El PVEM ha operado como una franquicia. A lo largo de los años ha negociado sus votos con el PRIAN, Morena y grupos empresariales. Ahora buscará negociar la Reforma Electoral.
Ciudad de México, 28 de enero (SinEmbargo).- El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha sido más una franquicia que una fuerza política. Desde su creación, ha puesto su rentabilidad electoral al servicio de la fuerza ganadora en turno y así se convirtió en una “llave” para aprobar reformas o para bloquearlas. Sus clientes o socios van desde TvAzteca hasta la 4T. Ahora, de cara a un momento clave: la discusión de la Reforma electoral, el partido del tucán busca mantener su negocio y evitar la reducción de plurinominales y de su financiamiento, en donde radica su fuerza.
Para 2026, el PVEM dispone de un presupuesto de más de 859 millones de pesos. Dinero público en un partido cuyo control sigue en manos de los hombres de la familia González y que, medianamente, se reparte entre otros hombres: principalmente Manuel Velasco y, luego, figuras de peso como Arturo Escobar y Vega, Carlos Alberto Puente y Luis Melgar Bravo.
“Es un partido profundamente de derecha”, en contradicción a su supuesta plataforma ecologista que se vincularía más con el progresismo, dijo en entrevista José Antonio Carrera Barroso, exasesor del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE). El Partido Verde ha estado siempre “ligado a empresarios, pero además, a cierto grupo de empresarios”, enfatiza.
Los ejemplos claros de lo que menciona el académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa son el Senador Luis Melgar Bravo, quien ha trabajado para Grupo Salinas al menos desde 2001. Desde hace 25 años ha ocupado diversos cargos en las diferentes empresas de Ricarso Salinas Pliego. O Carlos Puente, otro exdirectivo de TvAzteca.

A esa lista podrían sumarse otros casos como el del Alcalde de Santa María Huatulco, Julio Cárdenas, un expriista que también se ha aliado a los intereses de Salinas Pliego. El Edil del Verde, por ejemplo, hizo un "doble favor" a una empresa de Salinas Pliego para permitirle el pago del predial de un predio donde esta un campo de Golf que el empresario se disputa con el Gobierno federal. Además de permitirle el trámite, el político del PVEM realizó una condonación del 99 por ciento del impuesto predial, como se reveló en “Los Periodistas”.

Lo cierto es que dentro de esta fuerza política hay otros personajes y legislador del PVEM que están a las órdenes de este oligarca: Uno es el Diputado Puente Salas, aspirante a gobernador de Zacatecas, quien ha sido su operador político desde que, en 1994, ingresó a Televisión Azteca.
Melgar Bravo y Puente Salas tienen en común, además de ser parte de la cúpula del PVEM, haber sido integrantes de la “telebancada” en los sexenios de Felipe Calderon y de Enrique Peña Nieto, cuando diputados y senadores de este partido y del PRI defendieron los intereses de Televisa y Televisión Azteca, y en general de la industria de la radio y la televisión, un elenco del que formó parte también, como Senadora y Diputada, Ninfa Salinas Sada, la hija de Salinas Pliego.

En ese sentido, tras casi tres décadas de vida, el PVEM si bien no es un gigante electoral se ha vuelto imprescindible para el poder en turno. El Partido logró una potestad desproporcionada, pues su capital no está en las urnas. Pero sí en el Congreso, donde sus votos inclinan la balanza. Y si no apoya a Morena en la Reforma Electoral, ésta “no va a caminar.
Tienen una capacidad amplia de negociación y difícilmente cederá en estas dos cosas que históricamente les han favorecido: el presupuesto y la representación proporcional”, considera José Antonio Carrera, profesor-investigador en el Departamento de Sociología de la UAM-I.
El partido franquicia
El PVEM fue creado entre las décadas de 1980 y 1990 por Jorge González Torres, hijo de Roberto González Terán, dueño de las Farmacias Fénix. Como lo cuentan Paula Sofía Vásques Sánchez y Juan Jesús Garza Onofre en su libro La mafia verde. Jorge González se aprovechó de un movimiento ecologista ciudadano de los Pedregales de Coyoacán, Santa Úrsula y otros pueblos de la Ciudad de México.
Se fue insertando hasta que, ese hombre que usaba chamarras de piel, se apropió de la causa y logró el registro como partido político nacional. El PVEM cuyo principal objetivo debería ser el medio ambiente, nunca ha tenido una articulación real con los movimientos indígenas y comunitarios que históricamente han defendido la vida y los territorios frente al extractivismo.
Nació en la incongruencia y así continuó.

Nació también con apoyo del PRI. El expresidente Carlos Salinas de Gortari instruyó apoyar la creación de ese partido, pero no de a gratis. Manuel Camacho Solís, el encargado de apuntalar a esta organización partidista reconoció que le “sugerían” canditatos, según relatan en su investigación Vásques Sánchez y Garza Onofre,
En 1994, el PVEM presentó como candidato a la Presidencia a Jorge González Torres. Pero en el año 2000 fue en alianza con el PAN, en apoyo de Vicente Fox, y consiguió 17 diputaciones federales. De 2006 a 2021 regresó con el PRI, al ver que ahora las tendencias electorales volvían a favorecer a ese partido, Enrique Peña Nieto fue su candidato, por ejemplo. En ese periodo logró crecer su número de diputaciones hasta alcanzar el pico de 38.
Su talento ha sido detectar al ganador. Así que en 2021, con un panorama político electoral muy distinto, se fue con Morena. De tener como candidatos a Jorge González, Fox y Peña, en 2024 su candidata presidencial fue Claudia Sheinbaum Pardo. Y el saldo actual en la Cámara de Diputados es de 62 curules, el máximo en su historia.
Si se tuviera que definir cuál es la ideología política del Partido Verde ésta sería la “ideología del oportunismo”, ironiza José Antonio Carrera. No es un partido ambientalista, dice de manera tajante. A lo largo de todos estos años, el PVEM ha funcionado con base en “cálculos electorales” beneficiosos para su cúpula y otros cuantos, no para el medio ambiente. Según el socio que toque, así alinea su agenda.
Pero también el sistema de partidos en México ha favorecido la estrategia comercial del PVEM para que se vuelva un negocio. Para comenzar, se “ha dicho que estamos en un régimen de partido único, eso es falso. Tampoco tenemos un régimen de partido hegemónico” con Morena teniendo la mayoría, dice el académico.
Lo que hay “es un régimen competitivo de partido predominante, en donde el PRI y el PAN han perdido su capacidad de coalición y su poder de veto. Y el Verde se volvió ese partido con el cual pueden caminar las reformas. Y por, lo tanto, un actor fundamental para las negociaciones políticas”. Es el caso de la Reforma Electoral.
Luego, “ser partido político en este país es ya de por sí algo bastante redituable. Son la única institución que tiene garantizado presupuesto a nivel constitucional”, apunta José Antonio Carrera. Para 2026, el INE le asignó un presupuesto al PVEM de más de 832 millones de pesos bajo el rubro “Sostenimiento de actividades ordinarias permanentes”. Más otros casi 25 millones para “Actividades específicas”. Por lo que dispone de más 859 millones de pesos.
El otro partido que ha jugado a las alianzas, el PT, recibió para este año poco más de 690 millones de pesos. Alrededor de 170 millones menos que el Verde. Hace unos 40 años, Jorge González Torres vio un vacío en el mercado electoral: el ecologismo. Las ganancias son evidentes.
“Ellos (en el PVEM) han entendido que no van a ser un partido que van a alcanzar el poder. Van a acompañar el poder”, analiza José Antonio Carrera.
Una familia verde
Además de derecha, José Antonio Carrera define al PVEM como un partido elitista al que “no le interesa tener militancia. Están contentos y conformes con los votos que van sacando y la coyuntura política los llevó por diversas causas”. Y es que lo que representan son “intereses particulares” y no de la ciudadanía.
Tan particulares como los de una familia. Hasta 2001, el Presidente del partido fue Jorge González Torres, el Hombre Tucán, como lo llaman Paula Sofía Vásquez y Juan Jesús Garza. Se retiró, pero dejó a su hijo, Jorge Emilio González Martínez, El Niño Verde, a cargo.
A partir de entonces, dicen los autores de La Mafia Verde, la política de conveniencia y chantaje del PVEM se exacerbó. Al menos el padre mantuvo “puntos mínimos de congruencia”, como un discurso ecologista, pero “al junior todo esto parecía estorbarle”, señalan en su libro.
Bajo la dirigencia de Jorge Emilio González, en 2009 el partido comenzó una campaña para promover la pena de muerte para secuestradores y asesinos. Por ello, el Partido Verde Europeo (PVE), que agrupaba entonces a 36 partidos políticos de 32 países, rompió relaciones con el PVEM. El verde es vida, pero no para esta franquicia familiar.

Aunque los hermanos de Jorge González, Víctor González (dueño de Farmacias Similares) y Javier González Torres (dueño de Farmacias Fénix y Farmacias de Genéricos) no son parte del partido, han sido beneficiados con las reformas que el Verde ha negociado, por eso ahora se opone a la Reforma Electoral. En 2010 impulsó una reforma para que cuando el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no tuviera un medicamento recetado en sus farmacias, se otorgara un vale canjeable en farmacias privadas.
En 2011, Jorge Emilio González dejó la Presidencia del Partido y lo sucedió Carlos Alberto Puente Salas. En 2020, Karen Castrejón fue elegida presidenta nacional del PVEM por el Consejo Político Nacional.
Si bien ella ha tenido una carrera política, como legisladora y como Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales de Guerrero, en el Gobierno de Héctor Astudillo, para José Antonio Carrera esta elección obedeció al viejo patrón de instrumentalización de demandas sociales del Verde.
Fue elegida “en esta ola en la que la paridad y la violencia de género cobraron un papel predominante en el discurso político. Entonces, el PVEM, en este oportunismo lo que dijeron fue ‘vamos a poner a Karen y a Pilar Guerrero Rubio como Secretaria Ejecutiva para cumplir con esto que está pasando en el país, que es la paridad y la lucha contra la violencia de género”.
En realidad, Raúl Bolaños Cacho o Carlos Alberto Puente tienen más poder, dice. Y por supuesto, Manuel Velasco, quien supo explotar la amistad que su abuelo, Fernando Coello Pedrero, tuvo con Andrés Manuel López Obrador para saltar del PRI a Morena.
El poder centralizado del Verde
“El Partido Verde Ecologista de México representa una corriente de opinión con base social: la ecologista”, dice en su Declaración de Principios. Señala que “el partido desea lograr un medio ambiente tal, que pueda ser disfrutado por todos los seres vivos”. Y define al medio ambiente como “un todo formado por el aire, la tierra, el agua y el sol”.
Sin embargo, no se refiere al extractivismo o a otras dinámicas del neoliberalismo como las causas estructurales del daño al medio ambiente ni mucho menos una intención de atacarlas o resolverlas. De hecho, llama “cambio climático” a lo que desde los movimientos ambientalistas, indígenas y de defensa del territorio llaman “crisis climática”. El primer concepto naturaliza este problema y el segundo lo plantea como consecuencia de un modelo económico y político.
También en la Declaración de Principios, “el PVEM afirma la necesidad de instaurar formas democráticas de convivencia en la sociedad, los partidos políticos y el gobierno”. Asegura que quiere “contribuir a formar una cultura genuinamente democrática”.
Sin embargo, en su estructura partidista el Consejo Político Nacional (CPN) tiene un poder centralizado. Está por encima del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), que preside Karen Castrejón.
De acuerdo con los Estatutos, el CPN aprueba las “coaliciones, frentes o alianzas en cualquier modalidad” con otros partidos políticos. También palomea las candidaturas al Congreso federal. Es el órgano que puede aprobar, modificar o derogar los reglamentos, entre otras facultades.
En el listado de quienes integran el CPN aparece primero Manuel Velasco Coello. También lo conforman Arturo Escobar y Vega, José Ricardo Gallardo Cardona (Gobernador de San Luis Potosí), Jesús Sesma Suárez, Carlos Alberto Puente Salas y Karen Castrejón Trujillo. En total son 26 consejeros y consejeras que elige la Asamblea Nacional.
En su estructura partidista el PVEM están las figuras de militantes, adherentes y simpatizantes. La militancia tiene derechos plenos de participación y elección interna. Quienes sólo se adhieran tienen menor peso en decisiones. Y sus simpatizantes reciben información y participan en actividades, sin participación decisoria. Pero ha sido así como han integrado a figuras externas en las candidaturas.





