"Mi consejo es sencillo: no dejarse llevar por el marketing", señaló la experta, además de explicar que, para la mayor parte de las personas, un producto convencional es suficiente.
MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS).- En el pasillo del supermercado, frente a un lineal repleto de pastas de dientes que van desde unos pocos euros hasta precios casi "premium", muchos consumidores se hacen la misma pregunta: ¿Pagar más significa cuidar mejor de la salud bucodental?
Entre promesas de blanqueamiento, de reparación del esmalte, o de protección total, el marketing parece haber convertido el cepillado en una decisión compleja. Sin embargo, desde el punto de vista clínico, la clave no siempre está en el precio, sino en los hábitos diarios, en los ingredientes realmente eficaces, y en el uso adecuado del dentífrico. ¿Qué hay de cierto en las promesas de las pastas más caras, y cuándo merece la pena invertir en una opción específica?
María Eugenia Chamorro es odontóloga con sólida formación en rehabilitación oral, estética dental, e implantoprótesis, y nos echa una mano durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus para aclarar
todos estos conceptos.
Cepillar tus dientes 3 veces al día es un buen hábito; hacerlo con un cepillo limpio es mejor. pic.twitter.com/Zaa3kzNtXA
— IMSS (@Tu_IMSS) May 19, 2018
En primer lugar le insistimos: ¿Es realmente necesario gastar más dinero en una determinada pasta de dientes para cuidar bien la salud bucodental? Ella lo deja claro: "No necesariamente"; y es que, tal y como explica una buena salud bucodental no depende del precio de la pasta de dientes, sino de una correcta rutina de higiene: cepillado eficaz, constancia, y buena técnica. "Existen pastas económicas que cumplen perfectamente su función básica. Gastar más dinero no garantiza automáticamente mejores resultados si los hábitos no son adecuados", asegura esta experta.
¿Hay diferencias reales entre las pastas de dientes?
Con ello, le preguntamos si realmente hay diferencias entre una pasta de dientes económica y una de gama alta, subrayando la doctora Chamorro que, desde el punto de vista clínico, las diferencias no suelen estar en la capacidad de limpieza básica, sino en ingredientes añadidos orientados a necesidades concretas.
"Mi consejo es sencillo: no dejarse llevar por el marketing. Para la mayor parte de las personas, una pasta convencional con flúor es suficiente. Lo más importante no es elegir 'la mejor pasta', sino usar correctamente la que se elija", remarca esta odontóloga.
👄 Para tener una boca sana, sigue las siguientes recomendaciones:
🪥 El cepillado correcto dura de 2 a 3 minutos.
🪥 Cambia el cepillo de dientes por lo menos cada 3 meses.
🪥 Cepilla dientes, encias y lengua, después de cada comida.#PrevenirEsSalud pic.twitter.com/0JWREMJB91— Secretaría de Salud del Estado de México (@SaludEdomex) February 11, 2023
Los "ingredientes" de la pasta de dientes que sí deben estar
Así, destaca que en una pasta dentífrica el ingrediente clave es el flúor, "por su papel en la remineralización del esmalte y en la prevención de la caries". A partir de ahí, sostiene que otros componentes pueden ser útiles según el caso, pero no imprescindibles para todos. "El consumidor debería fijarse más en que la pasta sea adecuada a su edad y en situación clínica, que en reclamos comerciales llamativos", insiste esta especialista en rehabilitación y estética oral.
Sobre los efectos "antisarro" o "blanqueantes", por ejemplo, que prometen muchas pastas de dientes también le cuestionamos a esta experta, resaltando que "algunas de estas promesas tienen base científica limitada y suelen referirse a efectos leves o preventivos, no a cambios drásticos".
Por ejemplo, recuerda cómo una pasta blanqueadora puede ayudar a eliminar manchas superficiales, pero no sustituye a un tratamiento profesional. "Es importante entender que la pasta de dientes acompaña al cuidado dental, pero no lo reemplaza", asevera Chamorro.
Es más, mantiene que, "una pasta, por muy avanzada que sea", no sustituye a revisiones periódicas, ni a tratamientos indicados por un profesional. "Confiar excesivamente en un producto puede generar una falsa sensación de seguridad, y retrasar la detección de problemas reales", añade.
Ahora bien, si hubiera problemas específicos detrás, como sensibilidad dental, encías sangrantes, o riesgo de caries, sostiene esta odontóloga que, en estos casos concretos, sí puede ser útil utilizar un dentífrico específico, siempre que esté bien indicado. "Aún así, debe entenderse como una ayuda dentro de un abordaje global. Si los síntomas persisten, lo fundamental es acudir al dentista para valorar la causa, y no limitarse sólo al cambio de pasta", subraya.




