La SSa federal estima que en los próximos dos años haya una caída de al menos siete por ciento en el consumo de bebidas azucaradas con el aumento de los impuestos a estos productos; el sistema de salud peligra en el mediano plazo, advierte.
Ciudad de México, 11 de septiembre (SinEmbargo).– El Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo prevé que haya una caída del siete por ciento en el consumo de bebidas azucaradas en los próximos dos años, a partir del aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), en lo que calificó como una medida de salud más que como una de recaudación, aunque se esperan beneficios en ambos sectores.
"El consumo de bebidas azucaradas ha provocado una ‘epidemia de enfermedades’ que podrían colapsar en el mediano plazo el sistema de salud", señaló Eduardo Clark, el Subsecretario de Integración y Desarrollo del sector salud federal, durante la conferencia matutina de la Presidenta Sheinbaum.
El funcionario presentó este jueves un informe sobre la medida tomada por el Gobierno de Sheinbaum en el Paquete Económico 2026, de subir el IEPS a bebidas azucaradas y el tabaco. "Ya hoy en México se destinan en todos los sistemas de salud cerca de 180 mil millones de pesos a atender consecuencias médicas del sobrepeso y la obesidad", detalló. "Si seguimos bajo la senda de crecimiento, nuestro país no será capaz de soportar la carga que esto involucra en la salud de las personas".
El IEPS al refresco se aplica desde 2014, cuando comenzó como un impuesto de un peso por litro de cada bebida azucarada. Con este medida en tan sólo en el segundo año, se redujo el consumo en 9.7 por ciento, informó Clark. En 2023, el impuesto era de 1.5 pesos por litro y en 2025 es de 1.65 pesos por litro. Sin embargo, la nueva propuesta incluye para 2026 un IEPS a las bebidas azucaradas de 3.1 pesos por litro.

"Con esto estimamos una reducción del siete por ciento del consumo de refresco, que podría impactar en el primero y segundo año", dijo Clark. Con ello, además se prevé recaudar 41 mil millones de pesos que serán destinados de manera íntegra a la salud de las y los mexicanos. "Esperamos no incrementar el costo, sino reducir el consumo", añadió el funcionario.
Y es que la evidencia global es contundente: medidas saludables como la que se implementa en México "salvan vidas", destacó Clark. "Reducen el consumo de productos dañinos, como es el caso de refrescos y otras bebidas azucaradas. Eso hace que mejore la salud individual y poblacional, además de fortalecer la capacidad productiva de las personas, que no tienen temas de incapacidades, por ejemplo, y generan, aunque no es el punto central, recursos que se destinan a la salud, a la prevención, a la educación", enumeró.
"Todo eso no lo decimos nosotros, lo dicen centenares, sino miles, de médicos, científicos, organizaciones civiles, organizaciones internacionales, organismos multilaterales, en México y en el mundo. Este tipo de medidas saludables como la que implementamos se aplican ya en 119 países en el mundo. Es una política pública probada", añadió.

Por ejemplo, en Reino Unido en 2018 se redujo en 30 por ciento el azúcar en refrescos reformulados. En el mismo año, en Sudáfrica, se redujo en 29 por ciento el consumo de bebidas azucaradas en un año. En nuestro continente también hay ejemplos: en 2014, en Chile, hubo una disminución del 21 por ciento en consumo de bebidas azucaradas tras el impuesto aplicado.
En Estados Unidos, uno de los países más afectados junto a México por este tipo de consumo, hay ejemplos locales. En la ciudad de Berkeley, en California, las ventas de bebidas azucaradas bajaron 9.6 por ciento en el primer año, en 2015, y a los tres años, hubo una reducción acumulada de 52 por ciento del consumo.
La caída en México en 2014, el primer año del IEPS aplicado a bebidas azucaradas, fue de 5.5 por ciento de caídas en las compras de refrescos en el primer año.
"El objetivo es salvar vidas"
Clark afirmó desde Palacio Nacional que se trata de un "paso delante" para fortalecer "estas medidas que salvan vidas". "¿Por qué lo hacemos? En México el refresco es más barato que en la mayoría de los países y nos hemos convertido en el mayor consumidor de refresco por persona en todo el mundo 166 litros por persona al año", dijo.

Incluso una reducción del siete por ciento, como la prevista, reduciría unos 11 litros y medio de consumo por persona.
Además, el funcionario de la Secretaría de Salud (SSa) advirtió ante el alto riesgo de este tipo de consumo: incrementan muertes prevenibles y hay una prevalencia de síndrome metabólico. "Son un factor de enfermedad masiva al ser la principal fuente de azúcar en la dieta mexicana, pero tienen cero valor nutricional: no aportan vitaminas, minerales ni fibra", destacó.
Las consecuencias de consumir bebidas azucaradas
Todo esto ha traído problemas para el sistema de salud mexicano y para la sociedad en general. Uno de cada tres niños mexicanos tiene sobrepeso u obesidad. Muchos ya viven con hipertensión o prediabetes, que en caso de volverse diabetes, nunca se curará.
En México se registran más de 27 mil amputaciones al año: 75 mexicanos se les amputa una pierna o un pie cada día. Además, la diabetes causa más de 100 mil muertes al año: es la segunda causa de muerte en México.

Otro ejemplo: tres veces por semana, por cuatro horas, conectados a una máquina para seguir con vida, hay pacientes que requieren de la diálisis. Se calcula que hay unos 100 mil pacientes de este tipo, cuyo tratamiento le cuesta al sector salud 415 mil pesos al año por cada persona.
"Una de cada tres muertes por infarto está asociada a la diabetes o hipertensión. En los años 80, menos del 10 por ciento de los adultos tenían obesidad. Hoy, tres de cada cuatro adultos viven con sobrepeso u obesidad. La diabetes pasó de dos millones de casos en 1980 a más de 12 millones hoy. La hipertensión afecta ya a uno de cada tres adultos mexicanos", señaló Clark. La epidemia de enfermedades será ahora enfrentada con medidas probadas.




