Río Armenta, y por ello fue que le compuso la canción, al inspirarse luego de verla con un soldado en los brazos que también fueron su lecho de muerte, que le decía agonizante: "no quites tus ojos de mí, aunque ya esté muerto".

Una vez que terminó la lucha armada, ella recibió un homenaje como veterana de guerra. Incluso, muchas niñas mexicanas acostumbran disfrazarse de Adelita cada 20 de noviembre, celebrando el día de la Revolución Méxicana.

Lo que probablemente pocos sabemos es que ella también fue protagonista de una historia de amor que duró 40 años, que inició en 1913 durante la Revolución Mexicana; entonces Adela Velarde y el coronel Alfredo Villegas se enamoraron y solamente pudieron reunirse después de cuatro décadas. Cuando esto ocurrió ella tenía 67 años y él 74, lo cual fue todo un suceso pues contrajeron matrimonio 49 años después de su separación en 1915, tras perder a sus respectivas parejas.

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Seguramente la imagen más famosa de la Adelita es esa en donde ella está parada en la puerta del vagón de un tren; la imagen fue tomada por Jerónimo Hernández y se publicó en el diario maderista "Nueva Era" el 8 de abril de 1912.

Adela Velarde murió de cáncer en un hospital de San Antonio, Texas, el 4 de septiembre de 1971.

Letra del corrido:

En lo alto de una abrupta serranía
acampado se encontraba un regimiento
y una moza que valiente lo seguía
locamente enamorada del sargento.

Popular entre la tropa era Adelita,
la mujer que el sargento idolatraba
que además de ser valiente era bonita
que hasta el mismo coronel la respetaba.

Y se oía que decía
aquel que tanto la quería…

Si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar,
si por mar en un buque de guerra
si por tierra en un tren militar.

Si Adelita quisiera ser mi esposa,
y si Adelita ya fuera mi mujer,
le compraría un vestido de seda
para llevarla a bailar al cuartel.

Y después que terminó la cruel batalla
y la tropa regresó a su campamento
por la vez de una mujer que sollozaba
la plegaria se oyó en el campamento.

Y al oírla el sargento temeroso
de perder para siempre su adorada
escondiendo su dolor bajo el reboso
a su amada le cantó de esta manera…

Y se oía que decía
aquel que tanto se moría…

Y si acaso yo muero en la guerra,
y mi cadáver lo van a sepultar,
Adelita, por Dios te lo ruego,
que por mí no vayas a llorar.

Publicado Wikimexico / Especial para SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

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