Cartas y llamadas mágicas

Alicia González

20/07/2013 - 12:01 am

Mes con mes, el correo postal y las llamadas ilusionan a los intrusos que esperan algún documento o una plática pendiente que jamás llegará, a menos que un cometa lo manifieste. La realidad es la que domina. Mes con mes, el ejército de recibos invade los hogares con recordatorios de que el salario mínimo a duras penas puede cubrir los gastos, o los lujos pospuestos por los deberes y provoca un acoso telefónico al grado de escudarse con la leyenda “Out of area” al clamor del hilo conductor de palabras a distancia.

¿Qué pasaría si esa correspondencia nos invitara a presenciar el vuelo de una ballena? El amor a las misivas volvería. ¿Se imaginan el flyer? La criatura del mar usando sus aletas como alas, mientras los ojos humanos aumentan su tamaño en cuestión de segundos y están a punto de explotar, la sopa se quema y la pluma se cae a quien sabe dónde. Seguro muchos querrían ver eso, sería como la segunda parte del avistamiento cetáceo.

¿Qué pasaría si al momento de descolgar la bocina fuera Cortázar diciéndonos: "Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano"? Una perífrasis de los deseos se resumiría en un suspiro que provocaría no desear colgar el teléfono hasta que el magnánimo terminase su lanzamiento de palabras dispuestas a tocar la batería del ser, harto de escuchar las voces en automático solicitando realizar un pago o adquirir una nueva ola de deudas.

Las palomas andarían en motocicletas presurosas de llevar las cartas a domicilio llenas de filosofía, historia, literatura o confesiones de un ser superior que tiene algo que decirnos en privado, aunque sea al estilo del quebrantahuesos con un mensaje construido entre tintas y tipografías de diversas formas:

El fénix tomará fotografías desde Saturno a la Tierra, para encontrar a las almas desaparecidas, raptores pedirán promover la sinceridad como moneda de cambio.

Deje huella, pensar es difícil, porque usted lo pidió, desactivarán el cromosoma de la indiferencia, sin rastro de cicatrices tuertas.

Elimine lo que no necesita, depilación de los recuerdos con rayos laser, porque su biografía puede ser distinta. Próximamente dos mariposas saldrán del mismo capullo de seda, dispuestas a acariciar su psique, mientras la belleza del acto nos despierta.

Puede que un milagro asalte su correspondencia por paquetería al encontrar tesoros perdidos en una caseta telefónica al estilo Amelié, mientras los juguetes nos encuentran y tienen un mensaje socrático que decirnos: “Conócete a ti mismo”.

Un soldadito de plomo suplica devoremos la represión, unas canicas nos invitan a rodar por diferentes lugares, una muñeca exige siempre una sonrisa y un libro de colorear resume en trazos abstractos lo que alguna vez fuimos.

Nunca veríamos los rostros de esas palomas mensajeras, que en ocasiones nos dejaría consejos en forma de versos o minificciones, para ser interpretados a semejanza de las circunstancias. El anonimato de la correspondencia telefónica estaría siempre esperando que los mensajes sean leídos, sean como sean.

@taciturnafeliz

Alicia González

Lo dice el reportero