El Washington Post era orgulloso. Indestructible. Combativo. Y luego llegó Jeff Bezos

05/02/2026 - 5:49 pm

El magnate prometió salvar a uno de los principales diarios estadounidenses, pero una década después el medio enfrenta despidos y un giro editorial que diluye su historia.

Ciudad de México, 5 de febrero (SinEmbargo).- Durante décadas, The Washington Post fue sinónimo de poder periodístico: una redacción temida, influyente, capaz de tumbar presidentes —como ocurrió con Richard Nixon en 1974— y de marcar la agenda pública dentro y fuera de Estados Unidos. Pero ese emblema del periodismo estadounidense atraviesa hoy uno de los momentos más oscuros de su historia. La causa, coinciden veteranos del diario y observadores externos, no es sólo la crisis estructural de los medios, sino una cadena de decisiones tomadas desde la cúspide, bajo la propiedad de Jeff Bezos.

Cuando el fundador de Amazon compró el diario en 2013 por 250 millones de dólares, prometió justo lo que la redacción necesitaba tras años de recortes: tiempo, dinero y visión. En su primera reunión con el personal, recuerda The New Yorker en un amplio artículo, Bezos habló de “una nueva era dorada” y ofreció lo que llamó “runway financiero”. “Puedes ser rentable y encogerte, pero eso te lleva a la irrelevancia o a la extinción”, dijo entonces.

Durante algunos años, la apuesta pareció funcionar. El diario creció con fuerza tras la elección de Donald Trump en 2016 y durante su primer mandato. Pero el impulso se agotó. Según cifras citadas por The Wall Street Journal, el Post perdió 77 millones de dólares en 2023 y otros 100 millones en 2024. Para entonces, Bezos que había prometido paciencia dejó claro que no estaba dispuesto a absorber pérdidas de esa magnitud.

El resultado llegó de forma abrupta. A principios de este año, la redacción recibió un correo anunciando “acciones significativas” y una reunión obligatoria por Zoom. Lo que siguió fue, en palabras de The New Yorker, una “demolición” de escala devastadora: más de 300 periodistas despedidos, cerca de 30 por ciento del personal total.

El FBI allanó la casa de una periodista del Washington Post, Hannah Natanson, supuestamente por trabajar con información filtrada.
El diario estadounidense denunció el allanamiento. Foto: The Washington Post

The New York Times confirmó que los recortes afectaron a prácticamente todas las áreas del diario, desde la redacción hasta el área de negocios. "El Washington Post llevó a cabo una ronda generalizada de despidos el miércoles que diezmó la cobertura deportiva, de noticias locales e internacional de la organización”, reportó el diario. Entre los recortes se incluyeron corresponsales en el extranjero, fotógrafos, editores y reporteros en zonas de conflicto.

La reestructuración cerró la sección de deportes “en su forma actual”, redujo el equipo metropolitano a poco más de una decena de reporteros, recortó la cobertura internacional a cerca de 12 sedes y canceló tanto la sección de libros como el podcast insignia Post Reports. Incluso un corresponsal en Ucrania fue despedido mientras cubría la guerra, según The New York Times.

El editor ejecutivo, Matt Murray, asumió públicamente la responsabilidad. En una llamada con la redacción afirmó que el diario había “perdido demasiado dinero durante demasiado tiempo” y que no estaba “satisfaciendo las necesidades de los lectores”. En un correo posterior, citado por el Times, sostuvo que el Post estaba “demasiado anclado a otra era, cuando éramos un producto impreso dominante”, y reconoció que el tráfico proveniente de búsquedas había caído casi a la mitad en tres años.

Para The Wall Street Journal, los despidos forman parte de un intento por “reinventar el periodismo y el modelo de negocio” del diario. Murray escribió a la redacción que, si el Post quiere “prosperar, no sólo sobrevivir”, debe volverse más flexible y enfocarse en contenido “más relevante” para la audiencia.

Pero dentro y fuera del periódico, las explicaciones no convencen.

Martin Baron, exdirector del Post, calificó la jornada como “uno de los días más oscuros en la historia de una de las mayores organizaciones periodísticas del mundo”. En un mensaje citado por The New Yorker, advirtió que las decisiones tomadas “desde lo más alto” empeoraron una crisis que ya era grave. “Los lectores leales, indignados, huyeron del diario”, dijo, al referirse a la pérdida de más de 250 mil suscriptores tras la decisión de Bezos de bloquear el endoso presidencial a Kamala Harris en 2024.

Jeff Bezos prometió salvar al Washington Post, pero una década después el diario enfrenta despidos masivos, pérdidas millonarias y un giro editorial que diluye su historia. Foto: Washington Post
Jeff Bezos prometió salvar al Washington Post, pero una década después el diario enfrenta despidos masivos, pérdidas millonarias y un giro editorial que diluye su historia. Foto: Washington Post

Esa decisión marcó un punto de quiebre. The New York Times subrayó que la cancelación del endoso provocó una ola inmediata de bajas entre los suscriptores. Para muchos periodistas, fue la señal de que Bezos estaba dispuesto a sacrificar la credibilidad editorial del diario en favor de una relación más cómoda con el poder político.

El descontento se agravó con el giro impuesto a la sección de Opinión, que pasó a centrarse exclusivamente en la defensa de “las libertades personales y los mercados libres”. En The New Yorker, el veterano David Maraniss fue contundente: Bezos compró el Post buscando “gravitas y gracia”, pero hoy “no creo que nos dé —no creo que le importe un carajo”.

Las críticas también alcanzan a Will Lewis, editor y director general nombrado por Bezos en 2023 para rescatar al diario financieramente. Su gestión ha estado marcada por choques con la redacción, planes estratégicos difusos y cuestionamientos éticos por su pasado en la prensa británica. Dos exdirectores del Post llegaron a escribirle a Bezos para pedir su reemplazo. Nunca recibieron respuesta.

Mientras tanto, el contraste con el New York Times es cada vez más evidente. Como recordó The New Yorker, el Times diversificó su oferta, apostó por productos digitales y cerró 2025 con casi 13 millones de suscriptores y ganancias superiores a 190 millones de dólares. El Post, en cambio, no ha vuelto a reportar cifras claras de suscriptores desde el escándalo del endoso frustrado.

Para muchos veteranos, el problema ya no es sólo económico. Es existencial. “Cuando cortas secciones enteras, estás cortando las raíces del árbol”, dijo la columnista Sally Jenkins a The New Yorker. “Mi corazón está roto en cinco pedazos”.

Hoy, con una redacción mutilada y una identidad en disputa, el Washington Post enfrenta un futuro incierto. Algunos exdirectivos han planteado una salida radical: convertirlo en una organización sin fines de lucro, independiente de los intereses de su propietario. De lo contrario, advierten, Jeff Bezos podría pasar a la historia no como el salvador que prometió una era dorada, sino como el hombre bajo cuyo mando el Post dejó de ser indestructible.

Alfonso López Dávila

Alfonso López Dávila

Escribo sobre temas de interés social, salud, política y deportes. Apasionado del futbol, el cine de superhéroes, la ciencia ficción y las películas de Rocky.

Lo dice el reportero