ONGs exigen al G20 impulsar el crecimiento económico y luchar contra la desigualdad

13/11/2015 - 3:00 pm

El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, asegura en un artículo publicado hoy en el diario Financial Times que su país no puede ser el único motor del crecimiento mundial.

La debilidad económica y la regulación financiera centran la cumbre del G20. Foto: EFE.
La debilidad económica y la regulación financiera centran la cumbre del G20. Foto: EFE.

Bogotá/Antalya (Turquía), 13 nov (EFE).- La renqueante situación económica mundial, con la desaceleración china, el crecimiento anémico en la Eurozona y la caída del precio de materias primas que sufren los emergentes es el escenario que encontrarán los líderes mundiales en la cumbre del G20 en Antalya los próximos días 15 y 16.

El Grupo de los 20 (G20) está compuesto por 19 de las mayores economías desarrolladas y emergentes del mundo, así como la Unión Europea (UE), lo que representa el 85 por ciento de la economía mundial y más del 75 por ciento de comercio mundial.

La economía mundial perdió entre 2014 y 2015 un total de 120 mil millones de dólares por efectos asociados al cambio climático, según revelaron hoy en Colombia fuentes oficiales.

La cifra, que fue presentada en Bogotá por el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Simón Gaviria, durante el foro "Las finanzas del clima en Colombia", triplica la pérdida sufrida por este fenómeno entre 1980 y 1989.

Para esa década, la macroeconomía dejo de recibir un total de 34 mil millones de dólares, de los cuales 25 mil millones se dieron en países desarrollados y los restantes 9 mil millones en países en vía de desarrollo.

Las cifras, recogidas de estudios realizados por la reaseguradora Munich Re, apuntan que en la actualidad los países desarrollados han dejado de recibir 80 mil millones de dólares, mientras que el dinero en los países en desarrollo es de 40 mil millones de dólares.

En tanto, a dos días del comienzo de la cumbre del G20 en Antalya (Turquía), sindicatos, ONG y activistas exigieron a los líderes mundiales que hagan más para impulsar el crecimiento económico, luchar contra la desigualdad y dar respuesta a la crisis de los refugiados y el cambio climático.

El G20, que incluye a las veinte principales economías del mundo, acordó el año pasado en su reunión en Australia acelerar el crecimiento económico en un 2 por ciento adicional hasta 2018, un objetivo todavía lejano, según los líderes sindicales.

En un informe en vísperas del G20, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoce que las perspectivas mundiales siguen "a la baja", lastradas por la desaceleración de China, el mal momento de los países emergentes y el crecimiento anémico de la eurozona.

Estados Unidos, la primera economía del planeta, prevé crecer un 2.5 % este año, por encima del 1.5 % de la eurozona o del 2.1 % de media de las economías desarrolladas.

El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, asegura en un artículo publicado hoy en el diario Financial Times que su país no puede ser el único motor del crecimiento mundial.

"Si el mundo se basa excesivamente en el consumidor estadounidense, puede ponerse en peligro la sostenibilidad de la recuperación mundial", alerta.

El G20, en el que participan Argentina, Brasil y México, así como España como invitada, se ha convertido en un foro crucial al reunir en una misma mesa a países que representan el 85 por ciento de la economía mundial y el 65 por ciento de la población del planeta.

En un encuentro a puerta cerrada, líderes sindicales de los países del G20 pidieron más esfuerzos para luchar contra la desigualdad y dar, además, una respuesta a la actual crisis de los refugiados.

Tres cuestiones -el aumento de la desigualdad en los ingresos, los altos niveles de desempleo juvenil y la crisis mundial de los refugiados- necesitan de "políticas más proactivas", destacaron en un comunicado.

La Conferencia Internacional de Sindicatos (ITUC, en sus siglas en inglés) criticó asimismo lo que califica de "falta de compasión" de los gobiernos de los países ricos frente al drama de los refugiados sirios que han huido de la guerra civil y recordó que solo Turquía acoge a unos dos millones de exiliados.

"Si vemos cómo Turquía abre sus puertas a los refugiados sirios, comparado con la forma en la que los gobiernos de las naciones ricas cierran sus fronteras, es obvio que los líderes no tienen compasión", declaró la secretaria general de la ITUC, Sharan Burrow.

"El G20 debe actuar inmediatamente a fin de aumentar los fondos para las necesidades de los refugiados, su protección social y reconocer el derecho de los refugiados al trabajo", concluyó la líder sindical australiana.

También Amnistía Internacional acusó hoy a los países del G20 de responder de forma "vergonzosa" a la situación de los refugiados y les instó a reaccionar ante una crisis humanitaria de "proporciones devastadoras".

"Los países más ricos del mundo, que se reúnen en Antalya, no deben desaprovechar la oportunidad para reunir fuerzas y encontrar formas concretas y con sentido de poner fin al sufrimiento de millones de refugiados", solicitó esa ONG.

Otra prestigiosa organización, Oxfam, respaldó las peticiones de los sindicatos en favor de un crecimiento equitativo y también exigió una respuesta a la desesperada situación de los refugiados.

"Más de 4 millones de refugiados de Siria están viviendo en un limbo de disminución de ayudas, limitado acceso a trabajo legal, atención médica y educación. Como resultado, muchas familias se ven obligadas a decisiones desesperadas, como hacer un peligroso viaje a Europa o incluso volver a Siria", lamentó Oxfam.

La guerra en ese país árabe, el combate contra los yihadistas del Estado Islámico (EI) y la crisis de los refugiados son los grandes temas políticos de esta cumbre, en la que además se tratarán numerosos asuntos económicos y financieros, como la lucha contra el fraude y la evasión fiscal.

Más de seis años después de la crisis de 2008-2009, el G20 quiere fijar también en esta reunión las últimas piezas importantes de una regulación diseñada para evitar que se repitan los colapsos bancarios que llevaron a rescates multimillonarios de entidades financieras en Estados Unidos y Europa.

Otro asunto de la agenda es el cambio climático, sobre el que Oxfam ha pedido a los líderes mundiales que den pasos concretos antes de la crucial reunión que comenzará en París a finales de mes.

"Oxfam espera que los líderes políticos dirijan el mundo hacia un acuerdo climático ambicioso que evite un calentamiento catastrófico", indicó el director de campaña de la organización Steve Price-Thomas.

EL G20

El Grupo de los 20 (G20) está compuesto por 19 de las mayores economías desarrolladas y emergentes del mundo, así como la Unión Europea (UE), lo que representa el 85 % de la economía mundial y más del 75 % de comercio mundial.

El G20 se ha convertido así en una herramienta imprescindible para acordar normas financieras y bancarias de alcance mundial, al poder sentar en la misma mesa a las mayores economías del mundo, como EU, China, Japón, Alemania, así como a importantes emergentes como India, Brasil, México y Sudáfrica, o invitados como España.

Más de seis años después de la crisis de 2008-09, el G20 quiere fijar las últimas piezas importantes de una regulación diseñada para evitar que se repitan los colapsos bancarios que llevaron a los rescates multimillonarios de entidades financieras en los Estados Unidos y Europa.

Estas reformas prevén que los bancos mantengan importantes reservas de títulos que puedan convertir en liquidez en caso de que haya problemas con algún prestamista, una medida que sigue la estela de la regulación conocida como Basilea III.

Esa norma incrementó la cantidad de capital que deben de mantener los bancos para hacer frente a los riesgos en los que incurran.

El objetivo es evitar que un banco "sistémico" quiebre sin contar con fondos para hacer frente a los acreedores y deba recurrirse al dinero de los contribuyentes para evitar la incertidumbre, como las turbulencias financieras tras la bancarrota de Lehman Brothers en 2008.

Los últimos flecos de esa regulación se están ultimando, según ha hecho saber por carta Mark Carney, presidente del Consejo de Estabilidad Financiera (CEF), que coordina la regulación financiera del G20.

El G20 encargó al CEF en 2009 crear una regulación que permitiera hacer más solido el sistema financiero, con medidas como aumentar los requisitos de capital bancario, mejorar la transparencia en los mercados de derivados y poner algún tipo de limitación a las primas de los banqueros.

Turquía, como anfitrión, preside la cumbre del G20 y es el encargado de establecer las prioridades, que se resumen en un lema conocidos como "las tres íes": inclusión, implementación e inversión para el crecimiento.

La "inclusión" supone un mejor reparto de los beneficios del crecimiento económico, con ideas como potenciar a las pequeñas y medianas empresas (pymes), fomentar la igualdad de oportunidades entre géneros y luchar contra el desempleo juvenil.

Con la "implementación" se pretende impulsar que las reformas financieras acordadas desde 2009 se apliquen de forma efectiva, con el fin de dar mayor solidez al sistema financiero internacional frente a futuras crisis.

Y, por último, la "inversión" como un motor de crecimiento en un momento económico todavía débil, después de la recesión mundial de 2008 y 2009.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha señalado que es el "tiempo de actuar", al recordar que en noviembre de 2014 el G20 acordó un plan de acción con alrededor de mil compromisos "que, de aplicarse plenamente, sumarán más de dos billones de dólares al PIB (Producto Interior Bruto) mundial y generarían millones de empleos adicionales para nuestros ciudadanos para 2018".

El G20 también seguirá trabajando en la transparencia fiscal y la Unión Europea considera que en esta reunión "debería haber un acuerdo ambicioso sobre más acciones globales para hacer frente a la elusión fiscal transfronteriza y a la evasión fiscal".

La situación económica internacional, especialmente la debilidad de la economía China y su efecto en la caída de demanda de materias primas procedentes de las naciones emergentes, será también un aspecto que podría debatirse entre los líderes del G20.

La caída de las exportaciones chinas en el último año no ha quedado compensada con el aumento de la demandad interna, un aspecto que Pekín trata de estimular para hacer su economía menos dependiente de las ventas al exterior.

Pese a la estrategia del Gobierno chino de bajar los tipos de interés y acelerar la inversión en infraestructuras, la debilidad económica y las turbulencias en los pasados meses en sus mercados bursátiles han despertado preocupación en los mercados.

Por otra parte, una posible subida de los tipos de interés en EU en las próximas semanas (algunos analistas sostiene que podría ser incluso en diciembre) debido a los buenos datos laborales en la primera economía mundial, podría también afectar a las divisas de los emergentes. EFE

Redacción/SinEmbargo

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