
Ciudad de México, 14 de enero (SinEmbargo).- Nadie podría discutirle el derecho merecido a ser honrado con un Globo de Oro al veterano Michael Keaton. Su trabajo en Birdman, la nueva aventura de nuestro Alejandro González Iñárritu, así lo vale.
Su conmovedor discurso reivindicando su origen humilde y la contrición al trabajo de su familia de base, el amor por su hijo (cuya mención le hizo derramar algunas lágrimas y traicionar con ello la firme voluntad de no llorar que se había propuesto si recibía el galardón), no hicieron más que crecer la simpatía hacia el que es considerado el mejor Batman de la historia y que, a los 63 años, parece haber renacido para la pantalla grande contemporánea.
“En la casa en la que me criaron, los temas eran muy simples. Trabaja duro, no renuncies, aprecia lo que tienes, agradece lo que tienes, sé agradecido, sé respetuoso. Y no te quejes y siempre, mantén el sentido del humor”, dijo Keaton.
“Tengo seis hermanos maravillosos. Muchos amigos adorables en el mundo. Mi mejor amigo es inteligente, divertido, talentoso, considerado y brillante. ¿Dije amable? También ocurre que es mi hijo, Sean, te quiero con todo mi corazón, amiguito”, agregó.
PERO ESTABA ETHAN HAWKE
La pena es que el Globo de Oro para Michael Keaton dejó sin Globo de Oro a Ethan Hawke, quien integraba el grupo de postulados por su inmenso trabajo en Boyhood, el filme de Richard Linklater que se llevó el premio a mejor película, no sólo porque su peculiar rodaje en el tiempo (llevó 12 años de realización) conformó un ejercicio cinematográfico arriesgado, sino porque la esencia de la historia es común e interesante para una gran masa de espectadores en el mundo.
De todos modos, aun cuando existan muchas posibilidades de que Boyhood se lleve el Oscar y el propio Hawke acceda a una candidatura en la categoría de mejor actor, no estamos hablando de una superproducción de Hollywood que tenga garantizada de antemano la masividad de asistencia a las salas de cine.

Porque ese es en términos generales, el tipo de películas que le interesan al actor nacido el 6 de noviembre de 1970 en Texas y que se ha constituido a lo largo de una diversa, prolífica y luminosa carrera, en un raro y fascinante ejemplo de cómo equilibrar el estatus de una estrella de Hollywod con los profundos intereses de un artista comprometido con su expresión y con la necesidad de dejar una huella que evidencie su paso por el mundo del entretenimiento en el que le ha tocado jugar el partido de su vida.
Porque actores de Hollywood hay muchos. Y luego, está Ethan Hawke.
ESCRITOR, ACTOR Y PRODUCTOR
A menudo se habla de él como del hombre que logró conquistar a la famosa actriz Uma Thurman, considerada una de las mujeres más hermosas del mundo, con la que estuvo casado durante seis años y tuvo dos hijos.
Para otros, Ethan es ese tipo sencillo y cercano que te puedes encontrar en el Metro de Nueva York, llevando sus hijos a la escuela y no falta el que destaque su rostro bien parecido y esa capacidad para transmitir hondas emociones en la pantalla grande desde que lo vimos lucirse en la recordada La sociedad de los poetas muertos, el filme de Todd Anderson de 1989 que protagonizó cuando apenas tenía 19 años.
La película se hizo de culto y le permitió a Hawke interactuar con uno de sus héroes, el recientemente fallecido Robin Williams (1951-2014).
“Él me enseñó la emoción de actuar y la emoción de perderte a ti mismo”, dijo Ethan en septiembre pasado durante una entrevista televisiva.
“Es algo que he perseguido toda mi vida desde ese día con Robin, es esa manera de perderte a ti mismo. Esa manera de perderse dentro de una historia, una historia que está al servicio de algo mucho más allá de ti. Yo lo sentí en Dead Poets Society”, agregó.

Productor, guionista, novelista y protagonista de varias películas de ciencia ficción, su filmografía ostenta un Hamlet inolvidable en un trabajo Michael Almereyda, dado a conocer en el 2000 y es al mismo tiempo expresión de un hombre que lucha por mantener cierta normalidad en un universo que como el cinematográfico a menudo hace perder el pie al más inteligente.
“Todo el mundo quiere tener éxito, es divertido recibir toneladas de atención, pero tienes que pagar un precio por lo que recibes. A veces deseo ser más anónimo de lo que soy, es una lucha interna, cuando veo revistas de farándula no siento envidia por Brad Pitt, ni la más mínima.
¿Por qué quisiera ser él? Un minuto te celebran salvajemente y al siguiente te tiran piedras. Seas una estrella o no, todos batallamos con nuestros egos. Y el ego de una estrella de cine se alimenta diariamente y se convierte en una bestia muy poderosa que termina comiéndose la vida de cualquiera”, afirmó en una entrevista de 2012.
Con Angelina Jolie hizo en el 2013 el thriller psicológico Vidas ajenas y con su amiga la actriz francesa Julie Delpy escribió el guión y protagonizó ese tratado de las relaciones amorosas diseñado por el ya mencionado Richard Linklater en tres filmes memorables, Antes del amanecer (1995), Antes del atardecer (2004) y Antes de la medianoche (2013).
En Training Day, el thriller de 2001 dirigido por Anthony Fuqua, trabajó con Denzel Washington y en The Purge (La noche de la expiación) se puso al servicio del cine de horror, llevando mucha gente al cine.
“El puritanismo y el liberalismo van de la mano. He hecho entrevistas por Before Midnight-estrenada la semana pasada- y sólo los estadounidenses me preguntaban por los pechos de Julie Delpy -su compañera de reparto-, como niños pequeños que nunca han visto un seno. Y por un pecho la cinta obtiene la misma restricción que The Purge, una película terrorífica”, supo decir en una entrevista publicada por la agencia efe en 2013.

“Siempre me ha interesado la libertad creativa, Cuanto más te pagan menos libertad tienes. Llevo en esto más de 20 años y he evitado convertirme en algo determinado. No quiero que la gente me señale y diga: ¡Ahí va Batman! Siempre he intentado hacer cosas que me interesan de verdad y a veces no han funcionado. Pero para mí el éxito es trabajar en lo que me atrae”, agregó.
ETHAN HAWKE EN BOYHOOD
Al frente de Boyhood, junto a la extraordinaria Patria Arquette y a las órdenes otra vez de Linklater (viene trabajando con el director desde hace más de años y hecho ocho películas juntos), Hawke impulsa lo que considera su filme favorito de todos los que ha realizado.
“Llevo haciendo películas desde que tengo 13 años y nunca he participado en algo así. Trabajas en Training Day y piensas “Okey, es como The French Connection”, pero esto no se parece a nada. ¡Si ni siquiera sabíamos cómo fijar las condiciones del equipo antes de empezar a rodar!”, afirmó en una entrevista otorgada al periodista Daniel Fraile, de shangay.com
“Por contrato no puedes estar más de siete años atado a una película y aquí estamos hablando de 12. Fue un experimento, algo que nunca antes se había hecho. Pero si conoces a Rick Linklater, sabes que no iba a ser ningún riesgo, que iba a ser divertido”, agregó.
"Cuando empezó, parecía el típico experimento cinematográfico de los ‘60, no parecía una película de verdad. Cuando iba a rodar una escena y la gente me preguntaba, '¿qué estás haciendo?', yo les contestaba, esta cosa con... con Linklater", contó a Jimmy Kimmel.




