Los agentes de Trump pasaron de los golpes y el gas pimienta, a la crueldad ¬ VIDEOS

19/01/2026 - 5:30 pm

Golpes, humillaciones, acoso... los agentes del ICE aprovechan la inmunidad casi total que les da el gobierno de Trump para ejercer brutalidad sistemática.

Ciudad de México, 19 de enero (SinEmbargo).– A una manifestante detenida le quitaron el sostén y le cortaron el anillo de bodas, y parte de su ropa nunca fue devuelta. A la mayoría les lanzan gas pimienta como si fuera agua. El coche de una pareja fue rodeado por agentes, quienes les apuntaron con armas semiautomáticas a corta distancia.

Stephanie Saul, periodista de The New York Times, detalla lo anterior porque un Juez federal de Minneapolis encontró un patrón de mala conducta por parte de los oficiales de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y les ordenó, a ellos y a otros agentes de inmigración, que dejaran de usar fuerza excesiva contra los manifestantes mientras realizaban sus operaciones en la ciudad. En cierto modo, dijeron los expertos legales a la reportera, la orden del Juez fue bastante mundana porque simplemente ordenó a los agentes federales seguir la ley constitucional establecida, permitiendo protestas pacíficas.

En un artículo de opinión que firma Lydia Polgreen se detalla una nueva etapa en la lucha de Donald Trump dentro de las ciudades de Estados Unidos. Se trata de una fase basada en la crueldad contra ciudadanos o migrantes por igual. El texto se titula: “En Minneapolis, vislumbré una guerra civil”. Y aunque es una manera tremenda de iniciar un artículo, en realidad el título se queda corto con lo que cuenta.

Como corresponsal extranjero con una larga trayectoria, dice Polgreen, “he cubierto guerras civiles en países de todo el mundo. No hace mucho, me habría sorprendido la idea de que una pudiera estallar en cualquier lugar de Estados Unidos, y mucho menos en mi otrora tranquilo estado natal, Minnesota. Y, sin embargo, allí estaba, con los ojos ardiendo y la garganta ardiendo mientras el gas lacrimógeno me cubría, viendo cómo agentes del gobierno federal fuertemente armados invadían un tranquilo barrio residencial a ocho kilómetros en línea recta del suburbio donde estudiaba secundaria”.

En efecto, Polgreen fue corresponsal en África Occidental, el sur de Asia y Sudáfrica antes de ser editor en jefe de HuffPost, director general de Gimlet, redactor de The Orlando Sentinel y en The Times Union en Albany, Nueva York.

Kristi Noem, Secretaria de Seguridad Nacional, negó recientemente que se usen gas pimienta y otros químicos contra la gente, en operativos. Pero luego se retractó y culpó a los manifestantes. Los agentes federales “sólo usan esos agentes químicos cuando la violencia se está produciendo y se está perpetuando”.

“Como muchos estadounidenses, vi con horror y pesar el video del asesinato de Renee Good a manos de un agente del ICE en una calle residencial de Minneapolis. Desde lejos, este trágico y posiblemente criminal acto de violencia podría considerarse incidental a la misión del Presidente Trump de deportar a personas indocumentadas del país. Pero cuando aterricé en Minneapolis el lunes y presencié la magnitud, el alcance y la anarquía de la embestida federal que se desarrollaba allí, comprendí que el asesinato de Good simbolizaba su verdadera misión: escenificar un espectáculo de crueldad en una ciudad que desafía rotundamente la sombría visión de Estados Unidos que Trump tiene de sí mismo”, agrega. El artículo fue publicado en The New York Times.

El texto de Polgreen es, en realidad, sobre la crueldad. Sobre los miles de agentes enmascarados y fuertemente armados, “algunos con un entrenamiento mínimo, [que] han sido desatados en las calles de un estado estadounidense”.

“El Presidente les ha prometido inmunidad legal casi total, liberándolos efectivamente de cualquier restricción constitucional. Se les ha dado licencia ilimitada para secuestrar a cualquiera, no sólo a migrantes indocumentados, sino a ciudadanos estadounidenses con apariencia extranjera, sea lo que sea que eso signifique. Incluso nativos americanos, cuyos antepasados ​​vivieron aquí mucho antes que nadie, han sido detenidos bajo la absurda sospecha de ser migrantes indocumentados. Han maltratado a legisladores locales, detenido y encarcelado a observadores legales sin cargos, gaseado a estudiantes de secundaria y destrozado las ventanas de los autos de conductores desconcertados que tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino. Cualquiera que se interponga en su camino —protestando, filmando sus acciones o simplemente estando en el lugar equivocado en el momento equivocado— es considerado un terrorista doméstico”, afirma el autor.

Trump y su equipo son acusados de crueldad. Es crueldad arriba, en las cúpulas, y a nivel de piso. En las horas posteriores a la muerte de Good, Trump afirmó que había atropellado a su asesino, un agente del ICE, con su auto. La acusó de haberse “comportado horriblemente” e insinuó que era responsable de su propia muerte. La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, fue más allá y acusó a Good de participar en un acto de “terrorismo doméstico”. La Secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, denostó a Good como “una lunática desquiciada”.

“Minnesota está bajo asedio”, concluye Lydia Polgreen en The New York Times. “Puede que aún no sea una guerra civil, pero lo que la Casa Blanca ha denominado "Operación Metro Surge" definitivamente no es sólo, ni siquiera principalmente, una operación de control migratorio. Es una ocupación diseñada para castigar y aterrorizar a cualquiera que se atreva a desafiar esta incursión y, por extensión, el poder de Donald Trump para ejercer una fuerza ilimitada contra cualquier enemigo que desee”.

Fascismo estadounidense

Katie Herchenroeder, colaboradora de Mother Jones quien ha publicado además en Vanity Fair, Vice, New Republic y otras publicaciones, toca el tema de la crueldad en un texto que tituló “Más inmigrantes detenidos por ICE relatan tratos duros y crueles. Un hombre que fue atacado en su casa dice que los agentes le tomaron ‘fotos trofeo’ en sus teléfonos personales”.

La periodista cuenta que esta semana que, según un informe del Minnesota Star Tribune, agentes federales detuvieron a tres trabajadores de un restaurante mexicano familiar horas después de que ellos mismos, los agentes del ICE, cenaran en el establecimiento. Según informes, los siguieron después de que cerraran sus puertas y los arrestaron. No era la primera vez que acudían a un negocio local como clientes antes de arrestar a alguien que trabajaba allí.

Luego detalla un caso que dibuja la crueldad de los enviados de Trump. “Garrison Gibson, de 38 años, dijo que los agentes se presentaron en su casa varias veces y finalmente destrozaron la puerta con un ariete. Después de que agentes armados lo sacaran de su casa, Gibson afirma que se alegraron de su detención”.

“Se tomaron fotos de trofeos con sus teléfonos personales”, dijo Garrison Gibson. Agregó: “Uno se paró a mi derecha. Otro se paró a mi izquierda. Y levantaron el pulgar y se tomaron fotos con sus teléfonos personales”.

Según informes de la Radio Pública de Minnesota –agrega Katie Herchenroeder–, los agentes federales “no permitieron que Gibson se abrigara ni se pusiera un abrigo antes de llevarlo al aire invernal de -16 grados”. Gibson fue enviado a El Paso, Texas, antes de ser devuelto a Minnesota gracias a la intervención de un Juez federal. Llegó a casa justo a tiempo para el cumpleaños de su hija, pero Gibson todavía está luchando contra los esfuerzos del gobierno para deportarlo a Liberia, ‘un país que no ha visitado desde que huyó de una guerra civil allí cuando tenía seis años’”.

Otro relato inquietante proviene de un matrimonio que fue detenido por agentes federales camino al hospital, dice la periodista. Según un informe del Sahan Journal, Bonfilia Sánchez Domínguez sufría dolor de espalda y su esposo, Liborio Parral Ortiz, la llevaba a urgencias cuando agentes del ICE detuvieron el vehículo.

“La hija de la pareja, quien afirma haber estado hablando por teléfono con Ortiz durante la interacción, comentó que el ICE ‘comenzó a abrirles las puertas y a jalarlos. No les hacían preguntas, simplemente los sujetaban’. Ortiz fue detenido y enviado rápidamente a El Paso, Texas, según la familia y el sistema de localización de detenidos del ICE. Según la hija, los agentes del ICE y el personal del hospital han restringido el acceso a su madre en el hospital, e incluso han rechazado al pastor y al abogado de la familia”.

El Fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, le dijo a Lydia Polgreen, de The New York Times: “Esto es tiranía”.

“No hay otra forma de decirlo. Estamos todos conmocionados. Nadie pensó jamás que Estados Unidos se vería así. Ya no tenemos que especular sobre cómo es el fascismo estadounidense. Está a la vuelta de la esquina”.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero