Marco Rubio, defensor de la Doctrina Monroe, es un personaje clave en el Gobierno de Donald Trump. que se ha posicionado como su posible sucesor en la Casa Blanca.
Ciudad de México, 12 de enero (SinEmbargo).– Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos (EU), es un personaje clave en el Gabinete de Donald Trump. En los últimos años ha trabajado en contrarrestar la ola de gobiernos de izquierda en América Latina, es un defensor del expansionismo estadounidense y con el reciente ataque a Venezuela que orquestó se ha posicionado como un posible sucesor de Trump.
"Marco Rubio ya tiene intereses de llegar inclusive a la Presidencia, lo mostró desde 2016. En aquel año fue un opositor que se confrontó con el otro candidato, Donald Trump, y prácticamente una década después ha mostrado una alianza estratégica que está combinando sus intereses y no podemos descartar definitivamente que esté pensando, en el 2028 o en el 2032, ser un candidato a la Presidencia de los Estados Unidos", expuso Jesús Gallegos Olvera, académico de la Universidad Nacional Rosario Castellanos y quien formó parte del Observatorio de la Relación Binacional México-Estados Unidos de la UNAM en el programa Close Up, de SinEmbargo Al Aire.
Rubio nació en Miami en 1971. Su padre y madre son cubanos, se opusieron desde sus inicios al Gobierno de Fidel Castro. Rubio se ha pronunciado en contra del comunismo y se define como un “apasionado del sueño americano”.
Aun cuando su familia encontró refugio en Estados Unidos después de migrar, el republicano ha respaldado las políticas de deportación masiva. Marco Rubio se inició en la política local en Florida, de ahí pasó al Senado hasta ser ahora el Secretario de Estado en la administración de Donald Trump,
Es un opositor de los gobiernos que se identifican de izquierda, como el de Cuba y Venezuela. Desde que era legislador fue descrito como un "halcón", un término utilizado para nombrar a políticos que favorecen el uso de la fuerza y la presión económica para alcanzar objetivos de seguridad nacional.
Su papel como "halcón" quedó claro en los últimos días, luego de respaldar ataques a Venezuela para concretar el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores el 3 de enero de 2026.
El 7 de enero de este año, The New Yorker identificó a Marco Rubio como parte del primer círculo de asesores del Presidente Trump que autorizó la redada en Caracas. En el texto lo mencionan como una figura clave en la reunión donde se tomó la decisión junto al Secretario de Guerra Pete Hegseth y Stephen Miller, asesor de política de Trump.
Marco Rubio será el encargado de supervisar las acciones del gobierno de transición en Venezuela. Además de operar para que el Gobierno de Trump se apropie del petróleo de ese país, como Secretario de Estado defiende la decisión de anteponer ante otros países los intereses de Estados Unidos.
El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) lo describió de esta manera unos días antes de que asumiera su cargo en enero de 2025: “Rubio es un halcón anti-China, que reforzará y actualizará la Doctrina Monroe, atacando a todos los gobiernos no alineados con la Casa Blanca”.

Rubio, defensor de la Doctrina Monroe
En su biografía titulada “Un hijo americano”, y que fue publicada en 2012, narra que su interés en la política se reavivó por las clases de ciencias políticas que tomó en la Universidad de Florida a la par de la invasión de Irak a Kuwait, así como por la respuesta de Estados Unidos con la llamada Operación Tormenta del Desierto en 1991, que consistió en una campaña de bombardeos aéreos contra Irak.
En el verano de 1991 llamó a la oficina de la congresista local Ileana Ros-Lehtinen, una política cubano-estadounidense del partido republicano, para hacer ahí una pasantía.
Marco Rubio narró que se encargaba de contestar teléfonos, copiar documentos, clasificar y responder el correo de electores. Un trabajo que, aunque parecía aburrido, fue su oportunidad “de empezar a crear una red de conexiones”.
“En esa oficina conocí a varias personas que más adelante me abrirían las puertas a otras oportunidades políticas”, recordó en esa autobiografía.
En 1992 participó por primera vez en una campaña política como voluntario, con el Senador por Florida Lincoln Díaz-Balart, otro político cubano-estadounidense del Partido Republicano, quien ganó y trabajó en el cCngreso durante 18 años, hasta 2010.
En ese periodo, según recuerda Rubio, aprendió cómo administrar una campaña política entre la comunidad de personas exiliadas en Miami.
Marco Rubio comenzó su carrera política en el Consejo Municipal de West Miami en 1998. En el 2000 fue elegido para la Cámara de Representantes de Florida, con 28 años de edad.
En esa primera campaña su padre lo acompañó a visitar a votantes a quien ayudaba a llenar las solicitudes de voto por correo. Asegura que él tenía mejores conversaciones con las personas de la tercera edad, principalmente con las personas cubanas con quien hablaba de cómo era la vida en ese país.
Fue presidente de la Cámara de Representantes de Florida y en 2010 obtuvo un escaño en el Senado de Estados Unidos, cargo que ocupó hasta enero de 2025, cuando se incorporó al Gabinete de Donald Trump como Secretario de Estado.

Desde que fue legislador respaldó la política intervencionista de Estados Unidos. Es un defensor de la Doctrina Monroe implementada por el expresidente James Monroe en 1823 y se resume con la frase: “América para los americanos". Con ella, EU justificó su intervención en países latinoamericanos para, según sus términos, “resguardar” la región de otras potencias.
En 2023, a 200 años de la doctrina, Rubio firmó junto a un grupo de senadores republicanos una resolución legislativa con la que pedían retomarla. Es decir, desde entonces planteó que la Doctrina Monroe debía ser reconocida como “una piedra angular duradera de la política exterior de Estados Unidos”.
Ahora, como Secretario de Estado, respalda la Estrategia Nacional de Seguridad de Donald Trump que se presentó el 5 de diciembre de 2025, donde detalla el objetivo de reforzar su influencia en América Latina, incluye continuar acciones como los ataques a embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, la búsqueda de un cambio de Gobierno en Venezuela y el interés por controlar recursos clave como el Canal de Panamá.
Aunque en esa estrategia todavía identifican a China como su principal competidor, la política reorienta el enfoque de Estados Unidos, que durante las últimas décadas se centró en Asia, al continente americano.
El CLACSO alertó desde 2024 cómo el trabajo de Marco Rubio en el Gobierno de EU significa el regreso a la Doctrina Monroe.
Por ejemplo, en 2022, Rubio y el Senador demócrata cubanoestadounidense Robert Menendez, entonces presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, presionaron al Gobierno de Joe Biden para que solo invitara a la Cumbre de las Américas que se realizó en Los Ángeles a los gobernantes “elegidos democráticamente”. De acuerdo con su lectura, esto excluía a los políticos de Cuba, Venezuela y Nicaragua.
El CLACSO expuso que Marco Rubio logró así que la administración demócrata de Biden “mantuviera la política de Trump de asediar” a Cuba, Venezuela y Nicaragua, países que describen como la “troika del mal” porque, dice, no respetan la democracia.
En el caso de México, desde 2022, en el marco de la Cumbre de las Américas, Rubio empezó a posicionar el discurso que vincula al crimen organizado con el gobierno. En junio de ese año celebró que el Presidente Andrés Manuel López Obrador rechazó la invitación para asistir a la Cumbre de las Américas.
El Presidente dijo que no asistiría porque no invitaron a todos los países de América. Rubio celebró que esta decisión y en un mensaje en su cuenta de X acusó a López Obrador de “entregar secciones de su país a los cárteles de droga”.
Me alegra ver que el presidente Mexicano, que ha entregado secciones de su país a los cárteles de droga y es un apologista de la tiranía en Cuba, un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en Venezuela no estará en EE.UU. esta semana. pic.twitter.com/3hUvnJjrqe
— Marco Rubio (@marcorubio) June 7, 2022
En respuesta, López Obrador retó a Marco Rubio a presentar pruebas de sus señalamientos y dijo que, en cambio, él sí contaba con pruebas de que Marco Rubio ha recibido dinero de fabricantes de armas estadounidenses.
Como Senador, Marco Rubio también instó en 2023 al Gobierno estadounidense a imponer sanciones para obligar a la administración de López Obrador a “contrarrestar a los cárteles mexicanos de la droga”.
Rubio y los gobiernos de AL
En América Latina, Marco Rubio se ha dedicado a fortalecer alianzas con los gobiernos de derecha y a presionar a los opositores a Trump.
En abril de 2024, Marco Rubio publicó en la revista conservadora National Interest un artículo titulado “Construyendo un Futuro Pro-Estadounidense en Nuestro Hemisferio” en el que planteó la importancia de crear una coalición de presidentes latinoamericanos para enfrentar la ola izquierdista.
El bloque estaría compuesto por Argentina, El Salvador, Ecuador, Paraguay, República Dominicana, Perú, Costa Rica y Guyana para frenar el alcance de China, Rusia e Irán en el continente. El artículo lo publicó a un mes de reunirse en Argentina con el Presidente ultraderechista Javier Milei:
Honrado de visitar la @CasaRosada y reunirme con el presidente argentino @JMilei. https://t.co/F6qhyeBXfT
— Senator Marco Rubio: Archived (@SenMarcoRubio) February 20, 2024
Ya como Secretario de Estado, emprendió en febrero de 2025 una Centroamérica y el Caribe en la que consiguió que Panamá accediera a reducir la influencia de China en el Canal, mientras que El Salvador ofreció recibir en sus centros penitenciarios a más personas detenidas a cambio de dinero.
En el caso de Cuba, ¿por qué Marco Rubio se opone tanto a su forma de Gobierno? Eso lo podemos entender al revisar sus raíces y su historia familiar:
La historia familiar de Rubio
Rubio nació en Miami en 1971, es hijo de inmigrantes cubanos que llegaron a Estados Unidos en 1956, en la época de la Revolución cubana.
Se describe como “un apasionado del sueño americano” porque él y su familia lo han vivido, ve como un privilegio ser estadounidense.
Mario Rubio, su padre, soñaba con ser empresario, y Oriales García, su madre, con ser actriz, pero, de acuerdo con lo que recuerda Marco Rubio en su autobiografía publicada en 2012, ambos renunciaron a sus aspiraciones para buscar trabajos que les permitieran sacar adelante a sus hijos.
También destacó la influencia que tuvo en su vida Antonio Rubio, su abuelo paterno, quien quedó huérfano a los 14 años, se crió en las calles de La Habana y defendía los ideales de independencia política del escritor José Martí.
De igual forma, su padre tuvo que dejar la escuela desde niño para trabajar y luego de la muerte de sus padres vivió solo en las calles cuando aún era adolescente. Marco Rubio escribió en su autobiografía Un hijo americano la relación de su padre con la política; contó que en 1947 se unió a la expedición fallida de Cayo Confites para derrocar al dictador dominicano Rafael Trujillo.
Sus padres emigraron de Cuba a Estados Unidos en 1956 por recomendación de una de las hermanas de Oriales García. Inicialmente se instalaron en Nueva York, pero el frío los hizo mudarse a Miami al año siguiente.
Entre 1958 y 1965, el padre de Marco Rubio intentó en varias ocasiones ser dueño de comercios como una tienda de verduras, una lavandería y un pequeño supermercado, pero los negocios fracasaron, por lo que se dedicó a trabajar durante años como barman en un hotel.
Oriales García regresó a Cuba en 1961 para cuidar a su abuelo, pero al intentar regresar a Miami casi le impidieron viajar con su hijo Mario, el hermano mayor de Marco Rubio que nació en Cuba. La experiencia atemorizó a la familia del Secretario y decidió no regresar a la isla.
En 1966 la madre y el padre de Rubio pudieron comprar una casa. Mario, el hermano mayor, se alistó en el ejército y se nacionalizó estadounidense. Marco nació en 1971 y su hermana menor, Verónica, en 1972. Tres años después, Mario Rubio y Oriales García se naturalizaron como ciudadanos estadounidenses.
Rubio asegura que para ese entonces su familia estaba convencida de que Cuba se había convertido en un estado totalitario.
El actual Secretario de Estado describió de esta manera cómo fue la educación que recibió de su familia en la infancia, cuando se desarrollaba la Guerra de Vietnam que, a la par, desató una serie de protestas en contra en Estados Unidos:
“Mis padres eran conservadores por naturaleza, y también en su pensamiento político. Este país [EU] era su refugio. Jamás se imaginaron que los Estados Unidos se verían asediados por tantos disturbios, así como tampoco creyeron que eventualmente el régimen castrista haría imposible para ellos volver a vivir en Cuba. Pero les inculcaron a sus hijos el respeto a su nuevo país, y los valores conservadores que tan importantes eran para ellos”.
La carrera política de Marco Rubio también ha estado marcada por la polémica. En 2011, un año después de que fue electo como Senador, Univisión publicó un reportaje en el que reveló que Orlando Cicilia, el esposo de Barbara Cicilia, la hermana mayor de Marco Rubio, fue condenado por narcotráfico en 1989, cuando un jurado lo encontró culpable de poseer grandes cantidades de cocaína y marihuana, y de viajar a varios estados para vender y entregar drogas. Fue condenado a 25 años privado de la libertad y después obtuvo su libertad condicional en el año 2000.
Los padres de Rubio vivieron con Cicilia después de su liberación y en general mantuvo relación con la familia. Por ejemplo, cuando Marco Rubio fue elegido presidente de la Cámara de Representantes de Florida en 2006 y cuando declaró su victoria en la carrera al Senado, en 2010, él subió al escenario donde Marco Rubio declaró su victoria.
El equipo de trabajo de Marco Rubio argumentó que esta historia ocurrió cuando el republicano era un adolescente. Rubio aseguró en su autobiografía de 2012 que ni él ni sus padres sospecharon de la participación de Cicilia en delitos y que se sintió "sorprendido por la noticia" de su detención.
Para 2012, con 41 años, Rubio era descrito como una de las estrellas latinas en ascenso en el Partido Republicano. “Es nuestra superestrella”, así se refería a él Ed Rollins, exgerente de la campaña presidencial de Ronald Reagan.
Aunque actualmente Marco Rubio respalda las decisiones de Trump como Presidente, en 2016 se enfrentó a él cuando competían por la nominación presidencial del partido republicano. En febrero de ese año, durante un debate en Houston, Rubio criticó a Trump, por sus tuits "sin sentido y alejados de la verdad" y lo calificó como un "estafador profesional".

Rubio le dijo a Trump que, de no ser por una herencia de 200 millones de dólares, estaría vendiendo relojes en Manhattan. Sin embargo, después de meses de duras críticas, el senador se comprometió en mayo de 2016 a votar por Trump como el virtual candidato presidencial republicano. Esta decisión le valió críticas de medios conservadores como el Washington Examiner, que lo acusó de ser un "político oportunista" y de no tener el valor de sostener sus convicciones. Rubio defendió su postura al asegurar que su objetivo principal era impedir que Hillary Clinton llegara a la Presidencia.
Cuando aceptó su nominación como Secretario de Estado, Marco Rubio señaló que bajo el liderazgo del Presidente Trump pondrían “los intereses de los estadounidenses y de Estados Unidos por encima de todo lo demás”.
Una muestra de ello fue el secuestro del Presidente Venezolano Nicolás Maduro y Cilia Flores así como el bombardeo en ese país la madrugada del 3 de enero. Hasta el 7 de enero, Diosdado Cabello, Ministro del Interior de Venezuela, informó que el ataque militar de Estados Unidos ha dejado al menos a 100 personas muertas y un número similar de heridos.
El Gobierno de Cuba confirmó la muerte de 32 de sus militares que trabajaban en Venezuela en lo que describieron como “acciones combativas” durante el ataque militar de Donald Trump.
Pese a ello, después de los ataques, Marco Rubio insistió en describir a Trump como “el Presidente de la paz”. También criticó la relación entre Venezuela y Cuba y se refirió al gobierno de la isla como “un desastre”.
Marco Rubio lanzó una advertencia al gobierno de Cuba que encabeza Miguel Díaz-Canel al asegurar: “si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado al menos un poco”.
En septiembre de 2025, Rubio visitó México y aseguró que ambos países mantienen “un nivel de cooperación histórico”. Las declaraciones destacaron ante el historial de ataques y críticas que por varios años hizo el republicano.
Todavía en noviembre de 2025, cuando el Secretario de Guerra de los Estados Unidos , Pete Hegseth, aseguró que, por órdenes del Presidente Trump realizarían la Operación Lanza del Sur para combatir al narcotráfico en América Latina, Marco Rubio descartó que el gobierno de Donald Trump envíe Fuerzas Armadas a México para enfrentar a los cárteles de la droga, pero reiteró que hay zonas del país “controladas por el narcotráfico.
“Estamos dispuestos a brindarles toda la ayuda que necesiten. Obviamente, no quieren que tomemos medidas unilaterales ni que enviemos fuerzas estadunidenses a México, pero podemos ayudarlos con equipo, entrenamiento, intercambio de inteligencia y todo tipo de cosas que podríamos hacer si lo pidieran. Tienen que pedirlo”, dijo a Marco Rubio a la prensa en el Aeropuerto Internacional de Hamilton, en Canadá en noviembre de 2025.
Rubio reconoció que las autoridades mexicanas están trabajando en colaboración con Estados Unidos para detener el flujo de fentanilo. En los últimos días es el Presidente Trump quien ha insistido en atacar a México. En una entrevista con Fox News el 8 de enero declaró: "Vamos a empezar ahora mismo a atacar la tierra, en lo que respecta a los cárteles. Los cárteles gobiernan México".
En ese contexto, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha dicho que su Gobierno buscará estrechar la comunicación con EU para que, de ser necesario, el Canciller Juan Ramón de la Fuente converse próximamente con Marco Rubio.
En este contexto de presión a América Latina, el académico Jesús Gallegos destacó que Rubio ha sido clave en allanar un camino para que durante los próximos años EU aumente su presencia en América Latino los costos políticos y militares que tiene en este momento.





