Entre las recomendaciones principales para evitar el estancamiento prolongado, la UNCTAD propone una mayor política fiscal, combinada con un mayor crecimiento de los salarios para tener una demanda más sostenible y más estable.

Buenos Aires/Ginebra, 7 oct (dpa/EFE).– El Informe 2015 de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) difundido hoy en Ginebra insta a realizar una "reforma radical del sistema monetario y financiero" y sugiere medidas para evitar el riesgo de un "estancamiento secular".
Además critica que no se reconozca que la raíz de la contención de la demanda de los consumidores y de la inversión privada, factor agravante del prolongado estancamiento económico, está en el declive de los salarios y el aumento de la desigualdad de ingresos.
Los países en desarrollo contribuyen con más del 60 por ciento del crecimiento mundial desde 2011, por lo que los efectos de las dificultades en esos mercados "podrían repercutir ampliamente".
La UNCTAD estima que la economía global se expanda en 2015 a un ritmo del 2.5 por ciento, sin cambios respecto al año pasado pero significativamente menos que el promedio de 4 por ciento de los años previos a la crisis de 2008.
Según las previsiones del organismo, este año se registraría "una leve aceleración en las economías desarrolladas, una moderada desaceleración en las economías en desarrollo y una más marcada disminución en economías en transición".
El Secretario general de UNCTAD, Mukhisa Kituyi, señaló que "ocho años después de la crisis financiera, el mundo no halló aún claramente cómo generar el cambio para conseguir un desarrollo económico global inclusivo y sostenible".
La UNCTAD estima que los países desarrollados crecerán cerca de un 1.9 por ciento en 2015, frente al 1.6 por ciento alcanzado el año anterior. Esto se debe a un fortalecimiento de la demanda interna, un consumo hogareño impulsado por precios de la energía más baratos. El alza de la tasa de empleo en algunos países, como Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, también ha ayudado.
El organismo señala sin embargo que permanecen las dudas sobre la fortaleza de la recuperación de los europeos y los japoneses.
Prevé en tanto que el crecimiento de los países en desarrollo disminuirá este año a un 4 por ciento, en el marco de una desaceleración que comenzó en 2011 luego de lo que inicialmente fue una rápida recuperación de la crisis de 2008-2009.
El estudio urge a implementar una "agenda de política económica más audaz" para atender a las necesidades tanto de países desarrollados como en desarrollo para reactivar la economía global, recuperar la estabilidad financiera y promover las inversiones productivas.
Recomienda asimismo evitar el riesgo de un "estancamiento secular" en países desarrollados mediante medidas para atender el sector de la oferta y el de la demanda. Propone asimismo medidas globales para desalentar la proliferación de los flujos especulativos de inversión y establecer un mecanismo de refinanciación de las deudas soberanas.
"El riesgo de un estancamiento moderado persiste", advirtió el oficial de Asuntos Económicos de UNCTAD Pablo Bortz en Buenos Aires. "La insuficiente demanda en las economías desarrolladas es el gran obstáculo, combinada con la fragilidad y la inestabilidad financiera", señaló.
De acuerdo al informe, "el aumento del gasto público -como por ejemplo en infraestructura- ha demostrado tener múltiples efectos positivos muy sustanciales en economías estancadas, por lo que la inversión pública podría ser un instrumento clave para enfrentar el estancamiento secular que se observa actualmente en los países desarrollados".
También señala que una política progresiva para incrementar los salarios permitiría aumentar la demanda.
Entre las recomendaciones principales para evitar el estancamiento prolongado o secular, Bortz citó "una mayor política fiscal, combinada con un mayor crecimiento de los salarios para tener una demanda más sostenible y más estable".
"Sería deseable que se arribe a acuerdos multilaterales para ordenar el sistema monetario y financiero internacional, pero no es esperable que suceda en el corto plazo, por lo que se recomienda a los países que hagan acuerdos bilaterales o regionales", señaló.
En tanto, entre 2012 y 2014 el comercio mundial de mercancías creció entre un 2 y un 2,5 por ciento, "tasas significativamente más bajas que el promedio anual de 7,2 por ciento registrado durante el período pre-crisis de 2003-2007", sostiene el informe de UNCTAD.
En 2014, el comercio mundial de mercancías, a precios corrientes, se mantuvo estancando, con una mejora de sólo un 0,3 por ciento, debido a la caída de las cotizaciones de los principales "commodities". Las previsiones preliminares para 2015 señalan un leve aumento del comercio, a tasas similares a las de la producción mundial.
"Si el estancamiento secular se origina en la demanda, contener los salarios laborales y reducir el gasto público podría agravar más que resolver el problema", advierte el informe.
Por otra parte, el estudio de UNCTAD advierte que "para la mayoría de los países en desarrollo la integración a los mercados financieros mundiales ha tenido hasta el momento sólo conexiones débiles con sus objetivos de desarrollo a largo plazo".
Asimismo, la efectividad de las políticas diseñadas para el crecimiento y el desarrollo han sido limitadas, ya que se ha incrementado su vulnerabilidad a las crisis externas por el aumento del flujo de capitales.
A mediados de 2015, los mercados financieros fueron sacudidos por las recesiones en Brasil, la Federación Rusa y Sudáfrica, y por los signos del debilitamiento del crecimiento de China. Los inversores internacionales, que anticipaban un aumento en los tipos de interés en Estados Unidos y la continuación de la caída de los precios de las materias primas, salieron de los mercados de las economías emergentes.
"Gestionar la persistente volatilidad de los flujos financieros a corto plazo requiere de una respuesta política internacional coordinada", alertó Kituyi.




