
Ciudad de México, 21 de agosto (SinEmbargo).- Un video muy visto en la red y que data de 2008 muestra al cantante español Enrique Iglesias cuando canta sin playback en un programa televisivo. Se trata de lo que los internautas denominan, con ironía y enojo, “la verdadera voz” del primogénito Julio Iglesias.
Desafinado, salvaje, sus discutidas dotes interpretativas no lo dejan por cierto bien parado, aun cuando sean muchos los fans que se niegan a aceptar lo evidente y afirman que el material es falso, que se trata de un truco destinado a desprestigiarlo.
A menudo, el artista nacido en Madrid el 8 de mayo de 1975, domina el escenario con su ya clásico desborde de sensualidad, al que lo ayuda su altura, su figura estilizada y una estampa sin duda favorecida por la genética, que le permitió entre otras cosas hacer sus pininos como actor en la serie Two and Half Men (en la buena era, cuando estaba Charlie Sheen).
En la música, sin embargo, sus movimientos torpes y sus atronadores “gallos” y rotundas desafinadas, lo exponen a las críticas y lo obligan a usar el truco del que también hace gala el otrora talentoso Luis Miguel: cantar con el público cuando la garganta propia no ayuda.
Ese recurso, sin embargo, no le funcionó en el reciente Festival Starlite de Marbella, cuando en la interpretación de la mítica “La chica de ayer”, autoría de Antonio Vega (1957-2009) y éxito histórico de Nacha Pop, tuvo serios problemas de entonación, un contratiempo que quedó grabado en YouTube.
ENRIQUE IGLESIAS, UN GUERRERO SIN ARMAS
Nacido en cuna de oro, el hijo primogénito de Julio Iglesias y la modelo filipina Isabel Preysler, quien por estos días ocupa las páginas de la prensa rosa merced a su sorpresivo romance con el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, Enrique no lo tuvo nada fácil a la hora de dedicarse a la música.
Sobre todo porque fue su famosísimo progenitor el que le negó el apoyo cuando decidió dedicarse a la música profesional. Con él, con Julio, Enrique tiene una relación distante y a menudo ha contado lo poco que lo veía en la niñez, luego de que la familia tuviera que trasladarse a vivir a Miami cuando el jefe del clan, su abuelo Julio Iglesias Puga (1915-1981), fuera secuestrado por ETA en diciembre de 1981.

Aunque el hombre fue rescatado por la policía un mes después, los niños fueron enviados a los Estados Unidos a vivir con su padre, porque la familia no se sentía segura en España. Este hecho marcó emocionalmente a Enrique, quien sufrió de soledad y aislamiento en la niñez, un hecho que atenuó la cuidadora Elvira Olivares, “Seño” o “Tata”, la mujer que lo crió a él y a sus hermanos y que hoy lo acompaña en todas las giras.
Como sea, el lugar de liderazgo que hoy ocupa, con más de 50 millones de discos vendidos en inglés y castellano, ha sido fruto de una carrera en solitario para la que no contó con el apoyo de su famoso padre, Julio Iglesias.
En 2007, el propio cantante admitió que se mantenía "alejado" de Julio y, aunque con el tiempo lograron limar sus asperezas, los Iglesias nunca compartieron un escenario.
La historia de “Quique”, como es llamado por sus seres queridos, es la de un guerrero sin armas y por eso los fenómenos que produce a su paso resultan sorprendentes y a la vez inexplicables.
Acusado de plagio a principios de año por Cristian Mauricio Escuti y German Schulz, dos músicos de South Florida (Estados Unidos), quienes alegan que el tema “Bailando” es copia de “Quiero bailar contigo”, grabada en mayo de 2009, es precisamente la versión en castellano del vídeoclip de “Bailando” la que le ha proporcionado otra cifra histórica en una carrera que se caracteriza por los récords.
“Bailando” se ubica en el top 10 mundial de descargas, con más de 1.000 millones de visitas en YouTube. Con estas cifras el cantante, de 40 años, se convierte en el único español que entra en la lista de los vídeos más vistos que sigue encabezando PSY y su “Gangnam Style” (2.300 millones) y al que siguen Justin Bieber (“Baby”) y Taylor Swift (“Blank Space”).
“Muchísimas gracias por lograr que #Bailando versión en español llegara a 1 billón (1.000 millones) de visitas”, escribió Enrique Iglesias en Twitter.
Olvidado ya el accidente que tuvo con un drone durante un concierto en Tijuana (aunque todavía lleva vendajes), cuando las hélices del aparato le causaron cortes en dos de sus dedos, el cantante ofreció un concierto que la prensa española elogió con grandes titulares el pasado 13 de agosto.
Fue en el marco del Festival Starlite de Marbella, donde Enrique Iglesias hizo gala de su fantástica empatía con el público, un elemento que quizás explique su rotundo éxito mundial.
“Comenzó con "Tonight", "I like how it feels" y "Bailamos" para calentar a un público que ya estaba acalorado con el terral (aire caliente procedente de África) que soplaba en Marbella.
Constantemente estuvo animando al público, pidiéndoles que levantaran las manos, incluso llamándolos para que se acercaran al escenario, tocándolos y tomando sus teléfonos móviles para hacerse "selfies" lo que necesitó que el servicio de seguridad tuviese que aplicarse al máximo para evitar que los asistentes saltaran hacia el cantante.
Al cantar "Cuando" subió al escenario a una joven seguidora que se adosó a la costilla izquierda del artista, a la que abrazó con cariño y despidió con besos y más besos.
Quizás no destaque por su torrente de voz, pero, al igual que su padre, Enrique Iglesias sabe llegar al público y ganárselo con su espectáculo”, es la crónica de efe.

El artista colgó el cartel de "todo vendido" dos semanas antes del concierto (ya lo hizo también en su anterior visita a Starlite en 2013) a pesar de que los precios de las entradas oscilaban entre las más baratas de la tribuna a 128 euros y los 409 euros de la primera fila.
En el trato personal, todos sus colaboradores suelen destacar la bonhomía de un hombre que ha decidido ser monógamo como respuesta al afán mujeriego que ha hecho de su padre Julio un famoso conquistador amoroso.
La ex tenista Anna Kournikova es su novia de hace años y con ella ha dicho que alguna vez tendrá niños.
Llega tarde a todos los sitios, vive entre la primera clase de los aviones y los hoteles 5 estrellas y con su almibarada y previsible fusión de pop, R&B, música latina y de rock ha conquistado el mundo.
Ahora es el artista de un billón de vistas. Nadie podrá decir en este punto que no se lo ha ganado a pulso o que no se lo merece.




