Cazadores usaban flechas con veneno desde hace 60 mil años, revela hallazgo en África

08/01/2026 - 10:08 pm

El uso de herramientas con toxinas ayudó al ser humano a subsistir, además de representar una tecnología que combinó conocimiento botánico y comportamiento cooperativo.

Ciudad de México, 8 de enero (SinEmbargo).- El uso de venenos en armas de caza ocurrió mucho antes de lo que se pensaba. Un artículo publicado en Science presentó la primera evidencia directa del empleo de toxinas vegetales en puntas de flecha hace aproximadamente 60 mil años en el sur de África, lo que revela un nivel notable de conocimiento técnico y cognitivo entre los humanos del Pleistoceno.

El hallazgo se basó en el análisis de diminutas puntas de piedra, conocidos como microlitos, provenientes del refugio rocoso de Umhlatuzana, ubicada en la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal. Estas piezas formaban parte de un complejo tecnológico de herramientas asociado a la tradición conocida como Howiesons Poort.

Mediante estudios microquímicos y biomoleculares, el arqueólogo Sven Isaksson, profesor e investigador de la Universidad de Estocolmo y su equipo de investigación identificaron restos de alcaloides tóxicos de origen vegetal, específicamente buphanidrina y epibuphanisina, compuestos que solo se encuentran en plantas de la familia Amaryllidaceae nativas de la región.

Los compuestos apuntan como fuente más probable a la planta Boophone disticha, conocida localmente como gifbol o “bulbo venenoso”, históricamente documentada como ingrediente para envenenar flechas. El análisis confirma que los residuos no corresponden a simples adhesivos o contaminantes modernos, sino a sustancias tóxicas aplicadas deliberadamente en armas de caza.

Cinco de las diez piezas analizadas mostraron trazas de estos compuestos, junto con señales de impacto y desgaste compatibles con su uso como puntas de proyectil.

El descubrimiento en Sudáfrica identifica alcaloides tóxicos en estos proyectiles, utilizados para cazar durante el Paleolítico
El descubrimiento en Sudáfrica identifica alcaloides tóxicos en estos proyectiles, utilizados para cazar durante el Paleolítico. Foto: Science

¿Qué revela el hallazgo?

Hasta ahora, la evidencia directa más antigua del uso de venenos en flechas procedía de contextos del Holoceno medio, entre hace 6 mil 700 y 4 mil años, en Egipto y Sudáfrica. El estudio de Umhlatuzana empuja el registro decenas de miles de años atrás y sugiere que los grupos humanos ya desarrollaban estrategias de caza altamente especializadas en plena Edad de Hielo africana.

Las fechas, obtenidas mediante luminiscencia ópticamente estimulada, sitúan el uso de estos artefactos en torno a 60 mil años, y los estudios sedimentológicos señalan que los estratos permanecieron suficientemente intactos como para descartar mezclas que pudieran alterar la cronología.

La investigación también aporta información sobre el funcionamiento de este tipo de armas.

Las flechas envenenadas en el sur de África no buscaban matar por penetración profunda o por un golpe inmediato, sino mediante una acción química retardada. Las puntas, pequeñas y ligeras, estaban diseñadas para romperse y quedar bajo la piel del animal, permitiendo que el veneno entrara en el torrente sanguíneo.

El animal herido podía correr durante kilómetros, mientras los cazadores lo seguían hasta que finalmente se debilitaba. Ensayos toxicológicos previos citados por los autores señalan que el exudado lechoso de Boophone disticha puede resultar letal en pequeñas dosis, y en humanos provoca desde náuseas y pérdida de conciencia hasta parálisis respiratoria.

Un descubrimiento que reescribe la historia

El estudio sugiere que los grupos del Pleistoceno no solo producían herramientas, sino que poseían un conocimiento complejo del entorno. Para manipular estas toxinas fue necesario identificar plantas específicas, extraer y procesar los compuestos activos, combinarlos con resinas o gomas como adhesivos y diseñar armas capaces de administrarlos eficazmente.

Además, los cazadores debieron comprender el comportamiento de las presas y planificar persecuciones prolongadas, confiando en un efecto de largo alcance que no era visible de manera inmediata. Los autores sostienen que esta combinación de planeación, razonamiento causal y conocimiento ecológico constituye un fuerte indicador de complejidad cognitiva humana hace 60 mil años.

El estudio sugiere que los grupos del Pleistoceno no solo producían herramientas, sino que poseían un conocimiento complejo del entorno.
El estudio sugiere que los grupos del Pleistoceno no solo producían herramientas, sino que poseían un conocimiento complejo del entorno. Foto: Science

Los microlitos estudiados no solo muestran restos químicos, también presentan fracturas y microestrías compatibles con su uso en proyectiles. El patrón de residuos sugiere, además, que algunos fueron montados de manera transversal, como se ha observado en flechas holocenas envenenadas conservadas etnográficamente. La comparación con flechas recolectadas en el siglo XVIII, que también utilizaron Boophone disticha, permitió corroborar la presencia de los mismos alcaloides, reforzando la interpretación de los residuos arqueológicos.

El descubrimiento reconfigura la cronología de la innovación tecnológica humana en África austral y obliga a reconsiderar la idea de que la sofisticación en las armas de caza apareció solo en periodos recientes. Para los autores, los resultados muestran que ya en el Pleistoceno tardío existían formas de conocimiento acumulativo, transmisión cultural y experimentación con sustancias químicas naturales que no pueden explicarse únicamente como soluciones prácticas, sino también como expresión de una capacidad simbólica y técnica avanzada.

El estudio concluye que el uso de venenos en flechas durante el Pleistoceno no fue un episodio aislado, sino parte de estrategias de subsistencia complejas que combinaban tecnología, conocimiento botánico y comportamiento cooperativo. Estos resultados se suman a otras evidencias del sur de África que indican que, desde fechas tempranas, los humanos desarrollaban innovaciones de manera acumulativa, modificando su relación con el paisaje y con los animales que cazaban.

Alfonso López Dávila

Alfonso López Dávila

Escribo sobre temas de interés social, salud, política y deportes. Apasionado del futbol, el cine de superhéroes, la ciencia ficción y las películas de Rocky.

Lo dice el reportero