
Ciudad de México, 2 de noviembre (SinEmbargo).– En algún momento del siglo XX tomar fotografías de las personas fallecidas se convirtió en una actividad exclusiva de peritos judiciales y la denostada fuente policiaca de los medios informativos. Sin embargo, lo cierto es que la fascinación por la muerte y todo lo que la rodea no deja de ser un reflejo de cada época y sus costumbres.
La incursión de cámaras fotográficas y de video en los teléfonos celulares ocasionó que prácticamente cualquier instante de la vida diaria pueda ser capturado. Así, mientras otros hábitos propias de estos tiempos se convierten en una parte ineludible de la rutina, por qué no habrían de estar presente en otros momentos, digamos, menos ordinarios.
Así, la que parece la nueva moda en las redes sociales llega de la mano de Instagram. No obstante, a pesar de su formato sencillo y aparentemente inofensivo, ya está causando polémica por las fibras sensibles que toca para algunos internautas.
Los selfies o autorretratos tomados con las cámaras de los smartphones llevan ya varios años practicándose para diversión de algunos y para mal de muchos otros que detestan esta costumbre. No obstante, parece ser que esta seguirá durante mucho tiempo más, al menos hasta que los teléfonos celulares inteligentes sean desplazados por un gadget más novedoso.
Sin embargo, ahora los selfies hacen su aparición en eventos en los que, dada su solemnidad, hubiera sido impensable imaginarlos en el pasado. De esta manera, en medio de polémicas y de las interminables discusiones sobre la glorificación de lo banal, llegan los "funeral selfies".
El nombre no necesita demasiada explicación, se trata simplemente de un autorretrato tomado en el contexto de las honras fúnebres. Pero, mientras algunos de estos improvisados artistas visuales no pasan de los espejos de los baños de las funerarias, hay algunos (los más aventureros) que se animan incluso a tomarse una fotografía con sus seres queridos (muertos, obviamente).
Sin embargo, es en este punto en donde la polémica brota con mayor fuerza y divide opiniones. Mientras hay quienes toman el asunto como una imprudente muestra de narcisismo juvenil, hay quienes se toman el tema mucho más en serio y señalan las "incorrecciones" de este fenómeno que poco a poco ha ido inundando las redes sociales en donde se comparten imágenes.
Por si fuera poco, y para levantar ámpula (más) entre los inconformes, existen otras comunidades virtuales como Tumblr, en donde ya existen blogs consagrados a recolectar las muestras más "destacadas" de esta tendencia. De estas, es #funeral la que está más nutrida, aunque sus notas moralizantes al pie de cada imagen la hacen tendenciosa. Por el contrario, "Selfies at Funerals" creada por el escritor Jason Feifer de la revista Fast Company, lo hace de manera más neutra.

No obstante, el sitio Gawker fue claro al respecto y condenó abiertamente a todos estos fotógrafos amateur.
"Los Selfies en los funerales son lo último que verás en tumblr antes de morir debido a que tu cuerpo simplemente se apagará una vez que se da cuenta de que está siendo forzado a compartir el mismo plano de existencia con el tipo de personas que piensan que es completamente normal tomar selfies en los funerales y subirlos a sitios de redes sociales con el subtítulo 'amo mi pelo hoy, odio la manera en la que estoy vestida hoy' y la etiqueta '#funeral'."
De igual manera, otros medios como The Atlantic o Wire se referirieron a estos blogs con el mismo rigor, aunque también hay otros que salieron en su defensa.
En el supuesto de que exista una manera adecuada para llorar y mostrar luto, habría que cuestionar primero otro tipo de presuntas imprudencias que ocurren en un funeral, como pensamientos inadecuados o coqueteos con otras personas durante estos eventos.
Esto dice PJ Vogt para el sitio On The Media, quien trata de entender el disgusto generalizado en la red, pero manifiesta también el fastidio que representa el señalar estas "incorrecciones".
"Estoy agotado por la práctica de minería (buscar gran cantidad de información) en las redes sociales para expresiones supuestamente ignorantes o narcisistas de los niños y luego publicarlas en línea por adultos para juzgarlas", agrega.
Sin embargo, para él se trata de algo más simple: falta de tolerancia.
"Sí, los chicos están hablando públicamente, y al hacerlo, han renuncian a su derecho a la privacidad. Pero, ¿es este el tipo de adulto que querías ser? Una persona que completamente asombrada de que la generación más joven no comparte tus valores. Una persona que no tiene curiosidad acerca de por qué los jóvenes pueden hacer las cosas de una manera nueva o diferente a ti."




