Las nuevas cifras reflejan, por un lado, una persistente debilidad de la demanda interna a causa de la ralentización de la coyuntura china y, por el otro, un descenso de la demanda externa como consecuencia de la débil evolución de la economía mundial. El Gobierno chino intenta cambiar el modelo de crecimiento del país reduciendo la dependencia de la industria exportadora y reforzando el sector de servicios.

Por José Luis de Haro
Ciudad de México, 16 de febrero (SinEmbargo/EconomíaHoy).– Al regreso de la celebración del nuevo año lunar, la segunda mayor economía del mundo continuó mostrando signos de flaqueza. Según los datos oficiales dados a conocer por la Administración General de Aduanas, las exportaciones chinas cayeron un 11.2 por ciento en su tasa interanual en enero, tras el desliz del 1.4 por ciento registrado en diciembre y que hizo creer a muchos economistas que la mala racha podría haber tocado fondo.
En el caso de las importaciones, el descalabro fue aún mayor con una contracción del 18.8 por ciento, cuadruplicando el descenso proyectado por el consenso de los analistas.
Si calculamos estas cifras en la divisa local, las exportaciones cayeron un 6.6 por ciento y las importaciones un 14.4 por ciento. "En general, los datos comerciales indican que la recuperación registrada en diciembre fue producto de un efecto frontal de carga en lugar de una mejora real en la demanda", señaló Zhou Hao, economista de Commerzbank.
La caída de las exportaciones en enero marcó su séptimo mes consecutivo de declive, mientras que la disminución de las importaciones fue su decimoquinto mes.
China registró un superávit comercial en enero mejor que lo esperado de 63 mil 300 millones de dólares, de acuerdo con la Administración General de Aduanas, frente a los 60 mil 090 millones de dólares de diciembre.
Los analistas consultados por Reuters esperaban que las exportaciones se debilitaran un 1.9 por ciento, y pronosticaron que las importaciones bajarían un 0.8 por ciento tras un desplome de un 7.6 en diciembre. El pronóstico promedio de superávit comercial era de 58 mil 850 millones.
"La economía china probablemente se debilitará aún más desde el pasado trimestre, cuando creció a un 6.9 por ciento, dado que los resultados comerciales en diciembre estuvieron fomentados por efectos temporales", coincide Ma Xiaoping, de HSBC. "Las exportaciones a los mercados emergentes fueron particularmente malas, y dejando a un lado la baja demanda, la devaluación competitiva de algunas divisas podría haber jugado un papel en esta situación", matizó.
Los expertos afirman que la debilidad en la demanda global sigue haciendo mella no sólo en las exportaciones chinas sino también entre otras economías asiáticas como la surcoreana, donde las exportaciones se desplomaron en enero en un 18.5 por ciento interanual. Aún así, el gigante asiático sigue mostrando señales mixtas sobre su economía. Las ventas minoristas durante la festividad del Festival de Primavera aumentaron un 11.2% frente al mismo periodo del año anterior, según informó el Departamento de Comercio.
Además de mantener niveles adecuados de empleo, China debe permanecer sumamente atento y alentar la estabilidad de los mercados financieros, sostuvo el primer ministro, Li Keqiang.
Los comentarios del primer ministro fueron publicados por medios estatales, que recogieron un comunicado divulgado en la página web oficial del Gobierno chino. Estos se produjeron después de que China informó un crecimiento económico del 6.9% en 2015. Una serie de indicadores económicos envió señales dispares a los mercados al comienzo de 2016 sobre la salud de la economía china.
"La continuada desaceleración actual de los mercados internacionales ejerce una gran presión sobre la economía de China", afirmó Li. No obstante, aseguró que todavía hay un gran potencial y mucho margen de maniobra gracias a las altas tasas de ahorro.




