El regreso del “Gran Garrote”: el plan de Trump para la región no son buenas noticias

06/01/2026 - 3:30 pm

La decisión de Trump de secuestrar a Maduro durante una intervención militar en Venezuela para llevarlo ante un Tribunal Federal de Nueva York anuncia una nueva estrategia geopolítica: Estados Unidos, y sólo Estados Unidos, dominará el hemisferio occidental.

Ciudad de México, 6 de enero (SinEmbargo).– “El dominio estadounidense en el hemisferio occidental jamás volverá a ser cuestionado”, dijo Donald Trump el lunes, en una declaración posterior al secuestro de Nicolás Maduro. Y horas después, el Departamento de Estado usó su cuenta X para publicar una foto de Trump con el titular: “Este es NUESTRO hemisferio”.

La decisión del Presidente de Estados Unidos (EU) de secuestrar al Jefe de Estado de Venezuela para llevarlo a un tribunal de Nueva York y ser juzgado por cargos de drogas y armas, anuncia una nueva estrategia geopolítica: Estados Unidos, y sólo Estados Unidos, dominará el hemisferio occidental.

“Para la administración Trump, ese es el interés principal de Washington, una visión expuesta recientemente en su estrategia de seguridad nacional. Tras el arresto de Maduro, Trump advirtió al Presidente izquierdista de Colombia que él podría ser el siguiente, afirmó que el régimen cubano probablemente caerá pronto por sí solo y volvió a plantear la idea de que Estados Unidos debería controlar Groenlandia. Digamos que es el regreso de la escuela del ‘Gran Garrote’ en las relaciones hemisféricas, un retroceso al Presidente estadounidense Theodore Roosevelt”, dice hoy The Wall Street Journal.

“Esta política está impulsando a algunos gobiernos latinoamericanos a acatar la postura estadounidense. Sin embargo, podría generar rechazo por parte de los latinoamericanos, quienes no desean el regreso de las intervenciones estadounidenses en la región. También podría enfurecer a antiguos aliados de Estados Unidos. La Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que cualquier acción de Estados Unidos en Groenlandia marcaría el fin de la alianza de seguridad de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una declaración que fue rápidamente respaldada por el gobierno del Reino Unido”, agrega el diario.

En 1904, frustrado por la creciente inestabilidad en Latinoamérica, Roosevelt anunció que modificaría la Doctrina Monroe de 1823, que pretendía reivindicar la preeminencia estadounidense en el hemisferio y protegerlo de la intromisión europea. “Roosevelt fue un paso más allá: Estados Unidos también se reservó el derecho a intervenir en los asuntos internos de la región para garantizar que los países se comportaran responsablemente y se alinearan con los intereses estadounidenses: ‘un poder de policía internacional’”, explica.

Esta política condujo a ocupaciones que duraron años en Haití, Nicaragua, República Dominicana y Cuba, introduciendo costumbres estadounidenses como el béisbol, pero desatando una ola de antisemitismo en muchos países latinoamericanos que resentían la interferencia. Fue reemplazada a principios de la década de 1930 por la política del ‘Buen Vecino’ de Franklin Delano Roosevelt, pero su influencia persistió, señala el texto de The Wall Street Journal.

El papel de China

“La política de Trump ha sido bautizada por sus aliados como la ‘Doctrina Donroe’. Su objetivo no son los europeos, sino cualquier actor no hemisférico, especialmente China y Rusia. Además, adopta los argumentos de Roosevelt sobre el derecho de Estados Unidos a defender sus intereses. Como para subrayar el punto, la operación militar contra Maduro ocurrió sólo horas después de que una delegación china encabezada por Qiu Xiaoqi, el representante especial del país para asuntos latinoamericanos, se reuniera con él en el Palacio Presidencial de Miraflores”, dice.

The New York Times, por su parte, señala en otro texto que la rapidez con la que las fuerzas estadounidenses actuaron después de la visita de los chinos para capturar a Maduro envió un mensaje contundente a Pekín sobre los límites de su influencia en una región que Washington considera suya.

“China ahora corre el riesgo de perder terreno en Venezuela tras el asalto del sábado en Caracas, a pesar de décadas de inversión y miles de millones de dólares en préstamos. Pero el ataque también refuerza una lógica más amplia que en última instancia favorece la visión del Presidente Xi Jinping sobre China y su estatus en Asia: cuando los países poderosos imponen su voluntad cerca de casa, los demás tienden a dar un paso atrás”.

El dominio estadounidense en el hemisferio occidental jamás volverá a ser cuestionado”, dijo Donald Trump, en una declaración posterior al secuestro de Maduro.
“El dominio estadounidense en el hemisferio occidental jamás volverá a ser cuestionado”, advirtió Trump tras el secuestro de Maduro. Foto: Casa Blanca

La Casa Blanca ha presentado la operación contra Maduro como parte de una “Doctrina Monroe actualizada”, dice el diario. Un mundo dividido en esferas de influencia (con Estados Unidos dominando el hemisferio occidental y China afirmando su primacía en Asia-Pacífico) y donde la ley del más fuerte, independientemente de las reglas compartidas, podría beneficiar a Pekín de diversas maneras.

Stephen Miller, un alto asesor de Trump, articuló esta doctrina en una entrevista con el presentador de CNN Jake Tapper el lunes: “Vivimos en un mundo, en el mundo real, Jake, que se rige por la fuerza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.

“Podría mantener a Estados Unidos y la mayor parte de sus fuerzas militares lejos de Asia. Y podría debilitar las críticas de Washington a Pekín cuando las fuerzas chinas se abran paso a codazos en las disputadas aguas del Mar de China Meridional y amenacen a Taiwán, la democracia insular que China reclama como suya”, se lee en The New York Times.

Pekín ha criticado durante mucho tiempo lo que denomina la estrategia estadounidense de contención de China, que incluye el despliegue de tropas en Japón y Corea del Sur, y el despliegue de buques de guerra estadounidenses en el estrecho de Taiwán y el Mar de China Meridional. Además, ha criticado las medidas de Washington para profundizar los lazos de seguridad con la India y ayudar a Australia a desarrollar submarinos de propulsión nuclear, recuerda el Times.

“China no renunciará fácilmente a Latinoamérica, una región donde Pekín lleva años expandiendo su influencia económica y política, comprando soja y minerales e invirtiendo en puertos, redes de telecomunicaciones e infraestructura espacial. Se ha alineado con Brasil, Colombia y, por supuesto, Venezuela, al estar dispuesta a plantar cara a la intimidación de Washington. Liderada por caudillos socialistas que se atrevieron a desafiar a Estados Unidos, Venezuela compartía una afinidad ideológica con los líderes comunistas de China. La nación sudamericana ha sido el mayor receptor de préstamos chinos de la región y el mayor comprador de equipo militar chino. En 2023, Pekín elevó las relaciones bilaterales con Caracas a uno de sus niveles más altos, conocidas como una ‘asociación estratégica para todo tipo de clima’”.

La nueva política estadounidense marca un cambio “tras décadas de descuido, en gran medida benigno, de su propio hemisferio, mientras que el poder diplomático y militar de Washington se centraba en lugares remotos como Irak y Afganistán. Durante ese tiempo, China desarrolló una enorme presencia en la región, convirtiéndose en el principal socio comercial de países como Brasil y en un aliado estratégico para Venezuela; ayudó a financiar al régimen comprándole petróleo mientras Rusia vendía armamento a Caracas”, concluye el diario.

Pero, ante la acumulación de miles de millones de dólares en préstamos impagos, China prácticamente suspendió sus préstamos a Caracas hace más de ocho años.

Redacción/SinEmbargo

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