Autor: Daniel Luna
Uno de los primeros problemas que enfrentó el gobierno del presidente Miguel Alemán fue la crisis social y económica debida a la epidemia de fiebre aftosa que azotó el campo mexicano. A finales de 1946, pero con intensidad durante todo el siguiente año, el gobierno intentó solucionarla con medidas extremas. La aplicación del rifle sanitario, esto es el exterminio del ganado infectado, provocó la reacción violenta de campesinos, ganaderos y gente del pueblo, pues para estas personas los animales de labranza son parte fundamental de su economía y de su vida familiar.
El gobierno acusó a una partida de ganado cebú procedente del Brasil como los responsables del contagio, pero las presiones de ganaderos texanos, temerosos de un nuevo brote de fiebre aftosa como el de los años veinte, y del Congreso de los Estados Unidos fueron más poderosas. El gobierno mexicano señaló el exterminio del ganado de toda la región al descubrirse un animal enfermo, el gobierno de los Estados Unidos también dotó de toda clase de recursos al mexicano para la ejecución sumaria de las reses.
A pesar de las indemizaciones ofrecidas, el sentimiento en el campo mexicano era de coraje, rabia e impotencia. Como en la guerra cristera, el gobierno intentó, mediante la aplicación del rifle sanitario, acabar con el modo de vida de las comunidades agrarias, los inspectores eran escoltados por miembros del ejército y se dio el caso que los mismos sardos fueran los encargados del sacrificio. En algunos lugares no fue nada sencillo llevar a cabo los planes de exterminio. En Michoacán, por ejemplo, diversos pueblos se amotinaron, los pueblos protestaron contra el asesinato de sus animales y aún hubo momentos en que se combatió la violencia con violencia.
El caso más sonado sucedió en el poblado de Sénguio, Michoacán. Allí, el 1 de septiembre de 1947, los pobladores se levantaron contra los inspectores y los militares que los acompañaban. El pueblo esperaba a los comisionados con palos, piedras y armas blancas. Alfonso Taracena comentó en La vida en México bajo Miguel Alemán que las agresiones contra las comisiones eran algo común, pero aquella ocasión tomó la batuta una “hembra de pelo en pecho”. Esta mujer, Tedora Medina de Huijosa, “de 38 años, extracción popular y raza mestiza” armada de un garrote, arremetió contra el veterinario encargado de la ejecución de las reses, los campesinos del lugar se acercaron lanzando vivas a los soldados, pero enterrando sus puñales en sus cuerpos. El linchamiento se extendió por el poblado cuyas simpatías por el sinarquismo eran evidentes. Campesinos y rancheros a caballo, destrozaron los cuerpos de los infortunados “juanes”, robaron sus pertenencias y mutiliaron sus cuerpos.

La líderesa del motín fue aprehendida y enviada a las Islas Marías, allí pasó diez años de su vida. En 1969 fue reivindicada en un monumento que la localidad erigió a la mujer mexicana, pero en realidad dedicado a Teodora Medina. En el 97, el Ayuntamiento develó una placa conmemorativa por los cincuenta años de los acontecimientos, en ella se lee: “Teodora Medina Guijosa, heroína de los acontecimientos de la fiebre aftosa, 1947-1997.” Finalmente, el gobierno mexicano desarrolló una vacuna que devolvió <la tranquilidad al campo mexicano al evitar el exterminio del ganado, de la economía local y de la paciencia campesina.
Publicado por Wikimexico / Especial para SinEmbargo





