El adiós de Mourinho en el Real Madrid: expulsado, cansado, abucheado y sin una Champions

21/05/2013 - 12:00 am

Ciudad de México, 21 de mayo (SinEmbargo).–Mourinho eliminó al Barcelona en 2010, en un Camp Nou con los aspersores de riego encendidos, mientras el portugués corría en el campo con el dedo índice de su mano derecha apuntando la tribuna alta detrás del arco norte del estadio. El portero blaugrana, Victor Valdés, quiso detenerlo pensando que se trataba de una burla hacia  la afición local. Mourinho lo apartó  y siguió su camino.

Esa eliminación no sólo significó para el club culé un descalabró importante internacional. Mourinho mató la ilusión blaugrana de jugar la final de la Champions League en pleno estadio Bernabéu. El portugués se convirtió en el enemigo público número uno de Cataluña.

Mou se coronó campeón en Madrid con un Inter que ganó todo lo que jugó en 2010. En medio de la final, el secreto a gritos de que Mourinho sería el próximo entrenador del Madrid ilusionaba a una afición merengue que llevaba sufriendo por el esplendor de un Barça que revolucionó el futbol.

A su llegada, el club entregó los poderes absolutos de gestión deportiva al portugués. Jorge Valdano se hizo a un lado cuando el ego de Mourinho se interpuso en sus funciones directivas. Las problemáticas decisiones del entrenador fueron soportadas por soportadas por el presidente Florentino Pérez siempre pensando en el único objetivo que tenía el Madrid hacía 8 años: La Champions League.

La lucha de poderes tuvo en la prensa deportiva a su principal portavoz. Las redacciones especializadas de Madrid y Barcelona se convirtieron en trincheras de palabrería y amarillismo barato. Josep Guardiola y José Mourinho, alimentaron cientos de páginas con rumores, gestos y declaraciones sacadas de contexto que pusieron la rivalidad más grande de España en un punto de estrés máximo.

Mou supo revertir el panorama tras perder 5-0 en su primer clásico. Con la entereza de quien fuera traductor en el FC Barcelona, el portugués mostró las habilidades que le permitieron ganar dos Champions League con dos equipos distintos. Desde Vicente del Bosque, el madridismo nunca se había sentido en las manos correctas, cobijados por el temperamento explosivo de Mourinho que puso al Real Madrid capaz de jugarle de frente al Barcelona con Cristiano Ronaldo como bandera.

En su primer año, la ilusión se apagó pronto tras quedar segundo en la liga y quedar fuera de la Champions. El Barcelona ganó las dos competencias. La Copa del Rey enfrentó a los dos colosos con la posibilidad de que el equipo de Guardiola consiguiera su segundo triplete consecutivo. En el estadio de Mestalla, Cristiano Ronaldo remató con la cabeza un centro que significó el primer título de Mou en el equipo blanco.

La copa doméstica fue festejada en grande. Mou había demostrado que ganarle al Barcelona era posible con su estilo. Lo que en otros tiempos la temporada hubiese sido mala, en ese 2010 resurgía la posibilidad de poner al Real Madrid arriba de los culés.En su segundo año, perdió la supercopa frente al Barcelona. Mou calificó ese título como “pequeño”. El Madrid mejoraba considerablemente con respecto al año pasado. La liga fue blanca con récord de puntos, sin embargo, la semifinal de la Champions siguió siendo el mismo obstáculo que dejaba a la afición merengue en ascuas.

Mourinho posee la cualidad de nunca estar en medio. Negro o blanco, el lusitano dirigió su tercer año con los nervios a flor de piel. Sus peleas en el vestuario blanco de todo su proceso se acrecentaron y salieron a la luz. La espalda que le dieron sus capitanes fue el preámbulo para que la temporada terminara en fracaso. Una dolora derrota en semifinales de Champions y  una liga perdida con mucha anticipación, hicieron de los rumores una tormenta.

La final de Copa del Rey tras eliminar al Barcelona, llegaba como premio de consolación con Iker Casillas sumido en el banco de suplentes y la partida de Mourinho en el aire. El Atlético de Madrid fue el rival por la copa en la cancha del Santiago Bernabéu. Mourinho se fue expulsado del partido por un reclamo airado.

Era la última vez que se sentaría en el banco de suplentes local. Ayer, Florentino Pérez dio por terminada la relación del club con el entrenador. La última imagen de Mou fue bajando la escalinata hacia el vestidor, expulsado, cansado, con el pelo lleno de canas, abucheado y sin una Champions.

Francisco Espinosa

Lo dice el reportero