Es difícil confundir las emociones cuando un equipo se encuentra en "estado de gracia" poque el exceso de confianza puede detonar un desastre. Cruz Azul está a 90 minutos de llegar a una nueva final. El partido de ida de la semifinal del clausura 2013 dejó a "La Máquina" con la imagen de un equipo serio y contundente. El 0-3 en casa de Santos parece una sentencia definitiva.
El partido de vuelta de este domingo en el estadio Azul, pondrá a los de la laguna ante una oportunidad histórica de revertir el resultado. Con la certeza de que no podrán jugar peor de lo que lo hicieron el pasado jueves, afrontarán el partido con la seriedad que implica jugar una liguilla. Aunque no es sólo por el resultado abultado, sino por la imagen mostrada por Santos lo que hace ver imposible una remontada.
Pedro Caixinha, técnico del equipo de Torreón, lamentó la falta de actitud de sus dirigidos. Tras el partido de ida, el portugués con su educada forma de ser, felicitó al equipo de Memo Vásquez y dejó en claro que Santos remontará. El técnico lusitano se ha aferrado al orgullo herido de los suyos para buscar revertir el resultado desastroso en casa.
La actual liguilla es considerada por periodistas y aficionados como la mejor en los últimos años. Desde la ronda de cuartos de final los cruces han provocado una revolución de nuestro futbol. Como cada torneo, la fase final supera al torneo regular lleno de partidos jugados sin pasión y con poco que jugar. La liguilla toma el rol de premio para los aficionados que esperan una exhibición de calidad.
A diferencia de los otros cruces, la semifinal Cruz Azul-Santos parece decidida luego del partido de ida. Sin embargo, en un futbol tan volátil como el mexicano, la ilusión de ver un partido cerrado puede volverse realidad con una buena actitud del equipo con desventaja. Los celestes llegan embalados desde haber ganado la Copa MX. Hoy más que nunca, no sería una sorpresa ver más favorita que nunca a la "maquina" en una final de campeonato.
El pasado 9 de marzo, Memo Vázquez declaró que la afición de su equipo no apoyaba y que había mucha negatividad en el ambiente. Tras un partido para el olvido, Cruz Azul ganaba por un gol a cero a unos Jaguares adormecidos por el sol de la tarde del Distrito Federal. En los minutos finales el gol del equipo chiapaneco desató la furia de los aficionados locales.
En la siguiente semana, Vázquez tuvo que pedir perdón por sus palabras. El ambiente era tenso y todo parecía indicar que eran sus últimos días en la banca de uno de los equipos más grandes del País. La final de copa desató la angustia de las siete finales consecutivas perdidas. A pesar de enfrentar a un endeble Atlante, los "fantasmas" salían a la luz.
Guillermo Vásquez no sólo ganó la copa en Cancún. A partir de ese momento, el juego de un equipo ligero que supo quitarse de la espalda tanta presión por ganar un campeonato, animó el torneo regular con cinco victorias consecutivas. Entrar a la liguilla pasó de ser un objetivo a un aumento en la ilusión de tan sufrida afición.
Los abucheos ya no existen, el apoyo de la gente ha abarrotado el estadio Azul. Las cervezas ya no caen en los pies de Vásquez y en Cruz Azul la confianza desborda con un ritmo de juego que dio cátedra en Torreón. Esta noche, la probabilidad da por hecho que un equipo azul estará en una final. Con una ventaja de tres goles de visitante, parece ser que los fantasmas no saldrán hoy. La oportunidad de sepultarlos está a 90 minutos.





