Hieke Goertemaker ha escrito una biografía sobre la amante de Hitler, Eva Braun, en la que asevera que “ella quería seguir viva en la historia” y que por eso pidió a su hermana, poco antes de su suicidio junto a Hitler, que guardase las cartas entre ellos dos, para que al fin se supiera de su relación.
La autora del libro destapa a la verdadera Eva Braun y le quita el título de “rubia idiota”.
“Se la ha retratado siempre como una rubia tontita que tuvo la mala suerte de enamorarse del demonio, pero ésa es una imagen que debe ser corregida”, señala la autora.
La documentación en la que se ha basado la escritora apunta a que Eva Braun era una nazi convencida y entusiasta, que sabía del Holocausto y que pese a todo amaba y daba consuelo a Hitler. La imagen cándida, por tanto, que se ha vendido de Eva Braun y de otras tantas mujeres de los nazis, es una imagen falsa que nada tiene que ver con quienes realmente eran.
La autora desvela una imagen de Eva Braun muy negativa: fumaba a escondidas (Hitler odiaba a las mujeres que fumaban), usaba cosméticos y perfumes caros (prohibidos en aquella época), y “encargaba vestidos y pieles en Francia y calzado en Italia y leía los libros de Oscar Wilde, un autor prohibido durante la época del Tercer Reich.”
Un documental en el que todavía se le exime de responsabilidad en la “solución final”.
Estas tomas en color la muestran inocente. No parece serlo, según la nueva biografía.





