Ciudad de México, 15 de mayo (SinEmbargo).-Víctor Manuel Vucetich llegó a Monterrey 2009 con el mote de "rey midas" del futbol mexicano. Los regiomontanos pronto disfrutaron de la capacidad de un entrenador de bajo perfil que hasta cuando grita pareciera que lo hace hacia sus adentros. Con 14 títulos de 15 finales disputas en toda su carrera, el técnico se ha convertido en una estampa más de la cancha del Tec de Monterrey.
El proceso que inició hace cuatro años convirtió a los Rayados en un equipo que se acostumbró a llegar a estancias finales para levantar el trofeo en curso. El equipo se habituó a viajar a Japón cada diciembre para participar en el mundial de clubes. Con la chequera abierta y un estratega único, Monterrey ambienta cada liguilla.
El clausura 2013 dibujó una situación poco común para la liga. Con un torneo irregular, el equipo de Vucetich acabó noveno. El irregular sistema de competencia que prevalece en nuestro balompié benefició a los Rayados al ocupar el lugar ocho de la liguilla que perdió Querétaro al descender. Una vez más, Monterrey entraba a la fase definitoria y no se le podía descartar.
Luego de eliminar al constante equipo de Tigres, Vucetich llega a su hábitat natural. De siete semifinales disputadas, ha ganado seis. La fortaleza mental que eso significa, arropa a un equipo que sabe jugar una liguilla. Entendiendo los ritmos de una serie de 180 minutos, Monterrey no se deja llevar por los altibajos emocionales que todo partido tiene. El temple de su juego lo refleja en el área técnica su director técnico que rara vez quita el gesto somnoliento mientras contempla lo que ya trabajó en la semana.
A Monterrey se le enfrentará un América que, al contrario del equipo del norte, ha sabido llegar a semifinales sin acceder a la posibilidad directa de sumar la estrella número once en su historia. Miguel Herrera dirige a un equipo que posee el juego más vertical del futbol mexicano. Los de Coapa son capaces de hacer un gol usando sólo tres toques. Sus delanteros tienen el olfato y la velocidad necesaria para hacer daño con poco espacio disponible.
La diferencia pasa por entender los tiempos y circunstancias. En Monterrey son pensantes con la pelota y mucho más sin ella. América se aferra a su filosofía de tocar hacia adelante para dejar en posición a Chucho Benítez y Raúl Jiménez. En su tercera semifinal consecutiva, Herrera llega tras ser expulsado en el partido de vuelta frente a Pumas. Su forma de ser carente de temple, refleja un equipo que no ha sido capaz de dominar los picos de ansiedad que han aparecido en anteriores semifinales.
Hace un año, en el clausura 2012, Monterrey eliminó al América en esta misma altura de la competencia. El partido de vuelta en la ciudad del norte fue manejado por el equipo de Vucetich que había sacado el empate en el Azteca. El factor de ser local será distinto esta ocasión. El estadio Azteca recibirá el partido de vuelta tras jugarse la ida hoy por la noche.
Frente a Tigres, el primer tiempo de Monterrey en su cancha fue de los mejor que se le vio a los Rayados en el torneo. Vucetich buscará hacer lo mismo, herir primero y después manejar los tiempo. La clave de América será calmar los impulsos propios de su juego para aprovechar el buen momento de Chucho Benítez. Con su director técnico en la grada, el nerviosismo que normalmente emana desde la banda, no estará presente.
Por la consolidación de su propia historia, Vucetich buscará seguir haciendo que su nombre se diga aparte de los demás. Desde la grada del estadio, con una mejor panorámica, Miguel Herrera llega con una carga de dos sueños truncados en semifinales. Con la posibilidad de revertir lo mal hecho, América intentará poner su historia por delante y llegar a una final que se ha negado los últimos tres torneos.





