
Ciudad de México, 4 de jun (SinEmbargo).- "En diez años tendremos el cielo lleno de drones", dijo a manera de profecía Wolfgang Wieland, experto en seguridad interior y vocero del partido Los Verdes en Alemania. ¿La razón? Deutsche Bahn, la empresa de ferrocarriles local, prueba pequeños sistemas aéreos no tripulados para vigilar a los grafiteros.
Ésta es apenas una de tantas funciones que en el mundo se prueban con estos vehículos voladores no tripulados. Las aplicaciones son de lo más variado, desde monitoreo climático, periodismo, hasta el ocio mismo. Sin embargo, en un panorama mundial en el que todos buscan como colgarse de esta tecnología, muchos olvidan una de las principales funciones de estos artefactos.
La fijación mundial sobre estos aparatos voladores se centra sobre todo en su capacidad bélica, a pesar de los esfuerzos de muchos sectores por hacerlos incursionar en otros ámbitos.
Esta semana, el Ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian, dijo pretender incorporar progresivamente drones a su Fuerza Aérea con el fin de llegar a sustituir sus aviones de combate por esos aparatos no tripulados en 2030.
"Con nuestros socios europeos tenemos que agruparnos para implicar a nuestras industrias en la puesta en marcha de drones para nuestras propias necesidades", aseguró el ministro en un artículo publicado por el diario Les Echos.
El ministro galo admitió tener contacto con estados Unidos e Israel, únicos fabricantes de estos aparatos, para que su plantilla aerea sea sustituida por completo por estos polémicos aviones.

Actualmente el principal instrumento de demostración de fuerza por parte de EU en el exterior está representado por estos artefactos. Sin embargo, el uso indiscriminado de estos le ha traído críticas al gobierno de Barack Obama, quien ha sido acusado de abusar de su poder con este tipo de armas.
En marzo de este año, un tribunal federal de apelaciones decidió que el gobierno de Barack Obama carece de justificación para mantener en secreto los ataques con aviones sin tripulación y le exigió dar detallada respuesta a la demanda presentada en solicitud de información.
Lo anterior fue en reacción a los cada vez más frecuentes ataques hechos con drones por parte de las fuerzas armadas estadounidenses. Al respecto, un tribunal federal de apelaciones decidió que el Gobierno de EU carece de justificación para mantener en secreto los ataques con aviones no tripulados y le exigió dar respuesta detallada a la demanda presentada en solicitud de información.
Mientras tanto, las críticas se han hecho más intensas. Hasta hace poco estas habían sido mayores entre la oposición conservadora, pero recientemente algunos demócratas protestan por las operaciones encubiertas, publicó El País.
A principios de este año, el Senador republicano Lindsey Graham declaró que los drones estadounidenses mataron al menos a cuatro mil 700 personas en estos últimos años. Por otra parte, Jameel Jaffer, responsable jurídico de la Asociación de Libertades Civiles Americana (ACLU) fue más crudo al respecto. "El público tiene derecho a saber a quién está matando el Gobierno, por qué, en qué países y bajo órdenes de quién", declaró el representante del grupo que reclama acceso a estos datos.
PREDICCIÓN Y ACCESIBILIDAD
Desde hace años los vehículos no tripulados son motivo de polémica. La llamada deshumanización de la guerra y su falta de regulación han despertado todo tipo de opiniones encontradas. No obstante, lo cierto es que no sólo sirven para hacer guerra.
Independientemente de su potencial destructivo, es evidente que Estados Unidos está empeñado en sacarle el máximo provecho a esta tecnología, no sólo para fines bélicos o de vigilancia civil.
El ejemplo más reciente es el de Científicos de la Universidad de Oklahoma, que actualmente desarrollan y construyen aviones no tripulados para enviarlos al centro de los tornados de gran intensidad y enviar datos a meteorólogos al instante.
Teniendo presente el tornado que el 20 de mayo de este año mató a 24 personas en Moore, Oklahoma, la iniciativa parece adecuada por parte de los investigadores que planean detectar la formación del tornado basados en datos de humedad, temperatura y presión por medio de estos aviones.
Los datos colectados por los drones mientras vuelan por la tormenta, así como ciertos detalles serán fundamentales para poder multiplicar el tiempo de adelanto de los pronósticos meteorológicos y así evitar futuras tragedias.
No obstante, hay también aquellos que han vislumbrado las posibilidades de negocio con estos aparatos como estandarte y –aunque las investigaciones científicas prometan– la vigilancia sigue siendo prioridad y hay quien busca, además de lo anterior,un buen precio.

Por sólo 600 dólares, 3D Robotics, una compañía de Tijuana, vende al público drones capaces de grabar video y tomar fotografías en un radio de hasta dos kilómetros. Actualmente, esta compañía emplea a más de 70 personas a ambos lados de la frontera, y sus clientes van desde aficionados a la robótica, hasta los lugares más alejados del mundo.
Dirigida por el estadounidense Chris Anderson y el mexicano Jordi Muñoz, 3D Robotics tiene la virtud de acercar un tipo de tecnología que comenzó siendo millonaria y de uso exclusivamente militar, a personas con los planes más diversos, desde agricultura hasta deportes, pasando por la obvia función de vigilancia de inmuebles.
"Nos olvidaremos de que los drones iniciaron en la industria armamentística y comprar uno será tan normal como ir a Wal-Mart", dijo Anderson a El País.
Por otra parte, dentro de los más entusiastas con este uso para los drones destaca Google, que anunció la semana pasada que invertirá 10.7 millones de dólares en Airware, una compañía que desarrolla inteligencia para aviones no tripulados.
Sin embargo, aunque esta compañía ya haya utilizado drones para el desarrollo de Google Maps, Eric Schmidt, su presidente se manifestó en desacuerdo con que la tecnología de drones esté disponible para cualquier persona, recomendando prohibir su venta al público en general.
Todo indica que, sin importar la función que se les asigne, estos artefactos no quedan al margen de la polémica. No obstante, la única certeza es que ya no forman parte del futuro. Los drones, en caso de que alguien aún conserve un asomo de duda son el presente.





