#Bayern Münich: el nuevo campeón de la Champions League conoce el arte de sufrir para ganar

25/05/2013 - 6:59 pm

Ciudad de México, 25 de mayo (SinEmbargo).- En el 2001, Oliver Khan le atajó el último penal de la serie a Mauricio Pellegrino. El Bayern Münich alzó la cuarta Champions League de su historia en el estadio San Siro de Milán. El mítico arquero teutón lloraba desconsolado mientras los demás festejaban sin freno. Dos años antes, Khan lloraba igual en el Camp Nou con la mayor frustración de su vida tras perder la final del mejor torneo del mundo en los dos minutos finales frente al Manchester United de Sir Alex Ferguson.

En una entrevista al final de su carrera, Oliver Khan dijo que al perder la copa en Barcelona, al siguiente día se juraron que ese sufrimiento no podían volverlo a vivir. Cuando el Valencia se les puso en frente en Milán, ingenuos los españoles no tenían ni idea del juramento alemán. Un colosal rubio de cara malhumorada con guantes especiales puso a Münich de fiesta mientras su alma sanaba. Un año después sería el mejor jugador del mundial de Corea-Japón.

Los alemanes saben sufrir. Lo saben porque el sentimiento más doloroso del mundo lo transforman en combustible. Con la paciencia que se requiera, el premio a los que viven el sufrimiento se transforma en gloria. Alemania es potencia del futbol prácticamente desde siempre. A su ideología la pusieron a patear una pelota y le regalaron al mundo muchas de las mejores imágenes que miles de aficionados han gozado a lo largo de la historia.

El Bayern Münich pronto ocupó el lugar de privilegio en el futbol alemán. Con la fortaleza física de un atleta de alto rendimiento y la sutileza de un buen golpeo de pelota, dibujaron la mejor forma de jugar en Alemania y pronto se establecieron como una potencia en Europa. El máximo representante del país se acostumbró a jugar la Liga de Campeones y a pisar instancias finales.

Los últimos cinco años se habló mucho de la revolución que armó el Barcelona de Pep Guardiola. Un poco a la sombra, el Bayern supo llegar a dos finales en tres años. Fiel a la tradición, el sufrimiento de las dos derrotas curtió una vez más el nombre del equipo bávaro. La final del año pasado se disputo en Münich. La catástrofe de perderla supuso un duro golpe lleno de cuestionamientos hacia la filosofía del Bayern. Por primera vez se cuestionaba una ideología que ha marcado la evolución del deporte más popular del mundo.

Arjen Robben es uno de los extremos más difíciles de marcar en el mundo. Un zurdo que usa la pierna derecha solo por cuestión de evolución. La capacidad del holandés lo ha puesto en las principales vitrinas del futbol. El Chelsea y Real Madrid lo contrataron por ser de élite. Sin mucho brillo, Robben siguió su curso hacia Münich y recayó en el Bayern multicampeón de liga. En el mundial de Sudáfrica, Arjen tuvo un mano a mano que pudo haber cambiado todas las fotos que existen y darle a Holanda su primera copa del mundo. Aquel día Iker Casillas le ganó la partida y provocó en Arjen un estigma difícil de quitar.

Tras la derrota en casa, el holandés fue el blanco principal en el que medios y aficionados alemanes pusieron toda la culpa. Arjen se transformo de pronto en un jugador que llegaba y perdía. En un futbolista con altísimas capacidades que no tenía la fortaleza mental para definir un partido. El "10" del Bayern se puso el sufrimiento histórico de su equipo sobre sus hombros. En vez de sumarse en una lógica depresión, de la mano del mítico entrenador Jupp Heynckes, el calvo habilidoso regresó está campaña con la entereza del que se sabe uno de los mejores del mundo.

La final de la Champions League 2013 tuvo cita en Wembley. Dos equipos alemanes invadieron Londres con sus estilos tan distintos. Al romántico juvenil Borussia Dortmund no le alcanzó y re inventó la palabra derrota con un digno funcionamiento que puso en aprietos al Bayern Münich. El equipo de Jurgen Klopp está llamado a ser un equipo que estará presente en fases decisivas si es que no sufren el desmantelamiento que todo mundo prevé.

En 2009, Arjen Robben superó un cáncer testicular. El holandés había perdido seis finales en su carrera. Un jugador digno de vestir la camiseta Bávara por el sufrimiento curricular. Fiel a su narrativa, el futbol nunca olvidó a Robben. Ayer en Wembley se encontró una pelota muerta en el área del Borussia Dortmund con el marcador empatado. Mientras Arjen encaraba al arquero Weidenfeller, los estigmas se iban cayendo y terminaron de derrumbarse cuando la pelota que machucó Robben entró en la portería. El holandés corrió con los brazos abiertos, feliz, sin peso en sus hombros, mucho más ligero.

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Francisco Espinosa

Lo dice el reportero