Ser el Presidente de una nación es un arduo trabajo que implica estar bajo el escrutinio público, más ahora con la existencia de la Internet y de las redes sociales, medios por los cuales personas como Barack Obama reciben mensajes de aprobación y rechazo. Es por ello que, durante un programa de televisión, el Primer Mandatario estadounidense decidió leer algunas de las críticas que recibió por Twitter, no sólo para abordarlas de manera jocosa, sino para responder con un toque de sarcasmo, quizá de cinismo, pero al estilo Obama, con una sonrisa y dispuesto a entretener.
Ciudad de México, 25 de octubre (SinEmbargo).- El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, apareció en el talkshow nocturno de Jimmy Kimmel, en el que dio paso a la lectura de algunos de los tweets que expresan juicios negativos en su contra, además de aprovechar para dar una que otra respuesta ingeniosa a sus detractores.
Esta sería la segunda ocasión en que Obama participa de la edición presidencial de este programa televisivo, en el que uno de los apartados aborda los "Mean Tweets" o "Tweets Mezquinos". Y como en muchas ocasiones Obama pone buena cara a quienes deciden usarlo de "puerquito", o a quienes simplemente se dedican a desdeñar de él, como parte de una aparente filosofía que profesa y que en México aún no comprendemos: para una figura política las críticas son el pan de cada día. Unas deben tomarse en serio y ameritan una respuesta concisa, directa, no sólo justificaciones. Otras carecen de seriedad e importancia, por eso no hay que tomarlas en serio, aunque no hay que dejar de tomarlas en consideración -después de todo es la opinión de ciudadanos con capacidad de voto-.
Así es que el Presidente estadounidense se echa un chascarrillo, dando cucharadas de su propia medicina a los denominados "trolls" de la Internet, ya que aunque ciertos usuarios opinen que “Barack Obama es el Nickelback de los presidentes”, es decir, como una banda que de acuerdo con muchas personas no sólo molesta por mala sino por demostrar que las disqueras (o el sistema) son capaces de posicionar a cualquiera, con talento o no, y hacerlo popular; y a pesar de que el usuario @realDonaldTrump comparta que “Obama se marchará como el peor Presidente en la historia de los Estados Unidos”, el Primer Mandatario sólo se limita a responder a modo de burla: “... pero al menos me iré como Presidente”.
Sea como haya sido, lo cierto es que de acuerdo con varias agencias como Rasmussen, Gallup, Reuters, Bloomberg, NBC News, entre otras, actualmente Obama cuenta con una tasa de aprobación que asciende en promedio al 51.8 por ciento.
Si la cifra se compara con las tasas de aprobación que otros presidentes del vecino país han alcanzado al final de sus respectivas administraciones, tenemos que el actual Mandatario podría entrar dentro de los cinco presidentes con mayor aprobación ciudadana de los últimos tiempos, justo después de Bill Clinton (2000), quien salió de la Casa Blanca con 66 por ciento de aprobación; de Dwight Eisenhower (1960) con 60 por ciento; Ronald Reagan (1988) con 63 por ciento; y Gerald Ford (1976) con 53 por ciento.
Asimismo, de mantenerse por encima del 50 por ciento de aprobación, superaría a presidentes como Lyndon Johnson (1968) y George H. W. Bush (1992), con 49 por ciento cada uno; Jimmy Carter (1980) con 34 por ciento; Harry Truman (1952) con 32 por ciento; y George W. Bush (2008) con 29 por ciento.




