En este municipio se planea la construcción de entre 4 mil 500 y al menos 7 mil viviendas nuevas. El problema es que ya no hay agua y la infraestructura urbana está rebasada.
Ciudad de México, 11 de febrero (SinEmbargo).— A pesar de la crisis hídrica, la saturación vial y los problemas de drenaje que enfrenta el municipio de Naucalpan, en el Estado de México, se siguen autorizando miles de nuevas viviendas. Activistas y vecinos de la zona han denunciado que, aunque hubo un cambio de gobierno y actualmente Morena gobierna el municipio, los proyectos habitacionales continúan, principalmente en zonas como Lomas Verdes y Ciudad Satélite, aun cuando ya no hay agua suficiente y la infraestructura urbana está rebasada.
“Las grandes inmobiliarias construyen edificios de 20 y hasta 30 pisos. Eso lo habíamos logrado detener aquí. Por ejemplo, en un lugar conocido como El Cerrito, que estábamos protegiendo porque lo querían invadir, conseguimos frenar el proyecto. Desafortunadamente, a partir del final del trienio anterior y en el actual ya no ha habido manera de detener a las desarrolladoras. En Naucalpan ya no hay agua. No la hay. De hecho, desde 1957 existe una restricción, pero con la crisis del Cutzamala se ha limitado aún más y, pese a ello, hay más de 12 proyectos en curso”, señaló en entrevista María de los Ángeles Huerta, exdiputada federal por Morena e integrante de colectivos ciudadanos de Naucalpan.
Las denuncias provienen del Colectivo Voces del Pueblo, el Movimiento Nacional de Organizaciones en Defensa de la 4T y Habitantes Organizados de Naucalpan de Juárez, quienes elaboraron el Informe Estratégico sobre el Impacto Urbano y la Crisis Hídrica en el municipio de Naucalpan. En el documento advierten que se planea la construcción de entre 4 mil 500 y al menos 7 mil viviendas nuevas.
De acuerdo con el informe, el desarrollo de estas viviendas implicaría una demanda adicional de al menos 4.5 millones de litros de agua diarios. El problema, subrayan los vecinos, es que ese recurso simplemente no existe.
“El problema que hoy vive Naucalpan es un crecimiento anárquico, sin una vigilancia clara de la Federación, a través de la Conagua; del Gobierno del Estado, ni del municipio, que ha otorgado permisos a grandes empresas inmobiliarias. Estamos hablando de al menos 10 o 12 desarrolladoras que han invadido el territorio. Pero lo más grave es que no hay agua, no hay servicios y no hay movilidad, y los tres niveles de gobierno no se han puesto de acuerdo para frenar esta situación”, agregó Huerta.
Por su parte, Esther Tapia, activista y abogada que acompaña a vecinos afectados, explicó en entrevista con SinEmbargo cómo se ha deteriorado el suministro de agua en distintas colonias, donde —aunque el acceso al agua se presume como un derecho— en la práctica no está garantizado. Las diferencias, dijo, se observan principalmente en el esquema de tandeo, que incluso estaba diferenciado en el cobro:
“Antes, el agua se suministraba por tandeo en las colonias y había diferencias hasta en el pago. Por ejemplo, el tandeo popular significaba que el agua llegaba de tres a cuatro días a la semana. El otro esquema era de cinco a seis días. Hoy, el tandeo popular es, a veces, una o dos veces por semana, y en algunos casos una vez cada 15 días”, detalló.
Naucalpan depende del Sistema Cutzamala, actualmente en crisis, y se encuentra en veda hídrica desde 1957. Aun así —denunciaron habitantes, abogados, especialistas y activistas— se siguen otorgando permisos de construcción, mientras colonias enteras pasan semanas sin acceso al agua.
"Gastamos los apoyos en pipas"
Huerta coincidió en que la falta de agua en varias colonias de la zona ya tiene un impacto social en las familias. Señaló que incluso quienes reciben apoyos de los programas del Bienestar terminan destinándolos a pagar el tandeo de pipas, a pesar de que el acceso al agua debería estar garantizado como un derecho humano.
“Es muy grave, porque lo peor es que el agua ya está faltando, sobre todo en las colonias populares. Mucha gente me dice: ‘ya no tenemos agua, tenemos que comprar pipas’. Lo que nos dan del programa del Bienestar lo estamos gastando en pipas de dos o tres mil pesos al mes, a veces cada mes o cada dos meses, para poder tener agua. El tema es realmente muy grave”, subrayó.
Respecto a la postura de las autoridades y a quién corresponde frenar la entrega de permisos, la activista y exlegisladora morenista explicó que el problema radica en la fragmentación de competencias entre los distintos niveles de gobierno. “El tema de Conagua es federal; algunos permisos son estatales y el cambio de uso de suelo es municipal. Llevan años echándose la bolita: que si fue el otro el que dio el permiso, que este no lo otorgó, pero sí dio uno local, y con ese se brincan el estatal”, apuntó.
A ello se suma que los cambios de partido en el gobierno municipal tampoco han contribuido a frenar el problema. De acuerdo con la abogada Esther Tapia, cada administración termina convalidando las irregularidades heredadas, bajo el argumento de que fueron autorizadas por gobiernos anteriores.
“Aquí hay una gran violación a los usos de suelo, pero esto lo han hecho todas las autoridades, no nada más esta administración. El problema es que todas vienen convalidando lo ilegal que hizo la anterior, con el pretexto de que fue aprobado antes”, sostuvo.
No obstante, la litigante enfatizó que las autoridades en turno no deberían escudarse en ese argumento. “Si tú eres la autoridad actual, tú eres quien tiene hoy la responsabilidad de vigilar que esos cambios de uso de suelo se hayan aprobado de manera legal”, afirmó.
De acuerdo con la activista, las zonas más afectadas son Tecamachalco y Lomas Verdes, donde se ha permitido una densificación muy por encima de lo autorizado.

El boom inmobiliario en Lomas Verdes
Lomas Verdes surgió a finales de la década de 1960, en el municipio de Naucalpan, como un proyecto de vivienda unifamiliar de nivel medio, inspirado en modelos europeos y concebido como una ciudad autosuficiente, de baja densidad y rodeada de áreas verdes. El desarrollo fue impulsado, entre otros factores, por la prohibición de nuevas subdivisiones residenciales en el entonces Distrito Federal, de acuerdo con el reportaje Lomas Verdes, el sueño que no fue y se confunde con Satélite, publicado por El Universal en 2023.
Diseñado originalmente por los arquitectos Juan Sordo Madaleno y Luis Barragán, el plan contemplaba supermanzanas, amplias avenidas y servicios subterráneos. Sin embargo, con el paso del tiempo el proyecto se fue distorsionando por disputas en torno a la densidad y por la presión de intereses inmobiliarios. El resultado ha sido un crecimiento acelerado, hoy marcado por la proliferación de edificios de departamentos, el deterioro de zonas antiguas y graves problemas de movilidad, inseguridad y planeación urbana.
“Los cambios de uso de suelo para vivienda unifamiliar los incrementaron hasta permitir 14, 15, 20 o incluso 25 viviendas en un solo lote”, relató Esther Tapia.
Como ejemplo, mencionó el caso del fraccionamiento Las Américas, ubicado cerca del Palacio Municipal. “En un lote de 130 metros cuadrados aprueban cuatro viviendas, cuando el uso de suelo autorizado es para lotes de 150 metros y una sola vivienda”, explicó.
Por su parte, María de los Ángeles señaló que los vecinos han solicitado a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) información sobre los permisos otorgados, sin obtener respuestas claras. “Todo se está haciendo en lo oscurito. Ya no se pide permiso al Cabildo. Se toman decisiones sobre permisos y cambios de uso de suelo en zonas que eran residenciales”, denunció.
La activista enfatizó que estas prácticas han generado un vacío de autoridad que ha permitido el crecimiento urbano desmedido, sin que ninguna instancia asuma plenamente su responsabilidad. “Hay una especie de vacío de autoridad que no ha puesto orden”, sostuvo.
En el mismo sentido, Esther Tapia afirmó que muchas de estas decisiones se toman fuera del marco normativo, ya que los cambios de uso de suelo dejaron de ser aprobados por el ayuntamiento.
“Los usos de suelo deberían aprobarlos el ayuntamiento. Ya no los aprueba el ayuntamiento; los aprueba el o la directora de Desarrollo Urbano, en contravención de todo el marco normativo”, advirtió.
Además, la abogada señaló que cuando la ciudadanía intenta impugnar estas decisiones por la vía legal, las demandas suelen ser desechadas, lo que deja a la población sin herramientas para defenderse. “Nos desechan por falta de interés jurídico. Nos dejan en un total estado de indefensión”, concluyó.
Gobiernos de todos los colores
Desde el año 2000, Naucalpan ha sido gobernado por administraciones de prácticamente todos los partidos políticos. Eduardo Alfredo Contreras y Fernández llegó al poder con la coalición PAN-Verde y gobernó de 2000 a 2003; le siguió Angélica Moya Marín, del PAN, entre 2003 y 2006, y posteriormente José Luis Durán Reveles, también panista, de 2006 a 2009.
El primer cambio de signo político ocurrió en 2009, cuando Azucena Olivares Villagómez asumió la presidencia municipal con la coalición PRI-Verde Ecologista, cargo que ocupó hasta 2012. La misma alianza se mantuvo en el trienio siguiente, de 2012 a 2015, con David Ricardo Sánchez Guevara como alcalde.
Para el periodo 2016-2018 regresó el PAN, con Edgar Olvera Higuera. Fue hasta 2019 cuando Morena llegó por primera vez al gobierno municipal, en coalición con el PT y Encuentro Social, con Patricia Elisa Durán Reveles, quien gobernó de 2019 a 2021.
Sin embargo, en la siguiente administración el municipio volvió a cambiar de colores con el retorno de Angélica Moya Marín, ahora al frente de la coalición PRI-PAN-Verde, durante el periodo 2022-2024. En la administración actual, Morena retomó el control del municipio con Isaac Martín Montoya Márquez, postulado por la coalición Morena-Verde-PT.
De acuerdo con el Informe Estratégico sobre el Impacto Urbano y la Crisis Hídrica en el municipio de Naucalpan, elaborado por vecinos de la demarcación, al menos nueve proyectos inmobiliarios en desarrollo representan una demanda hídrica adicional que el municipio no está en condiciones de cubrir.
La reducción en las tandas de agua, explicó la abogada Esther Tapia, afecta de manera directa a familias que habitan viviendas construidas desde las décadas de 1970 y 1980, durante una etapa de fuerte crecimiento poblacional. Debido a la topografía del municipio, detalló, nunca fue posible suministrarles agua de manera diaria, y hoy “ven perjudicadas sus actividades, porque el agua es indispensable para la vida en general”.
Incluso en zonas donde antes había abasto diario —porque no se requerían bombas para la distribución— ahora también se aplica el tandeo. Esto ocurre, subrayó Tapia, porque el municipio no conoce con certeza la disponibilidad real de agua que recibe ni del Gobierno federal ni del estatal.
“Hemos solicitado por transparencia, por escrito, los oficios correspondientes y no nos han podido responder porque no conocen el dato”, afirmó.
A pesar de estas carencias, la abogada señaló que las autoridades continúan otorgando factibilidades de agua condicionadas para nuevos desarrollos habitacionales. Como ejemplo citó el caso de Terralago, donde se construyeron mil 533 viviendas sin contar con un pozo propio. En ese proyecto, denunció, el municipio pretende realizar de manera ilegal la relocalización de volúmenes de agua.
“En términos coloquiales, lo que dicen es que van a trasladar el agua de un pozo que estaba en El Molinito y en Tecamachalco hasta Lomas Verdes”, explicó, algo que calificó como “técnicamente imposible”.
Tapia advirtió que el pozo perforado ya rebasó la profundidad autorizada sin encontrar agua, por lo que existe el riesgo de que las nuevas viviendas se conecten a la red existente, reduciendo aún más el suministro para colonias y fraccionamientos cercanos. “Y en ese mismo tenor están todas las demás viviendas que se están autorizando”, alertó.

Eterno tráfico vial
Pero el problema no se limita al abasto de agua. A ello se suma una crisis de movilidad, con una saturación crítica en vialidades como Lomas Verdes y Periférico Norte.
El documento advierte que avenidas como Periférico Norte, Conscripto y Lomas Verdes ya operan por encima de su capacidad y que, con la entrada en operación de nuevos desarrollos inmobiliarios, podrían incorporarse hasta 10 mil vehículos adicionales. Esto, señala, incrementaría los tiempos de traslado diarios hasta en un 30 por ciento.
“Antes hacíamos unos 10 minutos para salir a Periférico y ahora hacemos hasta 45 minutos, precisamente por la saturación de las vialidades. Y te hablo de colonias o fraccionamientos cercanos a Periférico. Si hablamos de las partes altas, como Lomas Verdes, del lado oriente o poniente, colonias como Plan de Ayala, Tepic, Machalcó o Benito Juárez hacen hasta dos horas”, explicó la abogada Esther Tapia.
Otro de los focos de alerta es el drenaje.
En zonas como Alce Blanco, el cambio de uso de suelo de fábricas a edificios habitacionales ha provocado inundaciones recurrentes, colapsos en la red de drenaje y un encarecimiento del costo de vida, denunciaron los vecinos.
Entre los proyectos señalados se encuentra ALIAH Developments, ubicado en avenida Lomas Verdes 77, el cual cuenta con una licencia municipal en trámite para obra nueva.
De acuerdo con los habitantes de la zona, se estima la construcción de 461 departamentos, lo que agravaría tanto la escasez de agua como la saturación vial en un área ya crítica.
Otro caso es Urban Lomas Verdes, donde, según denuncian, la urbanización continúa sobre una infraestructura que ya se encuentra rebasada.
En Santa Cruz Residencial, en la zona de Cruz del Monte, en Ciudad Satélite, los vecinos reportan una densificación acelerada en un área que originalmente fue planeada como de baja densidad.
El Corredor Alce Blanco, impulsado bajo el Plan Maestro del Acuerdo ARENA, también fue señalado por detonar procesos de gentrificación y el desplazamiento del suelo industrial.
Finalmente, se mencionó el proyecto Quiero Casa Lomas D, en la colonia El Mirador Lomas Verdes, el cual —de acuerdo con los vecinos— incrementa la demanda de agua en una zona que se mantiene bajo veda hídrica desde 1957.

Asimismo, se mencionó la Unidad San Esteban, en la colonia del mismo nombre.
Los vecinos también advirtieron sobre los desarrollos de Vivienda del Bienestar 1 y 2, impulsados por el Gobierno federal y Conagua. Señalaron que estos proyectos presionan redes de agua y drenaje obsoletas y que, hasta ahora, no se les ha presentado un plan de ampliación de servicios básicos que acompañe la construcción de viviendas.
No obstante, dentro de todos esos desarrollos hay un caso particular, que es Terralago Lomas Verdes, desarrollo que fue frenado por un juez federal al no contar con agua garantizada.
En ese juicio se acreditó que Conagua no otorgó la factibilidad hídrica y que el negocio privado no puede estar por encima del derecho humano al agua y al medio ambiente.
“Terralago, es el único proyecto que hemos podido detener. El único único que han podido detener”, confirmó María de los Angeles.
La abogada Tapia, quien acompaña a los vecinos, explicó que la obra se encuentra suspendida por el amparo 169/2024, otorgado por el Juzgado Cuarto de Distrito.
Este desarrollo, que contemplaba alrededor de mil 500 viviendas, representa daño ecológico, impacto al acuífero y no cuenta con factibilidad de agua.




