El Partido Verde Ecologista de México convirtió a San Luis Potosí en uno de sus enclaves de poder a nivel nacional. Hoy su Gobernador es uno de sus principales líderes.
Ciudad de México, 29 de enero (SinEmbargo).– El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) logró convertir a San Luis Potosí en uno de sus bastiones a nivel nacional. En esta entidad, el Verde pasó de ser un partido satélite a gobernar el estado, concentrar cuotas de poder y “desplazar” a Morena, en un proceso caracterizado por alianzas y acuerdos pragmáticos, así como por el ascenso del grupo político local conocido como La Gallardía, que primero operó desde el PRD y posteriormente migró al Verde.
Precisamente el control del partido del tucán en San Luis Potosí no se explica particularmente por un crecimiento electoral, sino por el arribo del grupo encabezado por Ricardo Gallardo Cardona y su entorno familiar. Hoy, Gallardo se comporta como si fuera uno de los principales liderazgos a nivel nacional del partido del tucán, como quedó demostrado esta semana cuando rechazó la Reforma Electoral de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al señalar que “no se socializó” con el Verde. “Es una reforma ya muy cuestionada por otros partidos; nosotros no hemos dicho que no, pero tampoco hemos dicho que sí", dijo a El Universal.
Horas después de su posicionamiento, la dirigente nacional del Verde, Karen Castrejón firmó junto a los dirigentes de Morena, Luisa María Alcalde, y del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, un pronunciamiento en el que los tres partidos refrendaron su alianza hasta 2027, así como su respaldo a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. No obstante, no se pronunciaron sobre el futuro de la Reforma Electoral y si el Verde así como el PT respaldarán la iniciativa presidencial que aún elabora una Comisión Especial, a la cual se oponen estos dos partidos ante el planteamiento de acabar con los plurinominales y reducir el financiamiento de los partidos.
Lo cierto es que Gallardo es uno de los principales del partido Verde que opera en San Luis Potosí bajo un esquema de franquicia política, administrada precisamente por él y su familia, y sostenida en redes clientelares, con el respaldo de acuerdos con el poder federal, destacaron analistas políticos. Esa franquicia depende casi por completo de la figura del Gobernador Ricardo Gallardo Cardona; de su padre Ricardo Gallardo Juárez; de su esposa, Ruth González, y de un círculo reducido de colaboradores leales.
“El control político lo han ejercido (los Gallardo) como ellos saben hacerlo muy bien: con base en la corrupción y el terror, a partir del temor. Y también han aprovechado que la dirigencia de Morena es una dirigencia estatal políticamente inexistente”, señaló en entrevista con SinEmbargo, Agustín de la Rosa, cofundador de Morena en el estado.
Juan Mario Solís, politólogo de la región e investigador catedrático de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) coincidió y explicó: “El Partido Verde, al igual que en el país, como sabemos, es un partido que nace en los años noventa y que ha sido un partido satélite en buena parte de su historia. San Luis Potosí no es la excepción. ¿En qué momento el Partido Verde se vuelve un actor relevante en San Luis Potosí? El Partido Verde adquiere esa relevancia cuando la familia Gallardo aterriza en el Partido Verde”.
Solís indicó que en los hechos el Partido Verde funciona como una franquicia en San Luis Potosí, donde el franquiciatario, Gallardo, es muy hábil, porque tiene una estructura de seguidores con una base clientelar bastante bien aceptada, que se ha ido construyendo desde que la Gallardía empezó a cobrar fuerza desde el PRD”.
“La franquicia se llama ahora Partido Verde y depende muchísimo de la figura de los Gallardo: del gobernador Ricardo Gallardo, de su padre, de la esposa del gobernador y de un círculo de cercanos y leales que han realizado un trabajo político que les ha resultado muy benéfico, porque han ganado no solamente el gobierno del estado —que no es poca cosa—, sino que mantienen niveles de apoyo social importantes de cara a las contiendas de 2027”, ahondó.

El punto de quiebre para Gallardo y el Verde ocurrió tras la elección de 2018, cuando Morena se convirtió en la primera fuerza política a nivel nacional, pero en San Luis Potosí no sucedió lo mismo. “San Luis se convierte en un caso raro porque, en un contexto en el que Morena avanza significativamente en el país, no avanza en San Luis Potosí”, explicó Solís.
No obstante, el Verde y La Gallardía comenzaron a reconfigurar sus alianzas desde la Cámara de Diputados. A partir de acuerdos legislativos y negociaciones políticas de alto nivel, el Partido Verde terminó aliándose con Morena rumbo a 2021, en un contexto en el que la dirigencia morenista fue acusada por analistas de debilitar a su propia candidatura en el estado. Este proceso permitió que Ricardo Gallardo Cardona llegara a la gubernatura en 2021 bajo las siglas del PVEM, pese al rechazo de las bases y de los órganos internos de Morena a una alianza con La Gallardía.
Desde entonces, San Luis Potosí se convirtió en un caso atípico dentro del mapa político nacional: un estado gobernado por el Partido Verde, sostenido por un grupo político local que logró capitalizar las divisiones internas de Morena y el pragmatismo electoral del oficialismo.
¿Qué es La Gallardía?
La Gallardía es un grupo político de carácter esencialmente familiar, encabezado por Ricardo Gallardo Cardona, un empresario experredista que en 2015 estuvo en prisión preventiva por presunta delincuencia organizada y lavado de dinero en detrimento del municipio de Soledad de Graciano Sánchez. Hoy es gobernador del estado.
“Se trata de un grupo esencialmente familiar, con allegados muy leales que han sabido sacar rédito político de redes clientelares y de políticas públicas muy populosas o populares; no creo que alcancen la categoría de populistas, pero sí populosas, eso no cabe duda”, expresó Solís.
Entre las figuras destacan José Ricardo Gallardo Cardona, gobernador del estado; su padre, Ricardo Gallardo Juárez, diputado federal, y Miriam Ruth González Silva, senadora de la República. Este grupo cobró fuerza primero desde el PRD y, tras el paso por prisión del actual gobernador, encontró un nuevo impulso en un contexto de reconfiguración política nacional.
“Cuando llegan al Partido Verde, sobre todo después del paso por prisión del actual gobernador, hay un empuje, un embrión muy importante en un contexto de cambio político en el país”, explicó el académico.
Antes de su llegada al Partido Verde, la familia Gallardo ya había construido una plataforma política sólida desde el PRD, particularmente en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, que se convirtió en su principal bastión y que fue gobernado por Ricardo Gallardo en 2009.
“No podemos pasar por alto que esta familia ya había tenido un recorrido político por el PRD, donde construyó una plataforma importante empezando en Soledad de Graciano Sánchez, que ha sido su clúster más relevante”, recordó Solís.
Posteriormente, el grupo extendió su influencia a la capital potosina, donde el padre del actual gobernador llegó a ser alcalde.
“Fueron los años dorados del PRD en San Luis Potosí. Muchos recordaremos que toda la zona de Soledad y parte de la capital se pintó de amarillo”, añadió.
Para Solís, el fenómeno gallardista trasciende incluso a los partidos que lo han cobijado. “Estamos hablando de un clan político en toda regla”, sentenció.

La elección del 2018 y el acuerdo nacional
El año 2018 marcó un parteaguas a nivel nacional, pero no se reflejó en San Luis Potosí. Mientras Morena arrasaba en el país, en ese estado el escenario fue distinto. El Partido Verde se alió con el PRI y Nueva Alianza, mientras que el PRD —controlado por La Gallardía— se integró a una alianza opositora con el PAN y Movimiento Ciudadano.
En esa elección, los números evidenciaron la enorme diferencia de fuerzas. Morena obtuvo más de 402 mil votos en la elección presidencial en San Luis Potosí, mientras que el PVEM apenas alcanzó 32 mil votos para la Presidencia y poco más de 77 mil para el Senado, recordó De la Rosa.
El PRD, bajo el control gallardista, concentró su votación casi exclusivamente en la capital y en Soledad de Graciano Sánchez.
“El 95 por ciento de esos votos estaba concentrado en la capital y en Soledad. No tenía presencia prácticamente en el resto del estado”, explicó Agustín de la Rosa.
En cuanto a Morena, en 2018, tras la hegemonía del PRI en la entidad, el partido guinda obtuvo seis de los 27 diputados locales y resultados marginales en municipios como San Nicolás Tolentino, Tamuín y Tanlajás.
Pese a ello, Ricardo Gallardo Cardona obtuvo una diputación federal por el distrito 2 y llegó a coordinar a la bancada del PRD en la Cámara de Diputados. Para De la Rosa, ahí se gestó el acuerdo central que redefiniría el poder político en San Luis Potosí.
La alianza que abrió camino a La Gallardía.
La migración de La Gallardía del PRD al Partido Verde se habría definido a partir de un episodio ocurrido el 19 de febrero de 2019, cuando nueve diputados del PRD renunciaron para convertirse en legisladores independientes.
“Ahí se dio una alianza que rebasaba el poder de decisión de Mario Delgado. Fue una alianza de la cúpula del Verde con la cúpula del poder en el país para que esos diputados apoyaran las iniciativas del movimiento y se obtuviera la mayoría calificada”, sostuvo.
Ese acuerdo, afirmó, incluyó como moneda de cambio la candidatura de Ricardo Gallardo Cardona a la gubernatura en 2021.

A unos días de la elección de 2021, Mario Delgado afirmó públicamente que Ricardo Gallardo respaldaba a la Cuarta Transformación, mientras la candidata de Morena, Mónica Rangel —exfuncionaria del gobierno priista estatal señalada por corrupción—, quedaba relegada. En los comicios, Rangel terminó en un lejano tercer lugar, detrás del Partido Verde y del PAN.
De acuerdo con Agustín de la Rosa, aunque Morena intentó inicialmente imponer a Gallardo como su candidato, el rechazo de las bases fue contundente. Según narró el político, tanto el Consejo Estatal como el Consejo Nacional del partido rechazaron la alianza con La Gallardía. Sin embargo, el acuerdo ya estaba tomado.
De la Rosa resaltó que desde la dirigencia nacional de Morena se instrumentó una estrategia que terminó por debilitar a su propia candidatura, mientras se brindaba apoyo indirecto al abanderado del Partido Verde.
“Se ejerció todo el poder para que Morena fuera desprestigiándose, porque la fuerza y la intención de voto que eran mayoritarias en el estado se empezaron a dilapidar desde adentro”, explicó.
La imposición de perfiles ajenos a la militancia, las divisiones internas y el respaldo desde estructuras federales terminaron por desplomar la votación de Morena en 2021. La candidata morenista quedó en tercer lugar, mientras Gallardo ganó la gubernatura con una ventaja de apenas cuatro puntos porcentuales.
En esa elección, Morena solo logró conservar Axtla en la región Huasteca, luego de que el Partido Verde le arrebató Xilitla y Tamazunchale. El resultado dejó al partido guinda gobernando apenas al 0.28 por ciento de la población estatal, sin diputados de mayoría y con solo tres legisladores plurinominales.
“Este gobernador no tiene razón cuando dice que en 2021 el Verde ganó solo. No es cierto, no hubiera ganado ni de chiste”, sentenció De la Rosa.
El cofundador de Morena en San Luis Potosí señaló que la falta de una dirigencia estatal activa y de una estructura territorial sólida explica por qué el partido guinda no ha logrado traducir su fuerza nacional en poder político real en la entidad.
“El problema es que Morena no ha asumido que es la primera fuerza política del país y que en San Luis Potosí simplemente no ha tenido la capacidad de construir una estructura”, afirmó.
De la Rosa explicó que, pese a que Morena obtuvo la mayor votación en la elección presidencial —incluida la victoria de Claudia Sheinbaum en el estado—, ese respaldo no se refleja en los municipios ni en el Congreso local.
En 2024, Morena obtuvo el voto del 5.4 por ciento de la población en nueve municipios; sin embargo, el alcalde de Ciudad Fernández se incorporó al Partido Verde, que actualmente cuenta con seis de los 27 diputados locales.
“Eso no corresponde a la primera fuerza política a nivel nacional”, sostuvo, y atribuyó la situación a la falta de trabajo político y de oficio partidista en la entidad.
Para Juan Mario Solís, el caso de San Luis Potosí confirma la lógica histórica del Partido Verde: ser un partido bisagra, transaccional, que se fortalece a partir de alianzas con el poder en turno.
“El Partido Verde es muy hábil porque siempre juega un papel de bisagra para fortalecer al partido que está en el gobierno”, detalló.
En San Luis Potosí, sin embargo, esa lógica se profundizó bajo la forma de una franquicia controlada por un clan político.
“Antes el PRD dependía más de los Gallardo que los Gallardo del PRD. Ahora ocurre algo similar, pero con el Verde”, concluyó.





