
Ciudad de México, 12 de mayo (SinEmbargo).- Los ecos de una batalla épica entre América y Pumas fueron en tono relajado por parte de los protagonistas. Tanto locales como visitantes reconocieron que el partido fue un digno espectáculo.
Aunque no para todos resultó con vítores y porras.
En Pumas, lamentaron no haber remontado después de un inicio trepidante, "hay que saber perder, dejamos todo en la cancha. Nunca bajamos los brazos y ahora toca pensar en lo que sigue", señaló Javier Cortés, quien respaldo al técnico Antonio Torres Servín al frente del equipo.
"Es muy buen entrenador, supo manejar al grupo y nos inyectó mucha confianza", refirió sobre el DT.
En América, Rubens Sambueza destacó el esfuerzo diario de los de Coapa para lograrse meter una vez más a semifinales. "Sabíamos que iban a buscar el resultado como nosotros en su casa. Supimos estar atentos y demostrar lo que venimos haciendo durante todas las semanas", dijo.
P0r otra parte, el argentino recriminó el trabajo del árbitro Marco Antonio Rodríguez. "A veces es bueno dejar pasar alguna falta. A mí me pegaron varias veces en el primer tiempo y al final me tuvieron que sacar porque si no me iban a expulsar", refirió.
Paul Aguilar se dijo contento y satisfecho por el partido inteligente que hizo el América, "no tuvieron ninguna clara. Más allá del gol, fuimos muy ordenados en la defensa y supimos generar ocasiones. Tenemos que mejorar en los errores, pero demostramos que este equipo juega igual en casa o de visitante".
Señaló que se encuentra bien físicamente y que no le importa qué rival le toque en la siguiente fase.
El protagonista del encuentro, Christian "Chucho" Benítez, salió de prisa sin dar declaraciones. Él que tomó su puesto de líder, puso otra vez en semifinales al equipo de Coapa.
El júbilo en la cancha por parte de Pumas fue acompañado por la explosión de los aficionados universitarios en las gradas. Un global merecido salido desde el dinamismo y el esfuerzo colectivo.
América logró mantener las líneas hasta el medio tiempo. El respiro de los 15 minutos cayó como un regalo para el equipo de Miguel Herrera. Pumas tocó la pelota recién los equipos reanudaron el partido. El equipo local aprendió la lección y con trazos largos brinco el medio campo aprovechando la velocidad de sus delanteros.
En un final poético, los cánticos de las aficiones luchaban a voz sonora dejando un marco vibrante en el majestuoso Azteca. Las aficiones seguían cantando hasta el final. En medio de la alegría de unos y la tristeza de otros, el agradecimiento por el gran partido que dejaron fue mutuo.
América le ganó a unos Pumas que murieron de pie arropados por su gente.





