#Anuario2025 ¬ El PRD llevó a la izquierda a la cima... y de ahí cayó como piedra

02/01/2026 - 12:05 am

Veinticinco años han sido suficientes para narrar la épica y el ocaso del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Nacido de las luchas históricas de la izquierda mexicana, el Sol Azteca es hoy en día una fuerza política que apenas respira en un puñado de estados.

Ciudad de México, 2 de enero (SinEmbargo).– Un cuarto de siglo bastó para que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) acariciara la Presidencia de la República —en medio de acusaciones de fraude electoral— y se constituyera en una de las principales fuerzas políticas del país, para después hundirse en la intrascendencia que acabó por extinguir al Sol Azteca, heredero de diversas luchas que la izquierda mantuvo a finales del siglo pasado y que se consolidaron en sus siglas.

“Es un fenómeno muy impresionante la velocidad en la que el PRD se vació de respaldo popular en términos de votación, pero también es muy impresionante en términos de la incapacidad para administrar esa caída y salir mejor librado de parte de su dirigencia”, comentó en entrevista el doctor e investigador del Colegio de México, Ariel Rodríguez Kuri.

El PRD llegó al inicio de este siglo, en el 2000, con el triunfo histórico en el Gobierno del entonces Distrito Federal —el cual ganó en 1997 y mantuvo hasta 2018—, la primera entidad que obtuvo la izquierda en un proceso electoral, a la que se sumó Zacatecas en 1998 y Baja California Sur en 1999. Todos los triunfos fueron bajo la dirigencia de Andrés Manuel López Obrador (1996-1999).

A pesar de que el mandatario lamentó la pérdida del registro del partido del "Sol Azteca", también reflexionó sobre su evolución, por lo que aseguró que el caso del PRD es una lección para todos los partidos políticos, incluyendo Morena —el movimiento que él mismo fundó luego de su salida del PRD— sobre la importancia que tiene el pueblo en la política. Foto: Carlos Canabal Obrador, Cuartoscuro.

Rodríguez Kuri señaló por lo mismo que Morena y el liderazgo de López Obrador le quitaron al PRD sus contingentes principales, pero sobre todo le quitó al PRD la promesa de cambio. “El PRD se quedó sin López Obrador y sin lo que representaba López Obrador en un partido de utilería. Eso es algo que no ha sido explicado bien por la ciencia política mexicana. Abundan las explicaciones sobre el populismo, el caudillismo, etcétera, pero es mucho más complejo el fenómeno que tuvo lugar. Yo creo que la dirigencia del PRD en general, sobre todo a partir de 2012, minusvaloró la vocación de cambio de la sociedad mexicana, de sus clientelas más inmediatas, pero de círculos más amplios. Eso convirtió al PRD en una parte de la utilería”.

El propio Ariel Rodríguez Kuri expone en su obra Historia mínima de las izquierdas en México el periplo del PRD de la cima a la intrascendencia. Refiere como la primera incursión electoral inicial del PRD, en 1991, no cumplió con las expectativas generadas, particularmente tras la "ilusión de 1988", cuando el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y el Frente Democrático Nacional (FDN) triunfaron en una elección que robó Carlos Salinas. En las elecciones intermedias de 1991, prosigue Kuri, el PRD obtuvo un magro 7.9 por ciento de los votos, lo que se tradujo en 41 diputados. “Este desempeño limitado se atribuyó a factores como el control gubernamental sobre los medios de propaganda, el uso de recursos públicos en favor del oficialismo y la posible falta de un discurso que resultara creíble para el electorado”.

En 1994 el PRD repitió la candidatura presidencial con Cuauhtémoc Cárdenas, pero “su desempeño no fue tampoco como se esperaba: quedó en un lejano tercer lugar, con poco más de 16 por ciento de los votos (el oficialista Ernesto Zedillo obtuvo 48.6 por ciento, y Diego Fernández de Ceballos, del PAN, 25.9 por ciento); el PRD obtuvo 71 diputados y 8 senadores”.

“Los resultados electorales de 1991 y 1994, no obstante, perfilaron un arraigamiento del PRD en una zona de votantes y sobre todo en un estado de ánimo que a la larga fructificaría. Cierto aroma antisistémico del partido y su tono de opositor a ultranza le restaban votos en coyunturas específicas en las cuales la mayoría de los votantes creía en una evolución controlada de la vida pública. Pero un cambio en el ambiente general revertiría esa situación. La profunda caída de la actividad económica en 1995, con la devaluación de la moneda y un ascenso vertiginoso de las deudas privadas, golpeó el corazón del continuismo compulsivamente buscado por Carlos Salinas de Gortari. El nuevo gobierno del presidente Ernesto Zedillo debió ofrecer la democratización de la política y la competencia electoral”, escribe Rodríguez Kuri.

Para 2000, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas obtendría una votación en la elección presidencial de 6 millones 256 mil 780, un 16.64 por ciento de los respaldos, y quedaría en tercer lugar, en su última contienda presidencial. Al mismo tiempo, ese mismo 2000, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganaría a Santiago Creel el Gobierno de la Ciudad de México, desde donde estableció su proyecto político que impulsó al PRD a sus mejores números.

El “esplendor” perredista

Un punto de quiebre para el partido y la izquierda fue la elección presidencial de 2006. En esta contienda López Obrador quedó —a decir de las autoridades electorales— en un segundo lugar, luego de una operación de Estado reconocida por el propio Vicente Fox y dictaminada así por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en la sentencia SUP-JIN-487/2006 que determinó que el ocupante de Los Pinos tuvo en ese proceso una actitud “injerencista” y “contraria a los principios constitucionales de equidad”.

Aún así, como consecuencia de esa elección, el Partido de la Revolución Democrática se consolidó por primera vez como la segunda fuerza política del país con 14 millones 756 mil 350 votos (el 35.31 por ciento del total) que le dieron 127 diputados a la coalición “Por el Bien de todos” que integraron también el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano).

Para 2012, el PRD, nuevamente de la mano de López Obrador se mantuvo como la segunda fuerza política del país en una votación que ascendió a 15 millones 848 mil 827 votos (31.59 por ciento). La entonces coalición “Movimiento Progresista” obtuvo 136 diputaciones, de las cuales el PRD aportó 104 diputados, según clasificación posterior del INE. En el Senado, el PRD quedó con 22 senadores.

Aunado a estos resultados electorales se dio su avance en todo el país. El PRD gobernó por sí solo la Ciudad de México (1997–2018), Zacatecas (1998-2010), Michoacán (2002-2012 y de 2015-2021), Guerrero (2005-2015), Morelos (2012-2018), Tabasco (2012-2018); y en coalición con el PAN y Convergencia: Oaxaca (2010–2016) y Sinaloa (2010–2016).

Hoy en día, no gobierna ningún estado, y solo mantiene su registro en 13 estados. A eso suma su desplome en su militancia. La Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE informó el pasado 9 de mayo, en respuesta a la solicitud 330031425001306, cómo en 2014 —cuando se comenzó a llevar a cabo el proceso de verificación de las afiliaciones en el partido— el Sol Azteca tenía 2 millones 590 mil 972 militantes, un número que ascendió en 2017 a 5 millones 254 mil 778 afiliados, pero que para se desplomó a 1 millón 242 mil 411 partidarios y en 2023 a 999 mil 249.

El PRD del que Zambrano fue de los protagonistas principales, representó en su momento un viraje en favor del sistema democrático para México.
El PRD del que Zambrano fue de los protagonistas principales, representó en su momento un viraje en favor del sistema democrático para México. Foto: Graciela López, Cuartoscuro

“Yo creo que hubo intentos del PRI y del estatus quo de darle un lugar al PRD, pero ya la sociedad mexicana no se lo dio. Así que lo que vemos es una penosa marcha hacia la nada del PRD. Todavía hoy dicen que son un partido y que van a competir. Bueno, pues quizá no les queda otra. A lo mejor lo otro sería simplemente ya dedicarse a la vida privada y dejarse ya de estas intenciones. Pero los partidos son fuente de ingreso para sus dirigentes y lo que no desean es dejar el subsidio”, cuestionó el profesor emérito del Colegio de México, el doctor Lorenzo Meyer.

El ocaso del Sol Azteca

El historiador de izquierdas Carlos Illades expone en su libro de la Social a Morena como el PRD surgió en 1989 como resultado de la confluencia de diversas fuerzas de izquierda y describe cómo el Partido Comunista Mexicano (PCM) había cedido sus siglas en 1981 al Partido Socialista Unificado de México (PSUM), y este, a su vez, en 1987 al Partido Mexicano Socialista (PMS), para finalmente llegar en 1989 al Partido de la Revolución Democrática.

"La fusión que dio origen al PRD en 1989 no resultó tan sorpresiva, aunque sí difícil de asimilar para militantes provenientes de corrientes ideológicas y formas organizativas claramente diferenciadas e incluso antitéticas". La asamblea constitutiva del partido se llevó a cabo a principios de mayo de 1989. En este contexto, la izquierda socialista tomó la decisión "pragmática y errónea de fusionarse orgánicamente con el bloque recién desprendido del PRI, malbaratando una vieja, sólida y respetable tradición política",.

En la antesala de su conformación como fuerza política, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano expuso el 14 de septiembre de 1988 en el Zócalo de la Ciudad de México, una vez consumado el fraude electoral de ese año que llevó a la Presidencia del país a Carlos Salinas de Gortari que se requería de una “organización que refleje lo que ha sido el proceso de unidad de las fuerzas revolucionarias y la gran movilización popular, que les dé expresión política unitaria y al mismo tiempo plural”.

En sus memorias Sobre mis pasos, el ingeniero Cárdenas cuenta cómo se hizo evidente la necesidad de tomar decisiones hacia el futuro, particularmente la necesidad de que el Frente Democrático Nacional (FDN) fuera el núcleo para construir la fuerza necesaria para vencer a las "fuerzas de la reacción y el entreguismo que detentaban el poder".

El "Llamamiento para formar esta fuerza política" se hizo público el 21 de octubre de 1988, cuando se lanzó el inicio formal del partido en una asamblea en la Ciudad de México y finalmente, el 26 de mayo de 1989, la Comisión Federal Electoral otorgó el "reconocimiento oficial al Partido de la Revolución Democrática".

“¿Esa salida se pudo haber evitado? Yo creo que no, pero fue muy abrupta, fue una expulsión, una cierta humillación del grupo encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, que había sido gobernador priista de Michoacán y que estaba dentro de los cánones del PRI, pero ya no dentro de lo que ya conocemos como neoliberalismo. Es el neoliberalismo el que los expulsa porque disminuye mucho el papel del Estado en el proceso de desarrollo mexicanos y ellos no lo aceptaban. En parte porque los relegaba a ellos personalmente y en parte porque no iban con ese proyecto que era un proyecto de un grupo de gente más joven y muy ambiciosa”, comentó el doctor Lorenzo Meyer.

Durante la primera década del siglo XXI, como se ha descrito, el PRD tuvo sus mejores cifras electorales, las cuales fueron descomponiéndose en medida que la dirigencia en manos de Jesús Ortega y Jesús Zambrano —los llamados “Chuchos”— sumó al partido desde el 2008 al amasiato entre los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN).

Ese 2008, Alejandro Encinas y Jesús Ortega contendieron por la presidencia del partido y quien ganó la elección interna fue Encinas. Sin embargo, Ortega se inconformó y Nueva Izquierda, su corriente, acudió al Tribunal Electoral federal para que el tema se resolviera. Al final, quien levantó la mano a Jesús Ortega fue el Tribunal Electoral, no la militancia del partido.

Desde ese momento el partido histórico de la izquierda se alió con la derecha. Ya en el arranque del Gobierno de Enrique Peña Nieto en diciembre de 2012, desde el Castillo de Chapultepec, los dirigentes nacionales Jesús Zambrano (PRD), Gustavo Madero (PAN) y Cristina Díaz (PRI) firmaron el “Pacto por México”, con el fin de aprobar en el Congreso las reformas estructurales, entre ellas, la Energética que culminó en investigaciones por sobornos millonarios para que fuese votada.

Sede de lo que fue el PRD. Foto: Rogelio Morales, Cuartoscuro

“Lo que hace sobre todo Peña Nieto es lanzar un salvavidas a un grupo dentro del PRD y cooptarlo. Es que la cooptación es uno de los medios tradicionales del PRI y del gobierno del antiguo régimen. Son tres vías: Una es ignorar a quienes le cuestionan. Otro es reprimirlos y otro es cooptarlos. Aquí se buscó la cooptación y se logró, pero es la cooptación no de todo el PRD, sino de una parte, la parte más proclive”, apuntó Lorenzo Meyer..

El impacto electoral lo viviría el PRD en la elección intermedia de 2015, cuando se mantendría prácticamente con los mismos votos que obtuvo en los comicios de 2009: cuatro millones 335 mil 321, apenas por encima de un partido naciente: Morena, fundado por López Obrador luego de su salida del PRD en septiembre de 2012, que en ese proceso alcanzó tres millones 345 mil 712 sufragios.

Ese pequeño margen entre ambas fuerzas se revertiría en 2018, año en el que la izquierda llegaría por primera vez a la Presidencia, pero no de la mano del PRD, que para ese entonces se alió en forma al PAN y a Movimiento Ciudadano, sino de López Obrador y Morena que lograría una votación inédita de 30 millones 113 mil 483 sufragios contra el candidato del PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya, que obtuvo la votación más baja del PAN en 18 años con 12 millones 610 mil 120.

“El PRD es producto de una decisión del PRI (la expulsión de la Corriente Democrática) y dentro de este PRD, que le hicieron el fraude, hay otra decisión, una encabezada por Andrés Manuel López Obrador. Y de manera realmente sorprendente, López Obrador y el Lopezobradorismo tienen una capacidad de atracción y de movilización de una buena parte de los que están descontentos con el estatus quo, que ya se ve que se ha solidificado después de la alianza PRI-PAN, que es muy clara y es muy bienvenida por los poderes fácticos de México. Y esa solidificación lleva a que los disidentes vean en el movimiento convocado por Andrés Manuel López Obrador una alternativa y entonces va vaciando de contenido al PRD y cae realmente como piedra, es decir, no tiene liderazgos. Los liderazgos son anticarismáticos en extremo. Si alguien busca lo opuesto al carisma, lo encuentra en el grupo que se queda con el PRD. Es el grupo anticarisma”, ahondó el doctor Lorenzo Meyer.

En ese proceso, el de 2018, el PRD comenzó a tocar fondo. Logró un millón 602 mil 715 votos, cifra que se mantendría en el proceso intermedio de 2021 cuando tuvo un millón 792 700 votos; 248 mil 505 en solitario.

Seis años después volvieron a ir con el PAN y además con el PRI en la candidatura fallida de Xóchitl Gálvez que significó para el PRD, pero sobre todo para “Los Chuchos” perder su registro nacional y con ello las prerrogativas correspondientes. En ese proceso se desplomó a 1 millón 121 mil 20 votos, que representaron 1.86 por ciento; incluso en esa elección hubo más votos nulos (1 millón 400 mil 144) que representaron el 2.32 por ciento.

El 19 de septiembre de 2024, 36 años después de que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas hablara en el Zócalo de la necesidad de consolidar el Frente Democrático Nacional en un nuevo partido, la Junta General Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral determinó la pérdida del registro del Partido de la Revolución Democrática por no haber obtenido el 3 por de la votación válida en las elecciones presidenciales, de diputados o de senadores.

Obed Rosas

Obed Rosas

Obed Rosas es editor de la Unidad de Investigación y encargado de la sección de Libros de SinEmbargo, en donde también se ha desempeñado como Jefe de Mesa y Editor de Redes. Es conductor de Close UP y Co-conductor, junto a Álvaro Delgado, de Siete Días, programas de SinEmbargo Al Aire. Ha trabajado en otros medios como Expansión, Newsweek en Español y Revista Zócalo. Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM y estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma casa de estudios.

Lo dice el reportero