Pete Hegseth, Stephen Miller y Christopher Landau son tres "halcones" del Gobierno de Donald Trump que se definen por su línea dura en temas de migración y su marcada tendencia a la injerencia en la política exterior de otros países, consolidando una postura de poder e influencia dentro de la esfera política estadounidense.
Ciudad de México, 31 de diciembre (SinEmbargo).–Pete Hegseth, Stephen Miller y Christopher Landau fueron a lo largo del año tres elementos clave que impulsaron la agenda ultraconservadora y las políticas más agresivas de la administración de Donald Trump. A los tres los define su línea dura en migración y la injerencia en la política exterior de otros países.
Pete Hegseth, con un pasado militar y transiciones civiles problemáticas, ha estado marcado por acusaciones de despilfarro, acoso sexual a empleadas y un infame episodio de ebriedad en el que coreó "¡Maten a todos los musulmanes!". En su regreso al servicio público, ha consolidado un discurso misógino y "anti-woke", llevando a cabo una rápida "limpieza" en el Pentágono que incluye la prohibición de celebraciones como el Mes de la Historia Negra. Sus prioridades son la "letalidad" y la "defensa de la patria", y ha reafirmado la postura de no descartar una acción militar en México contra los cárteles de la droga.
Stephen Miller es identificado como el arquitecto detrás de la agresiva política migratoria de Donald Trump, con una influencia tal que el New York Times lo considera el asesor más poderoso. Entre sus medidas se encuentran propuestas para eliminar la ciudadanía por nacimiento, la designación de cárteles como terroristas y el uso polémico de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para deportaciones sin el debido proceso. Miller fue la mente detrás de la intensificación de las redadas de ICE en lugares de reunión de jornaleros en lugar de enfocarse en criminales violentos, y es el promotor más infame de la política de separación familiar en la frontera, que dejó a más de dos mil 500 niños separados de sus padres, una crisis de la que salió ileso.
Finalmente, Christopher Landau, Subsecretario de Estado, es el ejecutor de lo que el documento describe como la "maquinaria imperialista" de Estados Unidos. Su gestión se ha caracterizado por la injerencia directa en la política de otros países, confrontando a líderes como Gustavo Petro de Colombia y Claudia Sheinbaum de México. Landau ha intentado presionar por una "profundización de la cooperación en materia de seguridad con México" tras el asesinato del Alcalde de Tacámbaro y ha criticado la postura mexicana ante el embargo a Cuba. Ha adoptado el sobrenombre de "El quitavisas" tras celebrar públicamente el retiro de la VISA a Petro, utilizando su autoridad para extender una política de censura y represalia contra cualquier crítico del Gobierno de Trump o de la política de Estados Unidos hacia Israel.
Hegseth, alcoholismo y abusos
Originario de Minneapolis, Minnesota, Hegseth se alistó en el Cuerpo de Oficiales de Reserva del Ejército en 2001 mientras estudiaba en Princeton, donde se especializó en política y publicó un ensayo que trivializaba la violación. Tras graduarse, trabajó brevemente en Wall Street antes de ser enviado a la bahía de Guantánamo en 2004. Posteriormente se ofreció como voluntario para servir en Irak, ganando dos Estrellas de Bronce por servicio meritorio. Su transición de regreso a la vida civil en Nueva York fue difícil, y él mismo admitió haber "bebido mucho" mientras lidiaba con un mundo civil que le parecía indiferente, según una entrevista con la revista Reserve & National Guard.
En Nueva York, Hegseth se involucró con la organización sin fines de lucro Vets for Freedom, asumiendo su liderazgo en 2007. Aunque reconoció no saber lo que hacía, bajo su gestión la organización acumuló enormes deudas y para 2008 era incapaz de pagar a sus acreedores. Fue en este periodo que comenzaron a circular rumores sobre fiestas descontroladas, despilfarro y comportamiento sexual inapropiado, sentando las bases para problemas futuros.
Una serie de documentos corroborados por The New Yorker indica que Hegseth se vio obligado a dimitir tanto de Vets for Freedom como de Concerned Veterans for America. Un informe sobre su mandato (2013-2016) como presidente de esta última organización lo describe emborrachándose repetidamente en eventos hasta tener que ser retirado, y junto a su equipo de gestión, acosando sexualmente a empleadas, creando un sitio de trabajo hostil. A finales de 2015, otra carta de denuncia reportó que, durante una gira oficial, Hegseth coreó borracho en un bar: "¡Maten a todos los musulmanes!", lo que forzó su renuncia en enero de 2016. Además, en 2017 enfrentó una denuncia por agresión que, según él, fue investigada y resultó en su total absolución.
Como figura pública, Hegseth ha sostenido un discurso misógino y "anti-woke", plasmado en su libro La guerra contra los guerreros: Detrás de la traición de los hombres que nos mantienen libres, donde argumenta que la diversidad, la equidad y la inclusión han dejado al ejército "débil y afeminado". Ha afirmado que la presencia de mujeres en funciones de combate no ha hecho al ejército más letal, sino más complicado, si bien posteriormente ha minimizado estas posturas. También es conocido por su cabildeo exitoso en 2019 para que Donald Trump indultara a miembros del servicio acusados de crímenes de guerra.
Una vez en el cargo, Hegseth ha ejecutado rápidamente una "limpieza" en el Pentágono. Entre sus acciones se encuentran retirar retratos de sus predecesores, prohibir las celebraciones del Mes de la Historia Negra y restringir el acceso a materiales de aprendizaje en escuelas militares que aborden puntos de vista que él considera indeseables. Su foco principal es la "letalidad" y la "defensa de la patria", la cual, según él, "comienza con nuestra propia frontera sur". Reafirmó su postura de no descartar una acción militar en México contra los cárteles de la droga, considerando que "todas las opciones estarán sobre la mesa" si se les percibe como organizaciones terroristas que atacan a estadounidenses en la frontera.
El despiadado Míster Miller
Stephen Miller ha pasado de ser un miembro del personal del Senado a convertirse en una de las personas más influyentes en la política estadounidense, delineando la agresiva política migratoria de Donald Trump. Tras sobrevivir las turbulencias del primer gobierno, se preparó para el regreso a la Casa Blanca, siendo hoy el artífice de las directrices antiinmigración del exmandatario. Su poder y enfoque se centran en ejecutar una visión que, según el New York Times, lo ha convertido en el asesor más poderoso de Trump.
Entre sus medidas más significativas se encuentran varias órdenes ejecutivas antimigración, como la propuesta de eliminar la ciudadanía por nacimiento, la designación de los cárteles de la droga como organizaciones terroristas extranjeras y el restablecimiento del Título 42. Sin embargo, su acción más audaz fue la utilización de una proclamación presidencial para invocar la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798. Esta ley, que Miller interpretó de manera controversial, ha sido utilizada para deportar a migrantes venezolanos acusados de pertenecer a la pandilla Tren de Aragua a prisiones en El Salvador sin el debido proceso.
Durante los cuatro años del gobierno de Joe Biden, Miller trabajó en grupos como America First Legal, dedicándose a sentar las bases para la siguiente administración. Fue en este periodo donde descubrió y promovió enérgicamente la Ley de Enemigos Extranjeros. Los reportes indican que su influencia se extiende profundamente en el aparato de seguridad nacional, llegando a reprender a funcionarios del ICE por no realizar suficientes deportaciones. Ha sido acusado de dirigir de facto el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Justicia (DOJ) a través de figuras clave, consolidando su poder más allá de la migración.
Miller ha sido la mente detrás de la intensificación de las operaciones de ICE. Fue quien ordenó a los funcionarios que, en lugar de enfocarse en listas de objetivos de pandilleros y criminales violentos, realizaran redadas en lugares de reunión de jornaleros y tiendas de conveniencia como 7-Eleven. Esta directriz llevó a una escalada de detenciones, que en ocasiones superaron las 2000 diarias, y provocó protestas masivas, como las de Los Ángeles en junio, a las que Trump respondió con el despliegue de la Guardia Nacional y marines, una decisión que el New York Times atribuye casi enteramente a Miller.
Su ideología ultraconservadora se forjó desde la secundaria en Santa Mónica, a pesar de provenir de una familia de judíos demócratas. En la Universidad de Duke, trabajó con grupos de extrema derecha como el Centro de Libertad David Horowitz. Tras graduarse, se unió a la oficina de Jeff Sessions, donde atrajo la atención de Steve Bannon de Breitbart News. Miller jugó un papel central en la campaña de Trump de 2016, siendo el autor del discurso migratorio de Phoenix, lleno de alarmismo racista y que sentó las bases del decálogo de política migratoria de la administración.
Dos de las políticas más controversiales de la era Trump tienen su sello. Fue un detractor clave de DACA, promoviendo teorías de "reemplazo demográfico" de la fuerza laboral. Más infame aún, fue el promotor de la política de separación familiar en la frontera. Obsesionado con la idea de "consecuencias," convenció a la Casa Blanca de separar a los padres de sus hijos como un medio para disuadir a otros de intentar cruzar. Esta política se implementó sin un plan de reunificación, dejando a más de dos mil 500 niños separados y cientos de padres deportados sin ellos, una crisis de la que Miller salió ileso mientras otros, como Kirstjen Nielsen, asumieron el costo político. Una investigación del Southern Poverty Law Center reveló que su filosofía política está arraigada en más de 900 correos electrónicos enviados a editores de Breitbart News, en los que promovía teorías conspirativas racistas, literatura de nacionalistas blancos y su admiración por el proponente de la eugenesia, el expresidente Calvin Coolidge.
Landau, “el quita visas”
Christopher Landau, Subsecretario de Estado de Donald Trump, ha puesto en marcha lo que el documento describe como la maquinaria imperialista de Estados Unidos, caracterizada por su injerencia en la política de otros países. Sus acciones han generado confrontaciones directas con líderes del continente, incluyendo al Presidente colombiano Gustavo Petro y al mandatario venezolano Nicolás Maduro. Landau ha intentado abiertamente inmiscuirse en la soberanía de México a través de una serie de mensajes y llamados a la acción que han sido rechazados categóricamente por la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Un ejemplo reciente de esta injerencia ocurrió tras el asesinato del Alcalde de Tacámbaro, Carlos Manzo, que Landau utilizó para demandar una "profundización de la cooperación en materia de seguridad con México para erradicar el crimen organizado". Esta declaración contrastó con la postura de la Presidenta Sheinbaum, quien afirmó que aceptará cooperación en inteligencia, pero nunca una injerencia directa en las labores de seguridad del Gobierno mexicano. Horas después del llamado de Landau, se reportó que funcionarios y exfuncionarios de Trump planeaban enviar tropas y oficiales de inteligencia estadounidenses a México para combatir a los cárteles de la droga.
El Subsecretario también ha criticado la política exterior mexicana, en específico el voto del Gobierno a favor de poner fin al bloqueo comercial contra Cuba en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Landau argumentó que la decisión de levantar el embargo corresponde únicamente a la política interna de su país. En respuesta, la Presidenta Sheinbaum defendió la postura mexicana al recordarle que "La política exterior de México la define México” y que el apoyo a Cuba es un principio histórico. La confrontación con Petro se intensificó con el retiro de la VISA del mandatario, un hecho que Landau celebró públicamente con el sobrenombre que él mismo se ha impuesto: “El quita visas”.
El sobrenombre de "el Quitavisas" y la imagen de pseudo héroe que ha adoptado Landau se consolidaron a partir de una cruzada iniciada tras el asesinato del activista de ultraderecha Charlie Kirk en septiembre de 2025. El funcionario pidió a sus seguidores en redes sociales que le enviaran ejemplos de personas que hubieran "elogiado, racionalizado o se burlado" del suceso, utilizando las respuestas para justificar una política de censura. En otros casos, adoptó una imagen animada de sí mismo al estilo Superman destruyendo una visa con rayos láser.
Lo que comenzó como una represalia por críticas a Kirk, se ha extendido como una política de censura a cualquier cuestionamiento hacia el Gobierno de Trump o incluso el apoyo de Estados Unidos a Israel en el conflicto en Gaza. En junio pasado, Landau calificó de "vulgar" una publicación de la consejera de Morena en Jalisco, Melissa Cornejo, por su inconformidad ante las cancelaciones de visas, usando esto como motivo para solicitar la anulación de su visa. Recientemente, respondió con su imagen de 'El Quitavisas' a la activista mexicana Arlín Medrano, quien criticó a Estados Unidos como un “Estado genocida”.
Previo a su actual cargo, Christopher Landau se desempeñó como Embajador de Estados Unidos en México de 2019 a 2021, durante la primera administración de Trump. En ese periodo, fue conocido por su actividad en redes sociales y su supuesto aprecio por lo mexicano. Sin embargo, su gestión fue marcada por controversias, como la denuncia de estudiantes del Colegio de México por "hostigamiento selectivo", su confesión de haber sabido sobre la investigación de la DEA contra el general Salvador Cienfuegos Zepeda desde su primer día en México, y su silencio ante el caso de Brian Jeffrey Raymond, extrabajador de la Embajada detenido por agredir a mujeres. Landau, abogado graduado de Harvard y exsecretario de jueces de la Corte Suprema, nació en Madrid, hijo de un diplomático estadounidense.




