México, 24 Oct. (Notimex).- Uno de los cuatro juegos de pelota de Toluquilla, sitio arqueológico más grande del sur de la Sierra Gorda de Querétaro, actualmente esta siendo restaurado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El asentamiento prehispánico, formado por dos paramentos, el edificio de remate, la cancha y un patio al lado oeste, fue un centro político y administrativo importante a nivel regional desde el año 600 hasta 1200 d.C., informó el INAH en un comunicado.
La coordinadora del Proyecto Arqueológico Toluquilla, Elizabeth Mejía Pérez Campos, informó que el denominado Juego de Pelota 1, se ubica en el área de acceso al sitio prehispánico.
Detalló que los trabajos de restauración se enfocan en los paramentos de la cancha y en el edificio de remate, los cuales muestran pérdida de argamasa.
Con el propósito de consolidarlos, dijo, se procedió a la numeración de las piedras que componen los muros y a su registro; luego se desmontaron y volvieron a colocarse ordenadamente usando una variante de la mezcla original.
La construcción de los edificios de Toluquilla en la época prehispánica se hizo a base de una argamasa de arcilla roja, por su contenido de óxido de hierro, con un poco de cal, comentó.
Para la restauración, indicó, se aplican materiales afines para garantizar su conservación por 15 años.
En sitios de la Sierra Gorda se han registrado hasta el momento 30 juegos de pelota, todos distintos, con variaciones en el remate del edificio, la existencia de adosados y algunos de ellos con accesos laterales.
Fray Bernardino de Sahagún escribió que cualquier ciudad prehispánica con lustre tenía un juego de pelota, en Toluquilla existen cuatro y en Ranas, un asentamiento cercano, hay tres, lo cual refiere a la destacada importancia que tuvieron ambos sitios.
Tanto los habitantes de Toluquilla como de Ranas, además, de dedicarse a la caza y a la agricultura, explotaron el sulfuro de mercurio conocido como cinabrio, el cual era muy preciado en toda Mesoamérica.
Además, la especialista sostuvo que a lo largo de las investigaciones en Toluquilla han sido encontrados los restos óseos de 197 individuos, que se hallaron repartidos en 27 entierros, varios de ellos, desde neonatos hasta adultos mayores y se localizaron en el área habitacional de la zona arqueológica.
Las pruebas realizadas a las osamentas encontradas sugieren que los habitantes prehispánicos de Toluquilla inhalaron, ingirieron en agua o alimentos y acumularon en sus huesos el mercurio a lo largo de su existencia.
Informó que actualmente se cuenta con la colaboración de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, (UNAM), quienes ofrecerán una alternativa para profundizar los estudios sobre cómo es que los habitantes del lugar ingirieron el metal.
Mejía consideró que las personas de la zona que se dedicaron a la minería y lo subían al cinabrio del sitio arqueológico, donde probablemente lo almacenaban, por lo que la contaminación se dispersaba por varios medios.




