México, 17 Jun. (Notimex).- La Iglesia Católica invitó a sus fieles a razonar su voto, al señalar que "nada está determinado todavía" y advirtió que al inclinarse por un candidato, hay que recordar que "el ejercicio de gobierno no lo realiza una persona aislada".
En el editorial del semanario "Desde la Fe", insistió en la necesidad de acudir a las urnas a ejercer el derecho al voto porque "la indiferencia, el pesimismo o la ausencia son actitudes irresponsables que no construyen una sociedad ni consolidan la democracia".
A dos semanas de las elecciones federales, el órgano informativo del Arzobispado de México, señaló tres aspectos fundamentales en relación con los comicios.
El primero, cumplir con la obligación y el compromiso de acudir a las urnas y ejercer efectivamente el voto, pues la anulación del mismo o dejar las boletas en blanco “son opciones muy discutibles ya que no expresan con claridad ninguna decisión”.
El segundo, razonar el voto y analizar a los equipos de los candidatos, porque ellos no gobernarán solos. “Un ciudadano informado y comprometido con sus valores religiosos y éticos es el que construye la verdadera democracia.
El tercero consiste en elegir con cuidado por quién votar para el Congreso, al considerar que “en los últimos años hemos experimentado una enorme, lamentable y costosa división e ineficiencia entre quienes han formado parte del Poder Legislativo”.
En los días siguientes se debe reflexionar con claridad y responsabilidad para tomar decisiones con vocación democrática “sobre el México que queremos construir” y llama a los fieles a dejar de lado “la demagogia vacía, la apatía y el encono; vayamos más allá de la mercadotecnia y la publicidad”.
Más adelante, en la homilía de la misa dominical dedicada a los padres de familia en su día, el cardenal Norberto Rivera dio un mensaje en el que enfatizó el carácter espiritual de la iglesia católica y su ministerio.
“El reino de Dios no es un programa político ni un proyecto económico, sino valores centrados en la persona de Cristo”, dijo, si bien reconoció que dicho reino afecta la realidad humana y transforma las relaciones entre los hombres.
La Iglesia Católica no es un poder, sino un servicio; “no es una organización perfecta frente a los poderes políticos y económicos, sino un organismo vivo y vivificante”, aclaró.
Por eso, no debe ser “una organización poderosa y dominadora que se impone por las armas o el dinero”, aunque, por esa misma razón se expresa en multitud de agrupaciones y actividades cada vez más extensas y numerosas.




