
Ciudad de México, 15 de agosto (SinEmbargo/WikiMéxico).- Actor, director, guionista, anotador y asistente de más de cincuenta películas, Emilio Fernández apodado como “El indio”, fue un prolífico y multifacético personaje del cine mexicano de la época de oro. Su vida, envuelta en casos polémicos por su arrojo, cumplió con el estereotipo del macho mexicano; de él se dice que fue el modelo para la estatuilla del Oscar, que desafió a la autoridad mexicana y que su mayor debilidad eran las mujeres.
También que era capaz de todo por resguardar su honor, razón que lo llevó a prisión por asesinar a un campesino que lo retó en Coahuila. Tras el proceso penal fue declarado culpable aunque tuvo derecho a fianza y salió de prisión en diciembre de 1976.
Más allá de la serie de contradicciones y mitos que envuelven a la vida personal de “El indio” Fernández, su participación en el cine mexicano marcó un hito en el contexto de la vasta producción nacionalista, en la que se trazaron algunos elementos estilísticos que pretendían retratar una aderezada construcción de lo considerado mexicano.

En muchas de sus películas se representaron dramas sociales enmarcados en escenarios estereotípicos: paisajes naturales con magueyes, haciendas y campo; vida pueblerina con personajes del mundo rústico y campirano. Entre estos elementos la figura de “El indio” encarnó una imagen de virilidad no sólo por la fisionomía del actor, sino por los personajes a los que dio vida.
“El indio” solía rememorar constantemente la herencia revolucionaria legada por su padre, su homónimo quien participó en la gesta y llegó a obtener el grado de coronel. Según él, su infancia estuvo marcada por este hecho, además de que solía recordar que el propio Adolfo de la Huerta lo instó a entrar en la industria cinematográfica.
De joven, decidió buscar fortuna en la meca del cine: Hollywood, lugar en donde logró conocer a la mujer que lo cautivó y fue para el inalcanzable: Dolores del Río. En Estados Unidos, participó en los papeles secundarios de algunas películas, pero además conoció a Sergei Eisenstein, director de cine de origen ruso muy influyente quien se interesó especialmente por retratar a México en sus cintas.
A su regreso a México y con los conocimientos que adquirió en el epicentro del cine, Emilio “El indio” se fue forjando un camino en la creciente industria cinematográfica mexicana. Como actor la película “Janitizio” fue un éxito en el que se definió el estilo que seguiría en la producción, dirección y guionismo de obras posteriores.
Una de sus películas más trascendentes fue “La isla de la pasión”, en la que fue guionistas, productor y actor, esta se grabó en 1941 y desde entonces se involucró en la creación de más cintas junto con destacados personajes del cine mexicano, como Gabriel Figueroa y Pedro Armendáriz.

En poco tiempo dos de sus obras tuvieron un éxito rotundo: “Flor Silvestre” y “María Candelaria, ambas de 1943. Con ellas “El indio” quedó en la memoria por su contribución al surgimiento del cine de oro mexicano, pues su ingreso al cine coincidió con una de las mejores épocas para la industria cinematográfica nacional.
Entre 1934 y 1978 “El indio” Fernández tuvo una prolífica producción, marcó un estilo que resultó totalmente acorde con el entorno cultural de la cinematografía nacional que le permitió convertirse en una leyenda del cine de oro mexicano.
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