La comida francesa es maravillosa, pero como dicen, "en gustos se rompen géneros". Un grupo de niños así lo demostró, ya que durante un experimento culinario les dieron una "probadita" de diferentes platillos que la gente en Francia suele comer durante las tres comidas principales del día. La mayor parte de los pequeños rechazó los platillos, aunque no todo fue desprecio. No te pierdas sus reacciones, que además de honestas resultan cómicas.
Ciudad de México, 8 de noviembre (SinEmbargo).- Un video publicado en Youtube muestra las reacciones de niños estadounidenses al momento de probar tres comidas típicas francesas -desayuno, almuerzo y cena-. Según los pequeños jueces el resultado es un desastre culinario, ya que lo que a uno pudiera parecer un manjar, para ellos más bien es una pesadilla.
WatchCut Video publicó este curioso experimento cuya finalidad es conocer el comportamiento de los niños al enseñarles las costumbres alimenticias de otros países.
Para el desayuno les sirven cereal con chocolate caliente y un cuernito o "croissant". Según la valoración de los jueces, esta comida es “rara”, “horrible”, algo de un país extraño y al que alguno dice no querer visitar -habrá que ver si la opinión prevalece cuando crezca-.
De plato para el almuerzo el menú se vuelve algo exquisito, ya que les sirven “tartare de boeuf” (carne tártara o cruda) y mejillones en salsa de queso Roquefort. ¡Ah, y papas a la francesa!. Aunque a unos les gustó, para la mayor parte la respuesta era un “no” rotundo. Entre lo crudo y el sabor fuerte del queso el disgusto se hacía presente en los gestos de los niños.
Luego fue el turno de la cena: pan, queso brie y las famosas "cuisses de grenouille” o "ancas de rana”, además de paté. Para los pequeños no hubo mucha diferencia, ello a pesar de que para algunos las ancas resultaron llamativas. De cualquier modo, los estadounidenses rechazaron la costumbre culinaria francesa.
Finalmente llegó la hora del postre y quizá con él la mayor decepción. De niño uno piensa en helados, dulces, cualquier cosa azucarada. Pero no, a ellos les tocó un plato de quesos y vino tinto. Lógicamente la propuesta no agradó.




