La debilidad en algunos indicadores económicos del gigante asiático y los estragos en sus principales bolsas han añadido presión al mercado del crudo, saturado desde hace año y medio ante la imposibilidad de dar salida al exceso de producción global.
Ciudad de México, 7 de enero (SinEmbargo).– La mezcla mexicana continuó la caída en su valor y este jueves cerró en 24.11 dólares por barril, de acuerdo con información de Petróleos Mexicanos (Pemex).
En consecuencia con la información negativa de China, los mercados financieros y las monedas en el mundo resultaron afectadas, arrastrando también los petroprecios. En ese contexto, el crudo de México llegó a niveles de 2003 e hiló su cuarta sesión con números rojos.
Sin embargo, el país no fue el único afectado. Las turbulencias financieras que atraviesa China agudizaron hoy la volatilidad del precio del petróleo, que cayó en el mercado de Londres por debajo de los 33 dólares el barril por vez primera desde abril de 2004 antes de recuperar algo de terreno al término de la sesión.
La debilidad en algunos indicadores económicos del gigante asiático y los estragos en sus principales bolsas han añadido presión al mercado del crudo, saturado desde hace año y medio ante la imposibilidad de dar salida al exceso de producción global.
El barril de Brent, de referencia en Europa, cerró la sesión en 33.75 dólares, un 10.99 por ciento por debajo de la apertura del lunes, y el Texas (WTI) estadounidense terminó en 33.27 dólares, con una caída del 11.44 por ciento en cuatro días, mientras que los analistas continúan sin ver signos de recuperación.
A ese escenario de incertidumbre se han sumado esta semana las tensiones entre Arabia Saudita e Irán que han complicado las posibilidades de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) acuerde medidas para frenar la sangría de los precios del crudo.
Teherán, uno de los mayores productores de la organización, prepara su regreso a los mercados internacionales del petróleo en 2016, en cuanto se levanten las sanciones internacionales por su programa nuclear, por lo que maniobra para tratar de impulsar al alza los precios.
Si la OPEP continúa sin dar su brazo a torcer, los analistas contemplan la posibilidad de que el nivel de producción global acabe descendiendo por sí mismo, al verse afectado por la reducción en las inversiones que ha provocado la caída de los precios.
Sin signos visibles de que ese escenario vaya a darse a corto plazo, también calculan que un aumento repentino de las tensiones en Oriente Medio podría extender los temores a un corte de suministro y empujar los precios al alza.
El exceso de bombeo ha hecho que las reservas de petróleo de la mayoría de los países hayan alcanzado máximos históricos, lo que frena las importaciones y lastra asimismo los precios.
La situación es especialmente acuciante en Estados Unidos, donde los tanques de crudo acumulan 482.3 millones de barriles, un nivel no visto en los últimos 80 años.
La rebaja de las previsiones de crecimiento global por parte del Banco Mundial (del 2.9 por ciento en 2016, según su último informe) y la perspectiva de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de que el crecimiento de la demanda de crudo se frenará este año han contribuido también a mantener a la baja los precios del petróleo.





