
El cantautor brasileño Pericles Cavalcanti, una figura clave en la música popular contemporánea de dicho país sudamericano, tiene nuevo disco. Se llama Frevox y recrea el ritmo tradicional de Pernambuco, el frevo, con su habitual sentido de la experimentación musical y su ya aclamada sensibilidad artística.
Nacido en 1947 en Río de Janeiro, su padre fue un periodista de deportes pernambucano y su madre una oriunda de Bahía de San Salvador, ambos testimonios de una mezcla cultural que trajo Pericles a San Pablo, la ciudad donde reside desde 1950.
Cavalcanti, que se considera “demasiado brasileño” para ser conocido fuera de su país de origen, es un músico de culto en España y algunos países de Latinoamérica, importante en Brasil por haber compuesto para varios artistas como Caetano Veloso, un compañero de ruta.
Curiosamente, de 1947 también es Egberto Gismonti, el músico de Carmo que tiene entre sus discos más populares uno titulado precisamente Frevo. Pero las coincidencias allí concluyen. No se conocen personalmente, aunque Pericles no duda en expresar su profunda admiración por su afamado compatriota.
Con discos como Blues+55, O rei da cultura y el reciente Muhleres do Pericles, un homenaje a su obra producido por su hija Nina Cavalcanti y que él escuchó sólo cuando estuvo terminado, Pericles Cavalcanti constituye un caso extraordinario de un artista que ha conseguido ser profeta en su tierra merced a un talento inconmensurable y una honestidad intelectual y artística poco frecuentes en nuestros tiempos.
Sigue creyendo en los discos como concepto más que en las canciones absorbidas en solitario y muestra de ello es Frevox, un álbum que al igual que el anterior, O rei da cultura, el músico grabó durante tres años, en un proceso largo donde siempre queda mucho más material en reserva que el que finalmente se da a conocer.
“Cuando llega la hora de afrontar la realización de un disco, suelo tener mucho más material de lo que realmente cabe en él, por lo que comienzo a elegir los temas que más tienen que ver entre sí. Por eso me gusta mucho la idea de un disco, aunque sé que la fragmentación por causa de la Internet hace que las canciones se distribuyan y se escuchen una a una”, dice Pericles en entrevista exclusiva con SinEmbargo.
“Soy de la época en que era importante el concepto del disco y procuro mantener eso”, agrega.
– O rei da cultura tenía un discurso muy fuerte, en cambio Frevox parece un disco más libre. ¿Estás de acuerdo?
– Totalmente de acuerdo. Suelo decir que O rei da cultura es un disco tanto desde el punto de vista sonoro como desde el repertorio más noble. En cambio Frevox es un álbum plebeyo, más pop, con canciones adaptadas a los músicos invitados (Juliana Kehl, Arrigo Barnabé, Arnaldo Antunes, Tiê, Lurdez da Luz y Tulipa Ruiz, entre otros). Es decir, que hice esos temas pensando en los músicos que iba a invitar para el disco.
–Es un disco más libre, pero no abandonas tu arraigado sentido de la experimentación
– Bueno, creo que nunca abandonaré la experimentación. Desde Blues+55, que es un disco que grabé íntegramente en mi estudio, la experimentación se volvió un hábito en mi carrera musical. La misma pieza que da nombre al disco, “Frevox”, es totalmente experimental. Inicia como un frevo, sigue como un funk carioca y termina como una marchita de carnaval. Este tema tiene todo el espíritu del disco, al igual que “PregÃo pop”, que contiene una gran variedad de géneros.
– ¿Qué significa “frevox”?
– Hace alusión a frevo, el género musical de Pernambuco, que fue la primera canción que grabé en forma bastante experimental. Primero grabé la batería, luego el bajo, después la percusión y finalmente la melodía. Cuando la tuve que guardar en el protool y ponerle un nombre, le puse una “x” porque todavía no se me ocurría el título para la pieza. Así que el título del disco es fruto del azar. Debo decir que mucha gente dice “freevox”, lo que da como resultado un significado de “voz libre”, lo que sin duda también destaca sin querer la esencia del disco.
–Por recrear un estilo tradicional y presentar esto que llamas “frevo futurista”, ¿este podría ser el disco más brasileño de tu carrera?
–No había pensado en ello, pero puede ser. Aunque para brasileño, el primero, Canciones, donde había mucha bossa nova. Este, Frevox, tiene cosas muy brasileñas que me gustan mucho como “maxixe”, el género musical nordestino que se expresa en “Sex Maxixe”, el tema que hacemos con Arrigo Barnabé. Sí, es un disco muy brasileño, aunque uno no sepa muy bien lo que eso significa. La nacionalidad brasileña alude a algo muy confuso.

– Sólo en un disco de música popular brasileña podría participar un músico erudito como Arrigo Barnabé. Esas uniones son impensadas en otros corpus musicales
– Precisamente creo que porque la identidad brasileña es tan confusa, ayuda a los encuentros de su propia diversidad cultural y que se produzcan uniones como las que mencionas. Arrigo es además mi amigo desde 1980, cuando nos conocimos y fue prácticamente amor a primera vista.
– ¿Cómo está Arrigo Barnabé? Su música siempre plantea muchos desafíos…
– Efectivamente, a mí también me plantea muchos desafíos. Arrigo está muy bien aunque no ha sacado discos recientes, salvo el que hizo con Luis Tatit y que todavía no escuché. Arrigo participó en el primer concierto de Frevox y la verdad es que es fantástico en el escenario, muy carismático. Él ya había participado en mi disco Mil e Uma, que es el soundtrack del filme de Susana Moraes.
– ¿Cómo vives la carrera musical de tu hijo, Leo Cavalcanti?
–Me gusta mucho. Él está haciendo su propio camino y la música que él hace es muy diferente a la mía. Sería muy triste que mi hijo fuera una repetición de mí. Él tiene además un don especial, que es su bella voz. Todos admiran la voz de Leo y yo también. Todos estos elementos, incluido su público, tan distinto al mío, me permiten tener cierta objetividad al juzgar y disfrutar de su obra.
–¿Cómo ha sido este largo camino de la música?
–Cuando comencé en los ’70 no sabía que iba a trabajar como músico. Pero me quedé tan enganchado con la música que ya no pude hacer otra cosa. Lo que veo con bastante claridad ahora es que haber iniciado con la composición fue el primer impulso y que luego ese primer impulso se expandió hacia la realización de los arreglos, hacia cantar con mi voz propia y grabar mis propios discos. Son diversas maneras en varios niveles de aumentar el oficio de componer música popular.
–¿Y por qué no ha salido tanto fuera de Brasil como otros músicos con los que has trabajado como Caetano Veloso?
– Siempre he pensado que mi música es demasiado brasileña, aun cuando insista con eso de creer que la identidad brasileña es difícil de explicar por lo confusa. Me alegra mucho cuando me hacen notas para España, Argentina o México, como ahora, pero mis discos, si bien no son difíciles, son muy brasileños. No me preocupo mucho por eso, puesto que no tendría ningún sentido para mí tener éxito, como sucede con muchos de mis artistas y compatriotas, sólo fuera de Brasil.




